29 de diciembre de 2008

20 de diciembre de 2008

Cuento de navidad para tristes solitarios

Acebo (Ilex aquifolium). Con su ojo vivaz, su pelo cano y su espíritu indomable, la Sra. Olsen, se vuelve aún más excéntrica en estas fechas. Lleva todo diciembre esparciendo mensajes navideños anónimos. Acaba de regresar de una residencia de ancianos donde colocó una postal en cada taquilla. La noche anterior empapeló las farolas con mensajes de paz. Algunos de ellos son cristianos - ella es creyente - otros sólo optimistas o vitales. Mientras soba a su gato anuncian por la radio vientos racheados para el día de Nochebuena. Podía aprovecharse ese mal tiempo, opina. Entonces, le viene la chispa. Se levanta y se dispone a pasar otra noche sin dormir, escribiendo mensajes diferentes e interrogándose si venderán globos en la tienda de los chinos.

Cuando el Sr. Gris llega a casa comprueba que en su minúsculo jardín, en el seto de aligustre, hay un globo medio desinflado. Lo desenreda gruñendo. Al entrar a casa lo abandona en el sillón. Prende la lumbre y se sienta enfrente de la chimenea, bien cerca de la incipiente llama. Esa noche será Nochebuena y piensa soportarla bebiendo en soledad. La visión del globo rojo en la butaca, que tanto tiempo ocupó su esposa, le trae la metáfora exacta de su propia alma: agotada, rendida y laxa como un globo abandonado. Se sirve una copa "somos absurdos, ni tú eres ya globo ni yo soy persona, brindo por nuestra asumida derrota".
Le despertó del sopor un petardo. Gritó a los gamberros de la calle. Pensaba servirse el segundo trago cuando quedó sorprendido por el estado del globo. Estaba hinchado, como si en su cabezada le hubieran insuflado aire. Al tomarlo extrañado comprendió que fue el calor del fuego el que lo había dilatado. Fue, entonces, cuando algo de su interior le llamó la atención. Lo desinfló con cuidado para no pincharlo y extrajo un papel de seda plegado con delicadeza. Al desenrollarlo leyó:

"Ves una estrella, la sigues, y te encuentras con un niño que te dice que todo es de otra manera.* La vida, el mundo, pueden cambiar. Feliz Navidad."

El Sr. Gris se impresionó. El recuerdo condujo humedad a sus ojos, a la luz de las brasas sus lágrimas se hicieron luceros extenuados. Así hablaba su esposa. Ella nunca perdió su fe, ni siquiera al final cuando la enfermedad de las seis letras se la llevó. Siempre fue un surtidor de vida, poseía el preciado don de contagiar la alegría a su paso, tras su pérdida él se abandonó.
Para el Sr. Gris la vida es un sortilegio de casualidades. Nada más. No hay espacio para el destino o la predestinación. Es muy posible que ya nada le haga cambiar esa opinión tan materialista. Sin embargo, está convencido de que el mensaje del globo es una explícita señal de aliento de su amada. "No sé la manera pero esta Nochebuena has regresado a mí". Aún más, entendió, que su alma como el globo necesitaba calor, calor humano para recuperarse. Esa noche tuvo un sueño plácido: un baile con su esposa entre cúmulos blancos al cadencioso son de su melodía favorita.
Por primera vez en muchos años la claridad del amanecer sorprendió, al Sr. Gris, con una sonrisa ajustada al rostro.

A esa misma hora a varios kilómetros de distancia, el agotamiento rinde a la Sra. Olsen. Amodorrada y un poco desanimada, se pregunta. ¿Servirá para algo todo mi esfuerzo, provocaré alguna ilusión o todo serán ideas estériles de una vieja chiflada?

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* Esta frase tan repleta de significado pertenece a mi estimado amigo Gonzalo Gutiérrez.

Foto: Blanca Fernández.

13 de diciembre de 2008

Viernes, 12 de diciembre de 2008

Nieblas rasantesArranco, salgo del garaje, la calle está mojada, doblo a la derecha y aprovecho que cedo el paso a tres madres musulmanas que llevan al colegio a sus hijos para poner un CD. Con la música de Loreena McKennitt de fondo contemplo a los niños que avanzan aletargados, exhalando mucho vaho. Minutos más tarde conduzco entre los sotos históricos levantando a mi paso miles de hojas. De soslayo veo que las aguas del Tajo tienen un intenso color esmeralda. Sobre la tierra, arada y húmeda, flota una neblina rala. Al fondo, entre la imponente muralla de árboles del Jardín de Príncipe vislumbro mucho humo. Supongo que los jardineros del Patrimonio se calientan quemando hojas y ramaje.

Aparco. En la fachada de mi trabajo hay algo negro, parece un animal. Los gatos al verme levantan la cola de alegría. Minis, les digo con voz aguda. Entro a la oficina, la temperatura marca 8º dentro, donde una Daikin se retuerce en vano. Me pongo el gorro hasta casi los ojos. No hay ADSL, lo habitual a estas horas. Arranco el ordenador. Mi compañero que encalaba fuera viene a saludarme con un cariñoso “Pedrito”.

- ¿Has visto el murciélago? Me pregunta.

- ¿Lo de la fachada? Sí. Pobre, con el frío que hace.

- Hoy hace menos que ayer. ¿Conoces el chiste de la ratita presumida?

- No, le digo.

- Estaba la ratita presumida con una amiga a la que le dice. ¿Sabes que tengo novio? No, le responde la amiga. Mira te enseño la foto y le muestra una foto de un murciélago. ¡Qué feo! Exclama sin poder reprimirse la amiga. ¡Pero es piloto! asevera la ratita presumida.

