28 de septiembre de 2010

No me reconoceré en el espejo

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Con su traje impecable y su fachada angelical el timador entrega tarjetas de visita de una Fundación Médica que robó en un ambulatorio. Despliega la mejor verborrea para convencer a los ancianos del pequeño pueblo “Con éste seguro de salud tendrán asistencia sanitaria inmediata. Sin esperas, la mejor ambulancia en la puerta, el mejor hospital, el mejor tratamiento. Rápido, simple, profesional y barato”. El auditorio del Hogar de Jubilado se entrega a la ocasión. Un anciano reseco y encogido es el más escéptico.

- Mire usted que si fuera un engaño, que son los ahorros de mi vida..., dice con voz insegura.

- Por favor, señor - corta de inmediato el timador - si así fuera no me reconoceré en el espejo. Lo que ofrezco por poco precio son oportunidades únicas de salud y vida sana.

Unas horas más tarde, quitándose ufano la corbata, extiende en la mesita de un misero motel una treintena de cheques que le rellenaron, sin saberlo, con uno de estos bolígrafos cuya tinta puede borrarse. Pasa la tarde del domingo alterando las cifras.

El lunes, desde primera hora, recorre diversos bancos de la provincia para no levantar sospechas. A media tarde es millonario y decide hospedarse en un cinco estrellas. Por la noche se entrega a los excesos en locales de lujo donde prostitutas caras le acarician y el barman le hace guiños acordes a las propinas que deja. A las tantas, cuando regresa al hotel, cae en la cama extenuado, borracho y feliz. Es un hombre de éxito.

2

"No puedo con mi cuerpo, es tremenda esta resaca. Agua fresca, necesito beber". A trompicones llega al baño. Bebe, se refresca. Al levantar el rostro grita: un viejo tras el espejo imita sus gestos con perfecta simetría. “¡Qué broma es esta! Ya, ya, estoy soñando”. Decide ducharse pero al desvestirse vuelve a gritar. Ese pelo cano, el cuerpo fofo, las manos manchadas. Todo eso no es suyo. Con mayor descontrol se asoma, una y otra vez, al espejo.

Siempre el mismo rostro.

Ajeno. Ajado. Senil.

“No puede ser, no puede ser, estoy enfermo, no veo bien”. Tiembla. Suda. Marca el teléfono de la tarjeta para suplicar atención.

3

Una ambulancia traquetea por una carretera llena de chopos, en su lateral puede leerse Fundación Médica Santa Rosa para la Salud Mental.

- Joder, dice el conductor de la ambulancia a su acompañante. Éste tío de atrás es lo más chalado que he visto. Con lo joven que es y dice que es un viejo y no se reconoce.

- Loco y peligroso, mira que costó ponerle la camisa de fuerza. Ya sabes, los jóvenes, las drogas. Lo que no entiendo es cómo estando tan pirado acertó a llamarnos.

1 de septiembre de 2010

Yoga

El genial instrumentista Yehudi Menuhin siempre dijo que su mejor profesor de violín fue B.K.S. Iyengar.

Lo curioso es que Iyengar no sabía tocar el violín, apenas conocía ese instrumento.

Simplemente se trataba de su profesor de yoga.

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A destacar que Menuhin, además de violinista excepcional y ser uno de los introductores del yoga a occidente fue también un filántropo de los que deja huella.

Foto.- Cercis. en otoño. (1200px x 900px).