30 de enero de 2008

TESIS DOCTORALES LIBRES

Me enteré a través del recomendable Golem Blog que la Universidad Complutense ha liberado 5000 tesis doctorales de las temáticas más diversas. Todas están en PDF y son libremente descargables.

Este es el enlace: http://www.ucm.es/eprints/

 web

Escribí el término Mayas y obtuve, entre otras, dos tesis en PDF muy interesantes:

- López García, Julián - Restricciones culturales en la alimentación de Mayas Chortis y Ladinos del Oriente de Guatemala

- Cabrera Pérez-Armiñán, María Luisa - Violencia e impunidad en Comunidades Mayas de Guatemala : la masacre de Xaman

Les animo a visitarlo seguro que encuentran algo que les gusta.

Como dicen en Golem, esperemos que cunda el ejemplo y se sigan dando pasos que faciliten el libre acceso a la cultura.

26 de enero de 2008

EL CRIMEN DEL PARQUE

aceitunaGrita. Sangra. Huye a medio vestir. Advierte el frescor de la calle como una bendición para las sienes. Se acurruca a jadear en un banco del parque, llueve o suda, no puede saberlo, cubre su cabeza con un pañuelo e intenta relajarse. Mejor no huir más. No hay donde ir. Vendrá a por ella y reza que lo haga sereno. Respira. Advierte el sonido de unos pasos y tiembla, un calor maternal le inunda las piernas: acaba de orinarse.

---

Me despierta un grito femenino. Todo está tranquilo. ¿Vendría de mis pesadillas? Mi vida, ese despojo de fobias, sigue sin valer nada pero ahora en esta noche intensa decido dignificarla y enfrentarte a la calle. La mano del bolsillo me pellizca el muslo para azuzarme, para evadir con dolor la angustia que me destruye. La llevo pero no ha sido necesario recurrir a la navaja.

Llueve, con la luz de tungsteno las gotas tapizan de oro la ciudad. He llegado al parque, una pequeña victoria. Mi acelerado corazón me pide regresar.

No me ve pero reconozco a mi vecina. Se contrae, tirita, le sangra la boca, la mano que ciñe el pañuelo esta tachonada de cardenales. Me viene la imagen de un cachorro golpeado. Comprendo la procedencia del grito. Regreso. Veo a su compañero bajar furioso con un depredador en sus ojos.

---

Ella cambia, te lo advirtieron, sabias que pasaría. En tu ciudad nunca abandonaría la casa. Una manotada al rostro, tampoco tan fuerte, tampoco para tanto, debería comprender que así son los hombres justos. Sales en su busca, la ves en el parque y vas a por ella encendido en nervios.

Sucede que tienes un encontronazo con el único transeúnte, un idiota al que apartas con asco.

Al llegar al banco tus pasos vacilan. Te pitan los oídos, te duele un costado. Desvalido la alcanzas, te contagia su temblor, acurrucas la cabeza a sus pies. Te vas. Te vas sin entender como y cuando una lámina acerada alcanzó tu hígado, perforó tu vena cava y trastocó tu compostura por la de un agonizante. La miras. Buscas consuelo, buscas compasión pero desde arriba solo percibes, a través de las lágrimas de la noche, la mirada de ella cargada de sorpresa y pánico.

--

Foto propia.

21 de enero de 2008

LA NUBE VIAJERA

Érase una vez una nube que se desgajó de una tormenta. Era la forma vaporosa más blanca del temporal y al separarse decidió explorar el mundo.

Con la ayuda de los sus amigos los vientos sobrevoló cada rincón de nuestro planeta. Disfrutaba adoptando figuras diversas para que los niños, los mejores observadores de cielos, las adivinaran. Muchas veces era vista como cordero saltando, otras como un balón desinflado pero su apariencia preferida era la de tarta de nata.

Le gustaba rasgar las montañas porque las más altas cumbres le hacían cosquillas, disfrutaba bajando a la selva para hacerse niebla y oír el ruido de los animales, al cruzar los desiertos se alejaba muy arriba pues le daba pena ver tanta extensión reseca.

Cruzó los mares para visitarnos. Por nuestras tierras embebió la humedad de los torrentes, enjugó el rocío de ceibas milenarias y fue haciéndose más grande y gris.

Estaba cansada de viajar y las aves al visitarla le daban ánimos para bajar a la tierra hecha líquido. “Es la única manera de retornar como nube pura de algodón”.

