30 de noviembre de 2008

Reencontrando el bucolismo

Tómese esta entrada como un intento tan desesperado como alegre de encontrar el bucolismo que perdí con el cambio de plantilla. Así que dejo estas fotos como idealización de la vida rural y pastoril. Se trata del mismo cultivo de pimientos en diferentes fechas. Y sí, es en Madrid.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA         Los últimos frutos

El cultivo el 24/04/2008

Los últimos frutos 24/10/2008

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Comienza el ciclo

Las primeras heladas arrasan el cultivo. 14/11/2008

Y el pastor le pide el permiso al agricultor para alimentar a su ganado y de camino abonar la tierra. 14/11/2008

18 de noviembre de 2008

El amante de las nubes.

Nube Dejó de llover en Escadia. Al inicio, los paisanos, adujeron a los caprichos del tiempo la fatiga de los manantiales o el lecho tan holgado que le iba quedando al río y perseveraron en tomar el agua de ellos. Mas las semanas secas se sucedían unas a otras. A veces una nube tímida rasgaba la montaña y se largaba rauda, disculpándose por extraviar la ruta, dejando un cielo de azul límpido e inmutable.

El cauce se hizo barro y después polvo, se ahondaron los pozos y se recorrieron distancias cada vez más largas para proveerse. Aún así, todo, era insuficiente. Nada impidió el cuarteo de la tierra o la esterilidad de la simiente, ni, tampoco, que el pellejo ciñera las costillas de las bestias desesperadas de sed. En los rostros de los campesinos se acentuaron los pómulos y la expresión hosca, denotaba que la sequía les había alcanzado la mente.

No hubo santo que no recibiera rogativa ni adivino que no aprovechase para sacar tajada. Pero, fuera cual fuera la súplica o predicción, cada mañana un empecinado sol dominaba los cielos.

– Hay que largarse, Manuel, estamos malditos. Hasta los olivos se agostan. Esta tarde cargo la carreta, arreo al buey, y me llevo a la familia.

– También tú te largas. Exclamó Manuel a su vecino dirigiendo la vista al olivar. Era cierto, los olivos aguantarían poco más. Los primeros en secarse fueron lo sauces, después los álamos y más tarde lo olmos. La aridez había ganado.

Junto al cabrero Manuel estaba su hijo Isidro, un mozo robusto al que con la parquedad de vocabulario tenían por raro o tonto cuando la expresión que mejor le casaba sería la de abstraído o fantasioso ya que habituaba a hablar a solas y a despistarse con bagatelas.

Aquella noche Isidro se removía en el jergón incapaz de conciliar el sueño. Creía escuchar el quebranto de la madera viva, los lamentos del olivar. Decidió levantarse y ascender a la cumbre de la montaña. No había amanecido pero las estrellas ya apuntaban otro día soleado. Una vez arriba, recuperando el resuello, tuvo claro que percibía murmullos de agonía. La primera claridad definía en la lejana sierra de Mágina una nubecilla. Isidro, levantó sus manos de sarmiento y, con una exaltación física desconocida para él, exclamó “ven a mí”.

Los madrugadores vieron, desde la plaza de Escadia, a la pequeña nube que rozaba la montaña. “Otra que trae falsas esperanzas”, pensaron. Mas asistieron atónitos al encrespamiento del vapor; la nube se enroscaba en la cima ganando tamaño y grisura. Todavía cantaba el gallo cuando un cielo completamente encapotado comenzó a descargar. El gentío acudió a la plaza eufórico, se intercambiaron comida y bebida que apenas una hora atrás guardaban con celo, se olvidaron viejas hostilidades y bailaron todo el día bajo una intensa lluvia.

Allí estuvieron todos, por eso nadie advirtió que por la ladera descendía un joven con el rostro grabado con el rubor de los amantes satisfechos.

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Foto mía.

13 de noviembre de 2008

Seis motivos para divertirme.

