19 de diciembre de 2010

Feliz Navidad

He buscado una felicitación navideña original y como sucede en tantas ocasiones encontré la mejor en la cercanía. La de mi amigo Gonzalo que reproduzco aquí.

“Ves una estrella, la sigues, y te encuentras con un niño

que te dice que todo es de otra manera.”

Felices fiestas.

La esperanza de lo que nace, el profundo poder de la semilla para subvertir todo orden, para crear un Mundo Nuevo.

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Foto de un simpático escaparate de Madrid al que quité reflejos de la vitrina. Me pongo a visitarles y, si aprovecho el tiempo, compongo el tradicional relato navideño de cada año.

4 de diciembre de 2010

Entre náufragos y ballenas varadas.

 

El ciclista dorado espera unas monedas para pedalear.

Redada en Preciados, los manteros escapan con sacos llenos de grabaciones piratas.

Un extraño ser que tocaba la flauta a quién le diera unas monedas. Raro, pues daba miedo.

Anunciar la compra de oro y pasar frío a la salida del Metro

La Piedad y música clásica.

 

Ahora que la política, ese noble arte, rinde pleitesía a la economía y que nuestros líderes atienden primero a los mercados y los ciudadanos son relegados a un plano secundario hasta los quince días previos a las elecciones; ahora, en estos tiempos, las masas mansas tenemos mucho de náufragos.

Al despertar oteamos el horizonte en los titulares de los periódicos. Sin atisbos de barcos, nada más que noticias de nuestra lenta deriva, culpables auxiliados y sacrificio de inocentes. Y en nuestras ciudades ballenas varadas, resistiendo, disfrazándose, cada vez más pintorescos que al estupor se le pueden sacar algunas monedas.

Abandonados en conjunto sin entender que somos más y podríamos cambiarlo todo.

Se buscan constructores de balsas, vigías de esperanza, zahoríes de la ilusión. Se pagan noticias buenas por absurdas que sean. Vale todo para mantener el humor, cualquier agarre sirve, incluso, como dice mi padre, la posibilidad remota del día 22.

 

Un señor comprando lotería en Dña. Manolita. Ojalá le toque.

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Fotos tomadas en Madrid en el arranque del mes de diciembre de 2010. Libres de derechos y en tamaño grande, reducidas de peso con Faststone Resizer.

14 de noviembre de 2010

Una gota de mi sangre - la historia de mi diabetes.

1

Una gotita de mi sangre en el fiel de la balanza del tiempo.

Y un año, el 2010, que nace con severas gastroenteritis, con una imparable pérdida de peso.

Y un mes, junio, de mareos continuos, de hiriente fotosensibilidad, de apetito desmesurado, sed extrema y debilidad. De intensa debilidad, de flaqueza incluso para sostenerse.

Y un día, el 15, en que al salir de casa todo se hace borroso: las caras, la ciudad, el paisaje. Un velo caído sobre mis ojos.

Y una hora, las 12:35, donde un pinchazo en el dedo sacará una minúscula gota de sangre que cambiará mi vida.

En el fiel de la balanza del tiempo.

En la justa mitad del año.

El 15 de junio de 2010 a las 12:35 una gotita de sangre me dice que soy diabético.

Por extraño que parezca sentí alivio.

 

2

Ser positivo, domar este caballo salvaje.

Hoy es el Día Internacional de la Diabetes y buena parte de la información se centrará en las campañas de prevención de la misma. Se referirán siempre a la diabetes tipo II (90-95% de los casos) que se asociada a la edad avanzada, al sedentarismo y a la obesidad. La diabetes tipo I juvenil o insulinodependiente, que es la que tengo, no se puede ni prevenir ni provocar por mucha glucosa que se tome. Aquí lo que sucede es la conjunción de una probable predisposición genética con un fallo cierto del sistema inmunitario. Esto es, que dentro del ejército que nos defiende hay "tropas" que se confunden - las muy memas - y en lugar de atacar a los organismos patógenos, como virus o infecciones, lo hacen a un determinado órgano, al páncreas en este caso. Y el páncreas regula la glucosa y la glucosa es la principal fuente de energía, nuestro combustible.

Por eso no quiero abordar la prevención. Quisiera abordar el lado positivo y curioso de la enfermedad, en algunas cosas que voy aprendiendo de ella.

- La diabetes te obliga a ser metódico, a valorar más la salud, a escuchar más al cuerpo, a interpretar sus avisos. Desde que la tengo llevo, a casi todas partes, una mochila negra de IKEA, allí va mi páncreas portátil (insulina y glucosa), fruta y libros. Esa mochila me permite mantener la espontaneidad.

