24 de julio de 2013

Nueva baza


Sin saber cómo un día nada más despertar, Rodolmiro Girón, vio su vida del color de los huesos resecos. Las complicaciones se encaramaron a los muros más elevados, los estantes se tornaron más estrechos y en los rincones sólo se apilaba oscuridad y aturdimiento. Los pulmones eran cuero reseco, las piernas flaqueaban, no soportaba las esperas y su espíritu mismo se le distorsionaba ante cualquier mirada o desaire.

La vida se hizo impotencia. 

Al entender que es improbable que esto acontezca de un día para otro se convenció de que, en algún momento, se había dejado perder lo que le dijo padre. “Cuando nacés te dan unos naipes. Así juegues tu baza, así te irá la partida, si le ponés empeño disfrutarás el juego aún con una pareja de doses gastados; ahora, si tenés las mejores cartas y te confías, te tumban a la primera, la cuestión es pasar humilde por la vida, que nadie sepa la mano que tenés y ponerle a todo perseverancia, incluso a la misma perseverancia” 

Rodolmiro Giron miró sus palmas de quebradas y angosturas por donde escapaba el tiempo. 

“He ido de farol tanto, tanto, que olvidé quién soy”. 

Entro a casa y cerró con llave. Regó las plantas. Se desabotonó el penúltimo botón de la camisa. Los zapatos rodaron libres. 

Abrió las ventanas. Se alimentó respirando.

El aire fresco olía a especias y trajo la sensación de que se barajaba de nuevo.

4 de julio de 2013

Alt + Tab




Despierto, en la cama pulso Alt+Tab con el pulgar y el dedo corazón de la mano izquierda. No consigo levantarme. Repito pulsación, con la mano, mentalmente. Nada, no paso a otra cosa como sucede a nivel informático con estas teclas. Me incorporo calado y tembloroso. En la vista un revoltijo de luces embebe las formas. Una glucemia explica todo. Hipoglucemia, con valores inferiores a 50 la mente y la vida se recluye a un mínimo esfuerzo, las palabras son mariposas que escapan al intentar articularlas, los pensamientos enhebran la manera más simple y ridícula de ser ejecutados pero con Alt+Tab no me incorporaré ni iré a la cocina. La vida no la hacen los bytes, la hacen las calorías, las que usan mis pies, mis manos, un poco a tientas en esta mañana que introduce en la casa gorjeos de pájaros jugando y motores lejanos.

Con el tacto me hago con dos cucharaditas de miel de las Hurdes. Escurren por el paladar. Algo de magia aparece en la rapidez con la que uno se recupera.
Cinco minutos más tarde mi pensamiento se hace por completo racional, en la vista se definen los perfiles de las cosas, aparecen los interruptores, la encimera, las tazas, cesa el sudor frío, los temblores. Miro la miel salvadora. El tío Picho, eso pone y se ve la tosca silueta como de un patriarca gitano. Gracias lejano y misterioso tío Picho. 

Avancemos este jueves. A por otras cosas. Alt+Tab.