Propuso el hada del bosque regalar tiempo al animal que superara una prueba. Optaban al premio una liebre, un cuervo y una tortuga.
- Se deberá llegar al roble de la colina…
Intentó decir el hada sin poder terminar porque apenas fijó el objetivo arrancó el vuelo del cuervo y la estampida de la liebre.
Llegaron tan igualados que interrogaban, asfixiados, al hada "¿Quién ha ganado, quién ha ganado?".
- Es preciso esperar al otro contendiente, exclamó el hada.

- ¡Buah, la lenta! – exclamó el ave -.
- ¡Nos dormiremos esperando! – confirmó el mamífero-.
Ocho horas más tarde la tortuga alcanzó el roble de la colina. El hada despertó a sus oponentes y concluyo:
- Se deberá llegar al roble de la colina contando los árboles que hay en el camino de tierra amarilla. ¿Quién lo hizo?
La liebre se miró las patitas y si bien estaban amarillas no recordaba haber visto ningún árbol. El cuervo se sacudió el polvo amarillo de sus plumas y se estrujó, sin éxito, la mente recordando el número de árboles que sobrevoló.
La tortuga respondió:
- Tres encinas, cuatro castaños, el nogal en que dormí una siestecita y el roble bajo cuya sombra estamos. Nueve, en total nueve árboles.
- Queda claro que el ganador es la tortuga - aseveró el hada - ahora responded animalitos, en qué aplicarían el tiempo si hubieran ganado. La liebre saltó y exclamó:
- Si tuviera más tiempo buscaría un frondoso árbol bajo cuya sombra haría una madriguera fresquita.
El cuervo, grazno:
- De haber ganado emplearía el premio encontrando una rama ventilada para hacer un nido y pasar el verano sin calor.
El hada premió a la tortuga con más longevidad, esa es la razón por la que viven más tiempo que otros animales, pero no pudo evitar preguntarle en que invertiría el tiempo ganado.
La tortuga miró inquieta y asustada al hada.
- No sé. ¿En gastarlo?
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La moraleja queda para ustedes. El tiempo es una batalla perdida de antemano. Me inventé esta fábula como despedida estival basándome en la conocidísima de Esopo.
Quiero tortuguear un poco que ya liebreé y cuerveé lo mío en lo que va de año. Buscaré sombras, escribiré descalzo en las arboledas, fotografiaré hadas, animalitos o menudencias, leeré en las arenas mediterráneas y en los bosques del norte. También les visitaré aunque es posible que no deje rastro.
A mi regreso, en la segunda semana de septiembre, mi bitácora cumplirá un año. Es casi seguro que les reitere, en su momento, el agradecimiento que anticipo ahora: agradezco, de corazón, el tiempo dedicado a esta decantación de mí ser que es La tierra de los árboles .
Gracias por pasar, gracias por sembrar árboles en forma de comentarios y conformar un espeso bosque, gracias por aportarme consejos y ser siempre tan amables.
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Dibujos de los pequeños artistas: http://hall.gresham.k12.or.us/esl/lit1es.html