- La vida sana, tan recomendable para todos, es imperativa para los diabéticos. Ahora hago más deporte.

- No existe una dieta específica para diabéticos (puse Google boca abajo para encontrarla) pero la dieta más sana, la que se basa en carbohidratos complejos, verduras y frutas es una dieta perfecta para nosotros. Por ello los tipo I no creemos en alimentos aptos para diabéticos. No. Podemos y debemos comer de todo, sólo es cuestión de proporción.

- De repente, los supermercados se me hicieron pequeños, hay galerías enteras de aperitivos, bollería, helados y dulces que ahora no me interesan nada.

- Sí, sí ya sé que la diabetes puede en un futuro afectar a la vista, al corazón, a los pies. Eso está por ver; aparte ¿Es qué hay alguno por aquí que sepa que eso no le afectar a él el día de mañana con o sin diabetes?

- Nos enmascaran el azúcar, nos lo venden escondido en salsas, mahonesas, embutidos etc. Parece una dulce conspiración alimentaria ;-) Ahora leo con calma toda la letra pequeña y compro, por encima de todo, los productos naturales, los menos manipulados.

- Despojado mi gusto del azúcar refinado está recuperando el sabor originario de la fruta. No es tanto que la fruta hoy no tenga sabor como que nos hemos y nos han acostumbrado, en estos últimos 30 años, al sabor empalagoso de los azúcares industriales. Y cualquier alimento con fructosa nos parece simple.

En resumen, la diabetes – esta incómoda comensal – vivirá conmigo.

No seré yo el que viva para ella.

7 de noviembre de 2010

Las hojas que ríen

Ráfaga

Un día seremos

el sutil cobre de las

hojas que ríen.

Fotografía de una ráfaga de aire en el otoño denso que tenemos encima, 1200 x 900 Pixels y 546.617 Bytes. Tomada mediante bracketing.

Las hojas en su mayoría son de tilo, la más grande es de arce.

1 de noviembre de 2010

Síndrome Nintendo

Suprimir la medianía, que se borre todo remordimiento de la mente de los malvados, que crepiten las instituciones y el hombre quede desnudo ante el Poder, que los bondadosos sean en extremo puros e inocentes, que los bosques escondan criaturas maravillosas, y en los cielos resople el bramido del dragón. Hagamos todo esto y mil cosas más para conseguir un mundo simple, seductor y asimilable por una mente infantil y, sentémonos después, a escribirlo como Perrault, como Andersen, como los hermanos Grimm. Tal vez, aún, podamos heredar más imaginación a los niños, que, sin pretender generalizar, hubo un tiempo en que los padres leían cuentos antes que dar un manojo de bytes y chips con la potencialidad imaginativa acotada o, lo que es peor, dirigida; un tiempo en el que los críos no eran vistos ni tratados como simples consumidores.
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Foto, canal en Brujas con capas simplificadas (1200px x  796 px – 255Kb) .

21 de octubre de 2010

Del modo singular en que Linda Reilly dejo de ser racista

Des Moines, Iowa. En una Organización Cristiana que trabaja con futuras madres adolescentes tienen doce muñecos para prácticas. Once son blancos, uno es negro.

Linda Reilly, pelirroja de quince años y embarazada de tres meses, recibe en su primera clase el muñeco negro. Acepta obediente lo que le dicen, sujetarle con firmeza y mimo, destaparse y acercar la boca. Al ver cerca de su rosado pezón los oscuros labios entreabiertos siente repulsión y manifiesta su negativa a continuar. En realidad, sus palabras son:

- No quiero un jodido muñeco negro, quiero un jodido muñeco blanco.

Paz Medina, su instructora, evita la polémica y hace caso al berrinche. Desde aquel día, Linda Reilly, pelirroja de quince años con pecas, siempre recibirá muñecos blancos.

Seis meses más tarde, Paz Medina, acude a la Maternidad del Hospital donde Linda ha dado a luz para entregarle, como es costumbre, un ramo de flores.

Al entrar, se queda absorta. Paz Medina podía esperar cualquier cosa de Linda Reilly menos verla reposar en una cama con un hermoso bebe negro en los brazos.

- Es mi hijo, dice Linda…

Diez segundos.

- Ya, ya, ya….es precioso, deben ser la Leyes de Mendel, afirma Paz.

- Yo creo que son las leyes de John Morris, su papá, que tuvo un abuelo negro.

El bebé hace en el regazo de su madre el núcleo de su universo, un nido candoroso, una templada fragua, y mama y libera unos segundos el brazo para saber qué es eso del mundo exterior y después lo regresa asustado al seno. La cara de Linda refulge sin ápice de asco.

