11 de septiembre de 2016

Escandinavia, 10 años.

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Como cada día Catarina Pop, con sus profundos ojos ocres y sus ocho años, bordeaba la falda del volcán camino de la escuela. Quedaba una hora, quedaban tres barrancos.

Llevaba apretado contra su cuerpo un cuaderno en cuya espiral descansaba un lápiz. El día anterior dibujó, en una hoja, el mapa de Escandinavia.

- Esas tierras del norte están muchos meses cubiertas de hielo y nieve – le dijo su maestra.

En la inmensidad verde del camino, su imaginación flotaba recordando el frío que sintieron sus manos la vez que su abuelo le trajo una piedra de hielo. Jugó con ese insólito material que se reducía avergonzado del dolor que causaba al tacto hasta ser una lámina oscura en su falda y después, nada.

Comenzó a mascullar una oración para los niños de Escandinavia.

- Pobrecitos - decía - caminar una hora sobre hielo para ir a la escuela.

3 de septiembre de 2016

¿Quién recuerda a Ruth?

Jøder i Tromsø — reportasje

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Para el tamaño y los movimientos del turista la tienda de recuerdos es territorio hostil. Demasiados cachivaches en precarios equilibrios. Prefiere curiosear en la puerta. Una foto al oso polar disecado, a la catedral de madera que sobresale sobre las copas. También a las placas doradas que, en la acera, captan su atención. Memoriza un nombre cualquiera para indagar por la red, Ruth Sakolsky.

Ruth tenía dos años cuando fue detenida y enviada a Auschwitz junto a su madre y tíos. Se sabe que entraron juntos a lo que creían una ducha tras un largo viaje. De los 2.173 judios noruegos, fueron deportados 772, sobrevivieron 34.

Todos los Sakolsky desaparecieron, el apellido no existe en la ciudad polar de Tromso. En el artículo que encontré el autor se pregunta acerca de quién mantiene el recuerdo de Ruth. Desde luego él e incluso esta breve reseña pero sobre todo el municipio que ha colocado placas en los lugares donde vivían todo sus habitantes detenidos.

Es así como entiendo que la tienda de recuerdos, que se conserva exactamente igual que en la década de los 40, fue antes un comercio de blusas y que en la parte superior jugó, anduvo, río y lloro, todas esas cosas que nos afirman en la vida, esta pequeña cría.