31 de mayo de 2008

LA ECOGRAFÍA

La primera vez que te vi me asaltaron los miedos, el frío gel, la postura servil, la asepsia de los materiales, la sequedad de la doctora. Sentía que estabas incompleto que te faltaba la cabeza, las extremidades, no podía tener vida ese contraste temblón que me recordaba una mancha del horno. Tuvo que dar mucha pena mi expresión para despertar la calidez de la doctora: “¿No ve el movimiento del corazón?” Era cierto, me asombró el frenesí de latidos. No habías nacido y ya tu órgano sensitivo destacaba entre todo.

Mañana te marchas, dejas la casa, te independizas. Me alegro pero regresaron los miedos de aquel día y desearía darte un único consejo: que sea tu mente la que calibre los problemas pero que recurras al corazón para solucionarlos. Nunca te traicionarás si impones su sereno dictado. Sabiendo eso, hijo mío, me calmaré como aquella lejana tarde. Otra vez tu corazón aliviará mis temores, acudirá a mi rescate.

30 de mayo de 2008

LA CADENA DE SEIS ESLABONES

La teoría de los seis grados de separación asegura que cualquier persona puede estar conectada a cualquiera otra por una cadena de cinco conocidos. Su compleja demostración desde que fuera propuesta en 1929 hace que sea considerada un mito urbano o, como diríamos ahora, una leyenda de la red. Sin embargo, experimentos recientes de la Columbia University y de Microsoft parecen otorgarle veracidad añadiéndole únicamente unos decimales al seis.

La teoría se sustenta en el modelo matemático del crecimiento exponencial de la cadena de conocidos pero a mí me sorprende por su sentido humano. La humanidad, reducida a una cadena de seis eslabones, da verdadero significado a la célebre cita de John Donne "Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti". Claro que siempre sorprende encontrar maravillosas excepciones.

Y ahora un juego al hilo de lo anterior. Piensen en algún actor que conozcan, visiten esta web de la Universidad de Virginia y descubran la distancia laboral que lo separa de Kevin Bacon. Sorprende que Rodolfo Valentino o Nawja Ninri, - los que yo tomé- se encuentren tan cerca.

20 de mayo de 2008

AMOR Y MESSENGER

2008-05-14_100033 molas tía.
2008-05-14_100105 Y tu a m
2008-05-14_100033 m parecs cojonuda
2008-05-14_100105 ……
2008-05-14_100033 jeje se me nota e?
2008-05-14_100105 que?
2008-05-14_100033 Na, q podiamos quedar a y conocernos
2008-05-14_100105 Valeeeee!!!
2008-05-14_100033 Conoces el bar del dorado en atocha el de los bokatas calamares
2008-05-14_100105 Sip.
2008-05-14_100033 Nos vemos allí a las 8?
2008-05-14_100105 Vale
2008-05-14_100033 Hoye, yo t conoceré a ti por el pelo rubio y el pirsin del ombligo
2008-05-14_100105 Y q?
2008-05-14_100033 Que no sabes como soi yo
2008-05-14_100105 Es verdad, jijijijiji
2008-05-14_100033 Voi a ir con camiseta azul quiksilver y vakeros
2008-05-14_100105 Que guapo
2008-05-14_100033 No te rías joe quedamo entonces?
2008-05-14_100105 Si

Crepitan en la fritanga los calamares, avezada es la mano que los recoge y condena a un efímero presidio de pan. El joven que recibe el bocadillo no tiene, porque no quiso, camiseta ni tampoco vaqueros. Adereza su expresión con una disimulada mirada que escruta el universo femenino del bar. En realidad comen más sus ojos que su boca.

La chica que al fondo apura una bebida gaseosa se quitó para la ocasión el tinte oxigenado y oculta un agujero del que pende un piercing. Cruzan sus miradas. Se gustan. Se desean. "Ya podría ser ese chico", piensa ella; "menuda morenaza", opina él.

Gritos de fútbol. Tedio de bar. Viajantes ansiosos. Un jubilado subrayando periódicos. Un borrachín empapando penurias en alcohol. Y ellos. Ellos, derramando tiempo, camuflando corazones. Agazapándose.

Aburridos se levantan a la vez y se encaminan a la salida. Oscurece. Casi rozan los codos al abandonar el local.

- Asco de tíos, nunca dan la cara, son todos iguales, murmura ella.