Fue entonces cuando afloró en la boca de Paz Medina una de las mejores sonrisas que se le recuerdan.

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Foto de cisne negro retocada con detalles estilizados de dibujo.

18 de octubre de 2010

Las madejas de plata 2/2

(Viene de aquí)

3

- Sí, Señoría, Maricica y me llaman Cica, soy trabajadora de ese club y conozco al encausado.

- Me visitaba con frecuencia, estaba encaprichado, me pedía que me fuera con él y abandonara a mi esposo.

- Recuerdo muy bien aquel día, me recogió mi marido, Sorín, en torno a las cuatro de la madrugada. Nos encaminábamos a nuestro coche cuando lo encontramos. Estaba loco, quería llevarme en ese momento. Discutió con Sorín y, luego, subió al camión y nos atropelló a los dos. Sorín murió y ya ha visto, en el parte médico, las contusiones que me hizo el golpe en cara y hombros.

- La que sacó la navaja de la chaqueta fui yo por miedo y rabia. Sorin nunca amenazó al encausado.

4

Aseguradora Dulce Futuro, S.A.

Sra. Maricica Petrova, por medio de la presente notificamos ingreso en su cuenta de la cantidad de 180 000 € correspondiente al Seguro de Vida que nuestro cliente, Sorin Costov, tenía con nosotros en cumplimiento de la claúsula 16, según sentencia judicial firme, que describimos abajo.

claúsula 16.- Asesinato u homicidio del asegurado sin que mediara provocación previa por parte del mismo.

5

Me limpio de recuerdos cuando, asomando a los barrotes de esta cárcel castellana, veo el vuelo de los vencejos. Ahí están, recortándose en el cielo naranja del atardecer. Ahora imagina que cada uno, en su vuelo, suelta un filo hilo de plata que se cruza y mezcla con otros hasta formar una madeja brillante. Refulge.

Cuando no puedo retener más la imagen miro la pared y olvido toda mentira, toda culpa, todo remordimiento, toda atadura.

Ahora, alzo la vista. De nuevo los vencejos volando. No hay más verdad que esas madejas de plata.

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Foto: de hojas de ginko, que tanto le gustan a Pamela , adaptadas a un relato negro.

17 de octubre de 2010

Las madejas de plata 1/2

El vuelo de los vencejos, los hilos de plata, el segundo que cambia la vida y un pelele desde un retrovisor bailando una zarabanda.

 

1

Siempre conduzco de noche para entregar la mercancía a primera hora, sin esperas. Aquel día era imposible. El viento vapuleaba el camión y las descargas de lluvia opacaban el parabrisas. La negrura era tal que en cualquier momento me veía fuera de la carretera esparciendo la carga por un sembrado. Por eso, en contra de mi costumbre, me detuve en un terraplén aguardando la claridad o una mejoría. Me tendí a descansar en la litera relajado con las gotas en la cabina. Un tamborileo que hizo de nana acuática y convirtió la mole mecánica en la cuna de un adulto.

Las 4:11. Me despierto sobresaltado por gritos de mujer. Unas siluetas que, recortadas por las luces de un local a sus espaldas, hacían aspavientos. Me acerqué inquieto. Un hombre sujetaba con la mano izquierda el cabello oxigenado de una chica muy pintada, mientras, con la otra mano, le cruzaba la cara a guantazos.

Alaridos femeninos en la noche fría, charcos sin reflejos de luna, y yo acercándome al segundo que todo lo cambia. El hombre que me increpa por defenderla, una navaja que no brilla pero intuyo en su mano acercándoseme. Amenazas que me hacen correr y encaramarme al camión. Arranco y enciendo las luces. La seguridad del motor rugiendo.

Ahora si veo el brillo de la navaja y al hombre que me increpa enfrente sin conocerme. El corazón disparado, el poder en el volante y en mi pie derecho.

Aparta, idiota, qué se yo de tus guerras, quítate, verás como te mueves. Acelero a fondo.

Un leve golpe y en el retrovisor, iluminado por luces rojas, una danza fúnebre y lenta de algo que ha dejado de ser humano. Aullidos y sollozos de mujer que abrazan a un pelele embarrado.

Acaba de pasar el segundo que todo lo cambia.

