12 de septiembre de 2011

MEMORIA DE LO EFÍMERO

Minúsculo

Querida sobrina, viniste al mundo un día convulso donde las noticias pugnaban por apropiarse de las cabeceras de los diarios. Grecia, las bolsas, un accidente nuclear. No quiero dejar esta huella, muchas de estas realidades nos vienen dadas y siempre podrás consultarlas.

Sí, quiero registrar la memoria de lo efímero pues aprenderás que en lo fugaz, sabiendo apreciarlo, reside la excelencia de la vida. Decirte, por ejemplo, que al ir en trabajo en bicicleta vi ondularse resplandecientes hilos de araña prendidos a los álamos, que la nervadura de las hojas comienza ya a transparentarse y mudar de color, que en algunas plantas, minúsculas y achicharradas, la luz incidía de tal manera que se tornaban bellas y alegres, que el día que naciste no hubo nubes y la puesta de sol tuvo frágiles tonalidades violetas…

Querida bebé, dejarte el registro de la dicha que nos trae tu irrupción es algo que te demostraremos con tiempo. Tan sólo reseñarte, lo irás viendo, que la mayoría de las cosas fracasan por falta de amor y fantasía. Bienvenida, Paz, a un mundo en el que ninguna de estas cualidades te será escasa.

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Hoy, precisamente hoy, La Tierra de los Árboles cumple 5 años y no hay mejor motivo que dedicarle esta entrada a mi sobrina pese a lo espeso que me siento por el gripazo que tengo encima.

Gracias a todos por su compañía y posibilitar que este espacio dure tanto.