- "Sabía que no vendría, seguro que era feísima, mañana me paso al Yahoo Messenger", piensa él.

Toman direcciones distintas. Atocha como un voraz animal nocturno los engulle regresándolos al anonimato.

--

Para mi amigo Alfredo, se hace imposible pasear por Atocha sin evocarte.

14 de mayo de 2008

LOS TATUAJES MISTERIOSOS

Una legión de diablillos se le encaramó a la cabeza la madrugada que descubrió un tatuaje grabado en el omóplato de su esposa. Conocía el mapa de su piel y era un signo nuevo. Se arrastró al trabajó entre cavilaciones. "Está en una secta, hay otro hombre, tiene doble vida". Cualquier pensamiento cabía en su mente mientras fuera funesto. Él, que se creía flemático, temía preguntarle por temor a no soportar la respuesta. Pasó amargado y desvalido el resto del día.

Al siguiente amanecer la isla del hombro de su esposa asomó entre el mar revuelto de las sábanas. Una isla marcada por un retador garabato de trazos. Aprovechó que dormía para fotografiarlo con el móvil. No trabajaría, dedicaría la mañana a buscar su significado.

Aguardó entre cafés a que abrieran el local de tatuajes. Un chico rudo que de inmediato le recordó al toro de los Chicago Bulls pero con arete nasal le espetó que no trabajaba en la Escuela Oficial de Idiomas para descifrar un kanji japonés. Nunca tuvo una negativa tan fructífera. El Departamento de Japonés de la Escuela Oficial de Idiomas lo atendía una menuda oriental. Al ver la imagen del tatuaje sus rasgados ojos se abrieron como nunca pensó que podrían hacerlo personas de su raza y su flequillo bailaba al compás de una risa en la que sus dientes eran ocultados por su delicada mano.

- ¡Qué dice! - Gritó incontenible para apagarle la carcajada.

- Su esposa gran sentido del humor, - decía la sonriente la chica- mensaje dice "¡estoy embarazada, bobo!".

Él, que se veía imperturbable, recorrió las calles sin rumbo, feliz, hablando bajito e imaginando que a cada paso aplastaba un diablillo lleno de malos pensamientos.

Hubo rosas aquella noche y cena en el mejor restaurante de la ciudad. Lo que no sabía su esposa era que un nuevo tatuaje ilustraba ahora su antebrazo. Escocía pero se divertía imaginando todo lo que le costaría averiguarlo.

- Un brindis por nuestro amor y por la criatura que viene, exclamo mirándola a los ojos y alzando la copa.

-¡Ah - pensó para sí - qué bien sabe el vino tras tatuarse un piropo en mongol!

6 de mayo de 2008

NACIMIENTOS

minino [1024x768]
Minino (Felis silvestris catus).

Girasol (Helianthus annuus).
Melocotón [1024x768]
uvas [1024x768]
Melocotón, durazno. (Prunus pérsica). Uvas (vitis).
Manzanas [1024x768] paraguayas [1024x768]
Manzanas (Malus domestica). Menuda su leyenda negra. Paraguayas (Prunus Pérsica var. platycarpa).
Pera [1024x768]
Ciruela [1024x768]
Pera (Pyrus communis).
Ciruela (Prunus).

 

Fotos propias. Recomiendo ampliar, tienen poco tamaño.

2 de mayo de 2008

EL POLIZÓN. De como se hizo a la mar. 2/2

rio [1024x768]Caminaba de noche junto al Guadalquivir, bajo una luna que convertía en corriente de plata derramada sus aguas. Bebía de ellas y alimentábase de jaramagos y aceitunas resecas. Le acompañaban los sonidos de la fauna nocturna, escarceos de autillos o solitarios cucos que enmudecían con los aullidos del lobo. Deseaba morir. Pudo más la cobardía que el amor. Al descansar bajo las frondas lloraba con amargura y solicitaba a Dios que le abandonara y cediera su tiempo a Lucinda. Encontraba consuelo en cerrar los ojos e imaginar que se hundía en la tierra para quedar enredado entre raíces. Se creía entonces protegido en un vientre de arcilla que borraba sufrimiento y formas. No quería salir de allí pero se descubría al poco andando frenético siguiendo el curso del río.