2

Podría estar muerto de no ser por esta lucidez que duele. ¿Dónde estás? Es que crees que viniste desde Roman para no pagar la deuda, para hacerlo gratis con cualquiera como con ese camionero que se hace el héroe. ¿Dónde estás, Cica? Y qué es esta gelatina negra que me rodea e impide el movimiento. ¿Qué es ese sonido atronador, Cica? ¿Estoy muerto? No, no puede ser con una mente tan despierta pero si lo estuviera podrías hacerte rica. Eso sería si tuvieras algo más que cuerpo y no fueras tan tonta, Cica, y supieras algo de papeleos. ¿Cica, me oyes, me puedes ayudar? ¡Cicaaaa!

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Continuará en breve.

Imagen.- Hojas de Carpe, tienen un tacto rugoso muy especial que he querido transmitir con el tratamiento tan exagerado de la imagen. Pensé que para un relato negro eran buenas.

16 de octubre de 2010

Wilde, Tito tito y pan.

Pan de canela y pasasDe aniversarios. Google me dice que hoy es el del nacimiento de Wilde, autor al que admiro y del que me queda bastante por leer.

Igualmente cumple la vertiginosa edad de dos años mi encantadora sobrina Tito tito. Cariñosamente llamada así porque no hay música que no baile a ritmo brasileirinho.

También es el día del pan. Desde hace dos años soy mi panadero personal algo que agradezco al imperio chino y a las grandes superficies que monopolizan, o casi, la venta de pan en mi localidad. Un día, intentando deglutir el engrudo farináceo a medio cocer que venden, me dije, “hasta aquí, a partir de mañana me lo hago yo”. Y así hasta hoy. Pese a que ahora la cantidad que puedo comer es ridícula no dejo de hacerlo y aprovecho la celebración y el comentario de mi amigo Rafico para ponerles una imagen de un pan de canela y pasas especial para desayuno que me hice hace unos meses. Se trata de una variación de los conocidos como Hot Cross Buns o Pan de Viernes Santo.

15 de octubre de 2010

Blog Action Day 2010: Water

P5104014-2- Desde hace unas semanas tengo diagnosticada una diabetes tipo I también llamada juvenil ( ríanse que tiene su gracia) o insulinodependiente.

Esta enfermedad exprime, deshidrata, ya en el siglo I Areteo de Capadocia, alertado por "los jóvenes que se licuaban", decía que "los enfermos no dejan nunca de miccionar hasta el extremo de que la carne y las grasas del cuerpo se eliminan por la orina quedando en extremo delgados". Controlar a la maldita requiere de deporte, insulina y sobre todo alimentación. Los diabéticos debemos racionalizar las ingestas de hidratos de carbono y glucosa y es precisamente aquí donde quiero, aprovechando mi caso, tratar el tema de agua en relación con el Blog Action Day de 2010.

Cuando me descubrieron la enfermedad, en una severa hiperglucemia, estaba tan deshidratado que bebí cinco litros de agua con bastante tranquilidad en apenas dos horas. Fue ahí cuando descubrí que otra de sus virtudes reside en estabilizar los niveles de glucosa.

No seré yo el que descubra las demás ventajas de este fundamental alimento simplemente añadir dos reflexiones de mundos encontrados, uno que la tiene y no la bebe y otro que no la tiene y quiere beberla.

  • En los países desarrollados somos unos grandes consumidores de agua y, sin embargo, no la consumimos. Parece un sin sentido de no ser porque la gastamos en lo accesorio y no en lo primario: beberla. Hay una gran cantidad de gente con males de todo tipo que desconoce que lo que tiene ante todo es una deshidratación. Me gustaría tener una estadística lo más real posible para conocer cuanta gente toma al menos dos litros diarios. Yo, lo reconozco, he comenzado a hacerlo ahora.
  • Mientras tanto buena parte de la población mundial no tiene acceso a ella cuando éste debiera ser un derecho humano con carta de naturaleza lo que quiere decir que cada persona pueda disponer de una cantidad de agua potable a un precio muy asequible y en su domicilio o muy cerca de éste. Dice el presidente del Consejo Mundial del Agua, Loïc Fauchon, que "la ausencia de agua mata diez veces más que las guerras". ¿Es que se puede dudar?

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Foto.- Planta de cicuta tras una tormenta . Es muy tóxica, con un brebaje de ella murió Sócrates.

28 de septiembre de 2010

No me reconoceré en el espejo

1

Con su traje impecable y su fachada angelical el timador entrega tarjetas de visita de una Fundación Médica que robó en un ambulatorio. Despliega la mejor verborrea para convencer a los ancianos del pequeño pueblo “Con éste seguro de salud tendrán asistencia sanitaria inmediata. Sin esperas, la mejor ambulancia en la puerta, el mejor hospital, el mejor tratamiento. Rápido, simple, profesional y barato”. El auditorio del Hogar de Jubilado se entrega a la ocasión. Un anciano reseco y encogido es el más escéptico.