Un día se contempló reflejada en el lago. Ya no era una nube pequeña y blanca sino un nubarrón enorme y oscuro. Estaba cansada de viajar, tenía mucho frío y sentía curiosidad por conocer el mundo de otra forma.

No fue difícil. Se dejó acunar por sus amigos los vientos que la convirtieron en lluvia intensa que rodó por las laderas retornando al lago y a la savia de las ceibas.

Y así, nuestra amiga, dejó de ser nube.

Al terminar el cuento su madre advirtió que el pequeño aún estaba despierto. Había dejado de sudar pero se adivinaba la fiebre en sus ojos.

- ¿Ya está mamá? ¿Eso es todo? Acaba muy triste.

- No es triste, hijo, es un ciclo natural.

- ¿Cómo puede regresar?

- Haciéndola parte tuya. Bébetela en el vaso de agua.

--

Foto propia.

16 de enero de 2008

EL ÚLTIMO TRABAJO DEL AFILADOR

Ocaso marino [1024x768] Con hambre de afecto, bicicleta derrengada y flauta de pan, alcanzó la polvorienta plaza. A la tonada de la melodía contestan el piar de los vencejos de la torre y el bullir sereno de las ollas en la lumbre. Herrumbrosos metales abandonan sus cobijos para chisporrotear en el esmeril.

Lagrimean los fatigados ojos del afilador, con incierto disimulo la manga izquierda se empapa para mostrar un hablar ameno y un rostro afable a los clientes.

Es su último día de trabajo. Ya no puede andorrear por los caminos con siete décadas a cuestas. Por eso hoy sustituyó la moto por la bicicleta de toda la vida y se engalanó con las mejores ropas. “Quiero hacerle los honores al oficio que me alimentó”, pensó al afeitarse.

Cuando termina reparte entre la chiquillería los mismos caramelos refrescantes de siempre pero esta vez con desmesura de final de los tiempos. Unos niños abandonan una Nintendo Ds Lite para saborearlos, el afilador sonríe imaginando que, esta vez, pudo con la tecnología.

La puesta de sol es acogida con dulzura por el pueblo blanco. Una bicicleta chirriante sortea niños con vapores de eucalipto en los labios. Su pasajero, con trémulo temor infantil, se aleja llevándose consigo hambre de afecto y siete décadas. No sabe adonde lleva el nuevo camino que llaman jubilación. Sin duda es el comienzo de algo nuevo dice a un horizonte naranja que, idílico y enardecido, le responde perfilándole la silueta.

--

Foto propia.

9 de enero de 2008

MEMORIA DE HIELO

PB183423 [1024x768]

Una tormenta de pétalos,

la sombra del castaño,

el trino del jilguero,

el color de los tulipanes,

las rutas de las hormigas,

el brillo de tus ojos,

el sabor de la fresa.

Todo.

Al alcance de lo más simple:

unas gotas de agua,

un sostenido rayo de sol.

PB183429 [1024x768] PB183428 [1024x768]

Mientras eso llega disfrutemos de la belleza aprisionadora y efímera de los hielos.

Fotos propias. Como siempre, pero esta véz con más enfasis, recomiendo ampliarlas.

4 de enero de 2008

ENERO

PB18338522 [1024x768] Con gusto odiaría enero. Enero es una ducha fría: dolorosa y aclaradora. Es tan duro que les damos juguetes a los niños afortunados para aguantarlo.

Tras el empacho de sueños de los días anteriores queremos cambiar de vida y realizamos tareas insólitas, atrevidas y ridículas como coleccionar miniaturas de armaduras medievales o tanques de la Segunda Guerra Mundial.

Pero en realidad se clausuran expectativas y se disipan los espejismos. Los gobiernos y los empresarios se encargan de ello sin disimulos: subiendo precios, frotándose las manos con el uso de las tarjetas de crédito.

Por eso enero es el amoniaco que nos devuelve a la realidad más cruda, un lunes que se nos hizo mes, un mes que se nos hizo eterna pendiente.

Odiaría enero si se me diera bien odiar. No es así. Por eso, entre ventiscas y escalofríos, me conformo con soportarlo y ascenderlo sabiendo que arriba, muy arriba, puedo elucubrar la primavera.

--

Foto propia, estalactitas de hielo.