Cortesanas sin corte, hidalgos callosos, timoneles de tierra, procaces clérigos, banqueros arruinados, toreros, pillos, labriegos, el más inverosímil paisanaje formaba ante si la población de esto que llamaban ciudad. Además de ello, las aguas más amplias que nunca, el ventajoso clima y los vestigios de antiguos pobladores, hacían de Sevilla lugar de asombro constante y puntal de nuevas vidas. La dársena por el contrario estaba tranquila. Un galeón embarrancado en la lengua de arena de Sanlucar alentó a los marineros a tomar bajeles para ayudar a su descarga. Aprovechando la escasa vigilancia cruzó la pasarela y se adentró en un inmenso navío. Allí, en la repleta bodega oculto entre sacos de trigo y una cuaderna, pudo ver cumplido su anhelo de desaparecer.

Días imprecisos de bamboleos y hedores de sentina y estiércol. Inerte, en postura fetal, dejaba pasar la horas sin apenas respirar. Fue descubierto tras realizar la aguada en la Gomera. Rudas manos le condujeron a cubierta. No entendió los gritos que pedían arrojarlo al mar o colgarlo del trinquete. Sin apenas poder tenerse en pie su mirada, más celeste que nunca, se perdía en la admiración de la inmensa mar. Nunca vio nada semejante, por un instante olvidó toda su aflicción, y se sintió afortunado viendo el azul inmenso donde los refulgentes rayos del sol arrancaban resplandores dorados. El alboroto llamó la atención del almirante que imponiendo su mando ordenó que lo condujeran a su camarote tras proveerle de ropas y viandas.

image

Don Gabriel Curucelaegui, almirante del Santo Espíritu, era un hombre avejentado por la vida marina y el cansancio. El mal afeitado unido al porte seguro, al vozarrón grave y a la piel cuarteada por salitres de todos los mares le daban una apariencia terrible, como si el trato con él hubiera de transcurrir por vericuetos de miedo y obediencia ciega. Quizás eso explicara los temblores del muchacho cuando fue conducido a un austero pero amplio despacho tapizado en tela. No tardó en entender el almirante que lo que tenía enfrente no era el polizón habitual. A su conclusión le ayudo mucho que el joven no quitara ojo de un estante donde se apilaban libros.

- ¿Y vos, sabes leer? Debo entregarte a la Justicia nada más tocar puerto, ¿Entiendes?

- Sea como fuere señor y sí, si se leer. Las letras han sido mi mundo, me dieron mi único goce exceptuando...- calló por poco tiempo el muchacho -.

Sintió desahogo al contar su desventurada vida, el impetuoso y fatal carácter. Fue la desesperación pero también cierta cadencia paterna en el hablar del marino la que le dio la confianza para explayarse. De inmediato se hizo el trato, pacto de solitarios cultos. Mientras estuviera a bordo se ganaría el sustento siendo el lector del Almirante dado que su agotada vista emborronaba los textos impidiéndole deleitarse con la lectura.

Al tiempo en que el barco dejaba estelas de espuma se desentrañaban historias de marinos primigenios que a su regreso fueron reconocidos nada más que por su perro, de aventureros a lomos de cabalgaduras raquíticas que arremetían molinos y hacían surgir risas y confidencias entre ellos.

mar cruzado [1024x768]La tarde en la que por vez primera se vislumbraron pájaros, el almirante le dijo. "No puedo jugarme lo que me queda de prestigio, ni tampoco tenerte en el navío que frecuentan alguaciles e inquisidores. Esta noche serviré vino a la tripulación por lo que con las primeras luces del alba no habrá nadie despierto. Mañana avistaremos tierra, te acercaré en barca y te proveeré de un zurrón".

Con la claridad la mar susurraba melodías que se apagaban en la niebla, la barca se mecía con suavidad, acunando a sus pasajeros. "Quizás sea lo conveniente para alguien que quiere nacer de nuevo", pensó. Al despedirse no pudo evitar un sofoco por Don Gabriel, el adulto que mejor le trató.

Sus primeros pasos por la playa tropical le asombraron, de la espesura llegaban estruendo de animales nuevos. Anduvo en la dirección señalada sin saber que en el zurrón llevaba unos doblones, la dirección a la que presentarse y la Odisea.

Se afirmaba la mañana, la bruma comenzaba a desvelar islas y paraísos de infinitos matices verdes. Le llamaron Sebastián Guerrero, nombre que ahora entierra, cuenta con dieciseis primaveras.

¡Bruma, oh bruma, hazme renacer como una criatura nueva!

--

Fotos propias y de Nahuyaca.