- Mire usted que si fuera un engaño, que son los ahorros de mi vida..., dice con voz insegura.

- Por favor, señor - corta de inmediato el timador - si así fuera no me reconoceré en el espejo. Lo que ofrezco por poco precio son oportunidades únicas de salud y vida sana.

Unas horas más tarde, quitándose ufano la corbata, extiende en la mesita de un misero motel una treintena de cheques que le rellenaron, sin saberlo, con uno de estos bolígrafos cuya tinta puede borrarse. Pasa la tarde del domingo alterando las cifras.

El lunes, desde primera hora, recorre diversos bancos de la provincia para no levantar sospechas. A media tarde es millonario y decide hospedarse en un cinco estrellas. Por la noche se entrega a los excesos en locales de lujo donde prostitutas caras le acarician y el barman le hace guiños acordes a las propinas que deja. A las tantas, cuando regresa al hotel, cae en la cama extenuado, borracho y feliz. Es un hombre de éxito.

2

"No puedo con mi cuerpo, es tremenda esta resaca. Agua fresca, necesito beber". A trompicones llega al baño. Bebe, se refresca. Al levantar el rostro grita: un viejo tras el espejo imita sus gestos con perfecta simetría. “¡Qué broma es esta! Ya, ya, estoy soñando”. Decide ducharse pero al desvestirse vuelve a gritar. Ese pelo cano, el cuerpo fofo, las manos manchadas. Todo eso no es suyo. Con mayor descontrol se asoma, una y otra vez, al espejo.

Siempre el mismo rostro.

Ajeno. Ajado. Senil.

“No puede ser, no puede ser, estoy enfermo, no veo bien”. Tiembla. Suda. Marca el teléfono de la tarjeta para suplicar atención.

3

Una ambulancia traquetea por una carretera llena de chopos, en su lateral puede leerse Fundación Médica Santa Rosa para la Salud Mental.

- Joder, dice el conductor de la ambulancia a su acompañante. Éste tío de atrás es lo más chalado que he visto. Con lo joven que es y dice que es un viejo y no se reconoce.

- Loco y peligroso, mira que costó ponerle la camisa de fuerza. Ya sabes, los jóvenes, las drogas. Lo que no entiendo es cómo estando tan pirado acertó a llamarnos.

1 de septiembre de 2010

Yoga

El genial instrumentista Yehudi Menuhin siempre dijo que su mejor profesor de violín fue B.K.S. Iyengar.

Lo curioso es que Iyengar no sabía tocar el violín, apenas conocía ese instrumento.

Simplemente se trataba de su profesor de yoga.

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A destacar que Menuhin, además de violinista excepcional y ser uno de los introductores del yoga a occidente fue también un filántropo de los que deja huella.

Foto.- Cercis. en otoño. (1200px x 900px).

20 de agosto de 2010

Océano Mar

Amanecer en el mar

Lo primero es su nombre, Océano Mar de la mano de Baricco.

Lo primero es su nombre, lo segundo son tus ojos que pueden leerlo.

Lo primero es su nombre, lo segundo son tus ojos, lo tercero un pensamiento: un grano de arena, ínfima materia, pudo alguna vez ser el límite del mar, el postrero confín donde una ola expiró.

Lo primero es su nombre, lo segundo son tus ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto un lugar en una isla donde palpo el libro y alzo la vista. Resina, salitre, horizontes hechizando, lejanos lamentos de la marinería olvidados en la historia y enterrados por siempre en la playa.

Lo primero es su nombre, lo segundo son tus ojos, lo tercero un pensamiento, lo cuarto un lugar.

Lo último la serena tarde en que el libro se cierra y viene el sonido del océano a decirme que la Posada Almayer existe, que es algo más que un enclave literario donde una vez se tejieron sueños.

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Foto de la Bahía de Alcudia en Mallorca…como siempre acordándome del trípode olvidado.

5 de agosto de 2010

El pastor y los marcianos

- Y allí junto a esas encinas fue donde los alierígenas me raptaron.

- Alienigenas o marcianos, le corrijo, y es abducción.

- Ustedes, los de ciudad que saben tanto, me dice.

Se trata de un cabrero que encontré a media tarde en un campo de lentisco y flores de primavera donde su rebaño se apacentaba. Hablamos de fruslerías como el tiempo, el calor o el fútbol. Al ponerse el sol debí ganarme su confianza pues modulando la voz comenzó a soltarme confidencias y al final su gran secreto: una abducción alienigena.

