27 de abril de 2009

Asco de tiempos

 

Don Quintín teje en vano su red amatoria a la sombra de una catedral milenaria. A su tienda de paños acceden viudas de la guerra y modistillas provincianas en busca de trapos de a perra gorda el palmo. Fuera de sus contenidas atenciones, o el fiado de prendas, su afecto queda amordazado por su timidez y el temor a que la falta de recato le prive de su mejor cliente, la curia catedralicia cuyas sotanas teje.

Ha pasado el tiempo.

Don Quintín, hoy en día, aparta la moscas y se suspende en la mecedora de la trastienda atento a como trata a la clientela su sobrino.

Todo ha cambiado.

Las baldas antes abarrotadas de telas ahora sostienen prendas mínimas, piercings y abalorios coloridos. Ya no acuden aquellas mujeres de posguerra tan reprimidas y temerosas como él. Tomaron su lugar jovenes seguras que muestran la lozana belleza de sus carnes, a las que muchas veces, duda, si un tatuaje ultraja o engalana. Chicas resueltas que intercambian sonrisas y números de teléfono con su sobrino. Para colmo perdieron hace una década los pedidos de la curia catedralicia. Ahora las sotanas vienen de China , " un país ateo, manda narices".

Se balancea en la mecedora, "asco de tiempos los de mi juventud". Como es un sastre, adormeciéndose en un dulce bamboleo, sopesa el remiendo que le puede hacer ahora al paso de los años.

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Foto propia, recomiendo ampliar, de la Catedral de Segovia.

16 de abril de 2009

El tesoro oculto

Barcos amarrados = adultos sin ilusiones

 

Deja que la botella que al mar arrojo
dance entre espumas y salitre.

Déjala navegar al pairo,
al socaire de las vientos,
desafiando a las galernas,
entre caracolas y delfines.

Permítela arribar a una costa
para ser descubierta por un crío
que al leer su mensaje
mire al horizonte
y deje la promesa
de una incipiente aventura.
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Foto mía.