Fractal Por lo general cuando los memes se acercan a mí suelen encallar en los arrecifes de mi desorden pero éste de ahora que me remiten Tito Kokin y Luisa M., paisanos y amigos, resulta entretenido y ayuda a conocerme un poco. Sé que soy opaco en mi información personal, algunos me tuvieron en su momento por mujer e incluso meses atrás, cuando en un escrito me puse en la piel de una embarazada, hubo felicitaciones por mi gestación.

LAS REGLAS DEL MEME SON:

1) Enlazar a la persona que lo remite. Tarea realizada.

2) Enumerar seis cosas sin importancia que nos hagan felices. Apunto que si me hacen feliz son importantísimas para mí.

3) Elegir a seis personas que continúen el reto. (olvidaré hacerlo pero si alguno se anima que me avise, por favor).

Disfruto con:

  1. Leer en pijama en la cama oyendo al fondo el repiqueteo de la lluvia; si alcanzo, además, a escuchar el lejano balido de una oveja llego al clímax.
  2. El café mañanero, cargadito y con algunas galletas de chocolate a mano. Ahora mismo tengo uno guatemalteco de Cobán que me pierde.
  3. Regar las plantas, cuidarlas. Pocas cosas me gustarían más que tener un pequeño huerto.
  4. Andar descalzo si la temperatura lo permite.
  5. El momento previo a conciliar el sueño donde mi racionalidad suelta sus ataduras y alcanzo a ser cualquier cosa rara como nómada del Gobi, gladiador cojo o pluma de oca.
  6. Investigar, documentarme, ser el personaje antes de escribir o imaginar la foto en la mente antes de disparar y retocar. Por lo general, encuentro mucho más encanto en esos procesos previos, que dilato a propósito, que en el resultado final.

Por norma, obviando el agridulce mundo laboral, estoy casi siempre de buen humor, encuentro muchas razones para divertirme.

11 de noviembre de 2008

Recuerde el alma dormida

Tal día como hoy, en 1476, las campanas de la solariega villa de Ocaña tañían. Acababa de morir un hombre. Lo hacía de manera terrible, con un cáncer de cara que le estragó el rostro si bien acató su final con un ánimo sereno. Su hijo, hasta aquel entonces un poeta más del amor cortés, que alternaba tanto la pluma como la espada, quedó tan afligido que decidió dedicarle unos versos.

Le imagino en un aposento junto a una mesa de nogal, a veces unas lágrimas emborronan su caligrafía. Afuera hostigan los vientos del invierno castellano. Escribiendo desde un estoicismo confundido con ascetismo, transformando el dolor en entereza, fue tomando forma el más admirable planto en castellano; bastante más que un elogio fúnebre. En él se encuentra la primera incursión de nuestro idioma en la introspección filosófica: la contemplación misma de la vida como bien perecedero, de la humanidad como víctima del tiempo, de la belleza como objeto más de nostalgia y brevedad que de celebración.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte tan callando; (…)
Estrofas más adelante toma forma una de las más celebres y afortunadas metáforas:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir; (…)
En palabras de María Zambrano, en Las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique, se encuentra la figura de la resistencia humana ante cualquier desventura, es el canto llano del dolor. Mas no es el dolor lo que se expresa en las Coplas, sino la meditación engendrada por el dolor. No es un llanto, es un consuelo. Unos pocos versos, apenas mil palabras, que forman ya parte del patrimonio anímico de los que hablamos este idioma.
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Foto: Monasterio de Uclés, donde yacen los restos del poeta.

4 de noviembre de 2008

Ventolera otoñal

Los aires del norte nos fijaron un otoño inexorable.

Merma el hervor del mundo verde.

La floresta entera se encoge.

Y, ahora, con la vida retraída,

los árboles encienden la belleza plena de sus ojos.

amanecer en el tajo-qpr
atardecer-qpr
Ribera del Tajo. 1152x864 px. Anochecer con almendro. 1152x860 px.
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Callistemon. 1152x803 px. Hojas de vid. 1152x857px.
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Álamo. 864x1152 px. Hojas de álamo. 864x1152 px.

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Fotos propias, de estos últimos días.

Recomiendo ampliar, a pesar del tamaño grande son bastante livianos.