Subimos a una colina blanca de vegetación densa, matas de retamas, abundantes carrascas y jaguarzos. Tomamos asiento en un claro sobre unos riscos de granito. Las cabras se arremolinan en torno nuestra, el burro dormita un sueño suave y los dos perros boquean flácidos al sol en fuga.

- Aquí mismo fue, hace años. Todavía tiemblo, me dice mirando al horizonte. Se ponía el sol como ahora. Vine a este cerro por el pasto. Al inicio no me sorprendió un brillo como de plata justo en la cima, pensé que era un vehículo enorme pero al acercarme me fui inquietando por la extraña forma de disco y sobre todo por la aureola azul que le cubría.

Tenemos una calma sostenida en el ambiente. Por unos instantes pienso que los pastores son proclives a estos fenómenos: gente solitaria y llana condenada a distanciarse por los lugares más escabrosos. Le escucho con atención. Es más, aseguraría que los animales y la naturaleza entera aguarda sus palabras.

- Aproximándome al objeto extraño comenzó a faltarme el aire - continúa -, debí desvanecerme. Desperté horas más tarde. Lo extraño es que tenía barba de cuatro días y dolores inaguantables. Quise convencerme de que todo fue un sueño hasta que encontré el injerto en mi cuerpo.

- ¡Cómo! Le corto expectante.

- Traiga su mano aquí a mi nuca y no se asuste.

Así hago, muy inquieto. Notaba un quiste cuando en ese momento girando con brusquedad el cuello y amagando morderme la mano el pastor grita con todas sus pulmones.

- ¡AHHHHHH!.

Los perros ladran enloquecidos, las cabras saltan poseídas y por ahí por esas matas debe estar mi corazón sin pálpito del susto. El cabrero se monda de risa mostrándome su dentadura. Le maldigo. Maldigo la leche de cabra y a la ganadería entera. Por maldecir, maldigo hasta la poesía bucólica. Más tarde, cuando me regresa la respiración le acompaño la broma con carcajadas.

Sólo el burro, que de impávido parece tallado en piedra, me observa rumiando hierbas, como diciéndome “ustedes los de ciudad que no tenéis ni idea”.

29 de julio de 2010

Visiones de una carta de amor en Brujas

1.

Duermevela bajo el Belfry de Brujas donde imagino que la joven atranca la puerta verde, se cubre con la capucha, y sale a la noche. En algún lugar un gallo se confunde y su canto queda un segundo flotando como algo ajeno a este mundo. Por el empedrado donde camina hay charcos que reflejan una luna limpia y tan pálida como ella. Serpenteando por los callejones llega el murmullo de tonadas en el lejano idioma del sur y, con temor, encamina hacia allí sus pasos.

En una ribera, junto a un puente y a un mesón que aún permanece abierto, un grupo de soldados canta al melancólico son de una chitarra spagnuola. Se acerca a ellos y le dirige la palabra al que parece menos bebido. En la conversación, que no puedo oír, la chica gesticula y en un momento sus hombros se estremecen no reconocemos si por alivio o decaimiento. Finalmente le entrega un pliego envuelto con mimo que el militar guarda bajo el cordellate . En su regreso a casa su paso es más desenvuelto y adivinamos que enjuga lágrimas por las veces que su mano visita el rostro.

Después mi visión se emborrona.

2.

La siguiente escena acontece en un campo de batalla. Emanaciones de humo negro en el horizonte, terrenos baldíos, pisoteados y repletos de barro por donde bandadas de cuervos muestran su vuelo inquieto. Árboles que el otoño y un viento que trae hedor a podredumbre y pólvora, desviste.

Unos soldados descansan en un pajar derruido. Uno de ellos, el más apartado, afila una estaca de roble. El caballo que viene resopla al llegar a su altura, el jinete sin apearse saluda y ante de irse le entrega una carta. El soldado abandona su tarea y dedica un instante a mirar la montura que se aleja. Admira el obsequio, viene envuelto en un fino encaje que al desanudarlo deja ver una cuartilla. Reconoce la escritura. Lee y se aleja más para que sus compañeros no le vean conmovido.

Vuelve la imprecisión, casi despierto.

La última imagen que atisbo es la del joven, que, sí, está vivo pero no tiene licencias ni descansos por ser el único de su guarnición que sabe orientarse en esa tierra de brumas, encaramarse al tejado para hacer uso de su don. No necesita sextante para saber que tal día como aquel a once grados al norte por donde el sol se pone y a treinta y dos lejanas leguas queda la ciudad de Brujas. Y su mirada, creedme, va hacia allí con toda la intención de plantarse ante una puerta verde para buscarle holguras y resquicios.

22 de julio de 2010

La que llamaba a la puerta

Como una huésped maldita, agazapada y llamando desde hace meses a la puerta aunque en realidad dormitaba dentro. La villana, la que me ha llevado al límite físico, por fin ha mostrado su rostro: una enfermedad que me exigirá el control en la glucosa y disciplina en las comidas.

Aunque sea crónica, identificada parece menos.

Ha tenido su tiempo para trastocar todo y ahora soy yo el que quiere conocerla para acotarla y circunscribirla al reducto de su infame nombre.

4 de junio de 2010

Diario del penúltimo bufón

P1103714

La sensibilidad y un atasco de palabras me impiden describir bien la alegría de saber, querido amigo, que ahora ha pasado usted a ser el penúltimo bufón.

7 de mayo de 2010

La última bruma

01

 

Braman en su último aliento los vientos del norte, el desgarrador bóreas, el pesaroso mistral. Cuando cesen, la lluvia empapará la tierra fértil  con encantador afecto, en una divina languidez de despedida. Después se definirá el verano, regresará el canto de la chicharra y sobrarán las prendas.

El fotógrafo, cansado, dispara sin enfocar ni bajar del auto. Luego, en noches intranquilas recuerda para relajarse ese campo de labranza exhalando bruma y se imagina en el mismo desplegando las brazos para que las vaharadas de vapor atraviesen sus dedos.

No puede evitar enojarse por no dedicarle más tiempo a la última niebla.

17 de abril de 2010

Frustrante cambio de plantilla

image

De una manera forzada, o violante que diría Lope, me he visto obligado a cambiar la plantilla por un problema de enlaces que Blogger decía que resolvía para luego dar error.

Lo desesperante es que por el camino se perdieron los brotes, las actualizaciones de sus blogs: todos sus enlaces. Poco a poco, administrando el poco tiempo libre que tengo, los reconstruiré tirando de cabeza y si alguno, de los que acostumbra a pasear en mi bosque, no se ve incluido que me lo pida sin cortedad alguna, me hará un favor.

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20:39 - Se solucionó el problema, puse más luminosidad a la bitácora y gracias a Noxeus recuperé los enlaces. A medida que lea el código fuente irán apareciendo dentro de Brotes. Gracias a todos.

4 de abril de 2010

La hierba para el fusilero

Cuando el fusilero Cifuentes escuchó el fragor del cañonazo hacía ya unos segundos que su boca probaba el sabor acre de una tierra distante. Doblo el cuello y respiró aliviado al ver sus piernas ilesas. Al intentar erguirse advirtió un dolor punzante en el vientre y su cuerpo dejó de responderle. La cadera esquirlada por la metralla, pensó.

Bocabajo e inmóvil, doblando con levedad el cuello podía ver sobre la hierba menuda un cielo sin nubes. ¿Cómo estoy aquí, en qué me equivoqué? Mi hermano estará sembrando campos como éste y en estas noches limpias el patio de madre estará coronado por la luna y junto al estanque deben percibirse ahora el aroma de las primeras flores.

Sus compañeros le encontraron y lanzando mensajes de aliento montaron el armazón de madera para transportarle al caserón que servía de improvisado hospital.

Al despertar reconoció en la penumbra una habitación espaciosa y mal ventilada. Unos cánticos militares en la explanada apagaron los gemidos ingrávidos de sus compañeros. Al anochecer, el capitán en persona le visitó para darle ánimos. En un gesto de confianza le colocó la mano en el hombro y le llamó por su apellido.

Por un instante el fusilero se emocionó de que el oficial le reconociera, después olvidó el mundo de las cosas y las palabras y, abstraído, ancló su mirada afiebrada en un punto impreciso de la pared. No pensó más que en el centro de su nueva realidad: unas simples briznas de hierba silvestre que había conocido unas horas antes.

20 de marzo de 2010

Primavera

Más o menos así estaré de trabajo en las próximas semanas, por ello lanzo esta entrada de fotos que podría llamar descartes - no por el filósofo francés :-) - sino por la duda que me surge de qué hacer con ellas. Tiéndase la luz ahora que comienza la primavera, que pierdan el polvo o la timidez y hagan de puente hasta que vuelva a publicar esperando que para entonces esté recuperado del todo.

Las fotos quedan libres de derechos y a 1200 píxeles con sólo un clic, sin marca de agua, y pueden reproducirse con total libertad. Por ser, ni siquiera es necesario que se me cite si alguno decide usarlas. Puse sobre ellas impresiones que pueden verse al pasar el ratón.

Un almendro muy importante para mí, está en una loma arrasada como un símbolo de una era que se pierde.

Revoltijo de estaciones.

Acueducto de Segovia, quise darle un toque terroso.

Palacio de Aranjuez desde el Puente de Barcas.

¿Espuma de café? Lo parece pero no, en realidad tiene peor sabor, es espuma de hormigón.

Foto desenfocada de hojas de cercis siliquastrum (árbol del amor).

Playa de Muro, en HDR.

Un amanecer en un pazo. Un paseo y la forma del rocío en la telaraña.

Un gran modelo el gato, se puso tras una tela negra y aproveché.

Trigal descubriendo el sol.

Pintada simpática.

Al acecho de un sapo. Portugal.

Hojas de liquidámbar en otoñaje.

La Giralda y la luna en Sevilla y yo sin trípode.

Gracias y saludos.

8 de marzo de 2010

El ataque en el chino

Si bien es cierto que palidecí en prisión por ser amigo de lo ajeno no lo es menos que trato con corrección al paisanaje sin considerar lo abultado de sus bolsillos, el matiz de sus pellejos o los pensamientos almacenados en sus seseras. Si en algo soy celoso es en el respeto a las féminas pues, mientras que de los varones acostumbré a encajar golpes, favores recibí de ellas.

Por ese motivo, almorzando en el restaurante chino no encajé con agrado los insultos que el señor dirigía a la solícita camarera oriental. Se trataba de un joven encorbatado, engominado y egolatrado que la templaba con frases como "no te enteras china, que fea eres y sorda", "no pienso pagarlo, está frío o sea que me lo cambias ya mientras voy al servicio". Y así hizo, dejando balbuciente y temblorosa a la chinita.

Sabido es, no lo niego, que encaminé mis pasos tras él, apurando un chop suey, y que tirándole de la corbata con la izquierda le aliñé dos buenas hostias con la derecha para tornarlo razonable. Y hubo de dar resultado pues en lo que restó de velada fue todo un ejemplo de comedimiento y apetito.

¿Cómo dice Señoría?

Sí, le quité el móvil para evitar tentaciones de socorro mientras vigilaba el cumplimiento de lo acordado en los baños. ¡Qué al irme olvidará devolvérselo debe atribuirlo usted a mi poca cabeza!

El juez se mesó el cabello sorprendido por la osadía y el lenguaje de un acusado que decía haber leído a los clásicos "para atemperar la soledad carcelaria".

Dudaba del veredicto. Al final, dando un golpe con el mazo, determinó:

- "¡Qué decidan los comentaristas! ¿Culpable o inocente?".


Hará cosa de un año me encontré a un ejecutivo que trataba de esta manera a una camarera china. Me sorprendió tanto su desfachatez, el ataque al más débil, que por mi cabeza pasó hacer lo de mi personaje. Afortunadamente soy bastante pacífico. Eso aclara mi etiqueta personal.

Por lo demás, con titubeos y recelos, mejoro del sistema digestivo. La dieta y la aprensión me dejaron enjuto, demacrado y lívido. Nada que no se solucione con paseos soleados, buena mesa y tiempo. Del yoga muy bien, aprendiendo. Gracias a todos por su ayuda y empuje.

Como ahora me asomo tan poco a este mundo aprovecho para mandar un saludo de ánimo y esperanza al pueblo chileno y, en especial, a los amigos blogueros que he tenido la fortuna de conocer en estos años.

19 de febrero de 2010

INVIERNITIS

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Tengo problemas de salud desde navidades. Como los doctores no definieron mi mal y dudaron si era una gastritis o se trataba de una gastroenteritis lo hice yo mismo: tengo inviernitis. Ganas de que el sol temple la tierra empapada y la savia vivificadora circule, ansías de luz diáfana, apetito de yemas rompiéndose al cielo azul.

Dentro de poco estaré recuperado. Me convenzo.

El abandono por este tiempo del blog tiene que ver, no sólo con la apatía que provoca la enfermedad, también con cierta desidia fruto del tiempo. Sea como fuere este espacio pese a mis silencios – entro ahora en un momento de trabajo frenético - permanecerá abierto y vivo. Tarde o temprano regresarán las frecuencias de mis entradas y me verán por sus espacios.

Por lo demás, hace un par de semanas comenzamos a recibir clases de yoga . Nos está gustando mucho. ¿Tienen alguna experiencia o consejo al respecto?

Quiero agradecer, de corazón, a todos los que en la entrada anterior se preocuparon por mi ausencia, son muy amables, son amigos.