Windows saluda. Entre risas comienza la jornada. Es viernes, hay un júbilo soterrado.

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Foto propia; aprovechando que estos días apenas tengo tiempo para escribir me valí de la última entrada de Charles de Baltz para ilustrar el entorno en el que movemos nuestras rutinas diarias. Convencido, quizás, de que a los lectores les parecerá cualquier cosa menos rutinario.

5 de diciembre de 2008

Los escondrijos verdes

Seta

Acompaño la calidez de mis sueños con el gorgoteo de los manantiales, con lagos invisibles y florestas apartadas para que mi inquietud encuentre paz con su refugio, se disipen los miedos y la fantasía juegue con cada milagro que acontece en los escondrijos verdes.

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Fotografía mía sin retoques, lo que hubo que retocar fue mi columna.

1 de diciembre de 2008

El cumpleaños

IMG_2313No le gusta mirarse en el espejo. Cuando lo hace, condena la orografía en que se ha convertido su rostro. El reflejo, de hiriente coquetería, lo alargará hoy varios minutos aplicándose una crema. Al hacerlo opina que su faz, tersa antaño, se convirtió en un mar encrespado primero y en una sierra después. Ahora ya es toda una cordillera telúrica con desfiladeros, quebradas y movimientos sísmicos. “Me hago tierra, seré tierra pronto” dice reprimiendo una sonrisa de asumida derrota.

El esfuerzo de verse merece la pena, no en vano hoy es su cumpleaños y su hermana vino a celebrarlo desde la capital. Recibe como regalo una cartera bordada que coloca junto al jarrón con gladiolos que ella misma formó a primera hora. La mesa parece otra con las flores, el regalo y el ayote en dulce encima. No le puso hule, le gusta ver sus desconchones y ralladuras, le traen a la memoria su pasado y piensa que los estragos son los mismos de su cara.

Se reparten, golosas, el dulce. Entonces su hermana le hace la pregunta:

- ¿Qué espero de la vida a estas alturas? Apurarla. Hasta la última gota. ¿Qué otra? La muerte me asusta pero supongo que cuando lleve un tiempecito enterrada le pillaré el gusto, como a todo.

Ríen y brindan mojando los labios en un aguardiente rebajado con agua. Un gato meloso se frota entre las piernas de las viejas. Esa noche las hermanas comparten la única cama como cuando eran niñas y se hacían confidencias de romances y seductores sueños.

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Foto: Fiamma (gracias), que está regresando.

30 de noviembre de 2008

Reencontrando el bucolismo

Tómese esta entrada como un intento tan desesperado como alegre de encontrar el bucolismo que perdí con el cambio de plantilla. Así que dejo estas fotos como idealización de la vida rural y pastoril. Se trata del mismo cultivo de pimientos en diferentes fechas. Y sí, es en Madrid.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA         Los últimos frutos

El cultivo el 24/04/2008

Los últimos frutos 24/10/2008

OLYMPUS DIGITAL CAMERA  Comienza el ciclo

Las primeras heladas arrasan el cultivo. 14/11/2008

Y el pastor le pide el permiso al agricultor para alimentar a su ganado y de camino abonar la tierra. 14/11/2008

18 de noviembre de 2008

El amante de las nubes.

Nube Dejó de llover en Escadia. Al inicio, los paisanos, adujeron a los caprichos del tiempo la fatiga de los manantiales o el lecho tan holgado que le iba quedando al río y perseveraron en tomar el agua de ellos. Mas las semanas secas se sucedían unas a otras. A veces una nube tímida rasgaba la montaña y se largaba rauda, disculpándose por extraviar la ruta, dejando un cielo de azul límpido e inmutable.

El cauce se hizo barro y después polvo, se ahondaron los pozos y se recorrieron distancias cada vez más largas para proveerse. Aún así, todo, era insuficiente. Nada impidió el cuarteo de la tierra o la esterilidad de la simiente, ni, tampoco, que el pellejo ciñera las costillas de las bestias desesperadas de sed. En los rostros de los campesinos se acentuaron los pómulos y la expresión hosca, denotaba que la sequía les había alcanzado la mente.

No hubo santo que no recibiera rogativa ni adivino que no aprovechase para sacar tajada. Pero, fuera cual fuera la súplica o predicción, cada mañana un empecinado sol dominaba los cielos.

– Hay que largarse, Manuel, estamos malditos. Hasta los olivos se agostan. Esta tarde cargo la carreta, arreo al buey, y me llevo a la familia.

– También tú te largas. Exclamó Manuel a su vecino dirigiendo la vista al olivar. Era cierto, los olivos aguantarían poco más. Los primeros en secarse fueron lo sauces, después los álamos y más tarde lo olmos. La aridez había ganado.

Junto al cabrero Manuel estaba su hijo Isidro, un mozo robusto al que con la parquedad de vocabulario tenían por raro o tonto cuando la expresión que mejor le casaba sería la de abstraído o fantasioso ya que habituaba a hablar a solas y a despistarse con bagatelas.

Aquella noche Isidro se removía en el jergón incapaz de conciliar el sueño. Creía escuchar el quebranto de la madera viva, los lamentos del olivar. Decidió levantarse y ascender a la cumbre de la montaña. No había amanecido pero las estrellas ya apuntaban otro día soleado. Una vez arriba, recuperando el resuello, tuvo claro que percibía murmullos de agonía. La primera claridad definía en la lejana sierra de Mágina una nubecilla. Isidro, levantó sus manos de sarmiento y, con una exaltación física desconocida para él, exclamó “ven a mí”.

Los madrugadores vieron, desde la plaza de Escadia, a la pequeña nube que rozaba la montaña. “Otra que trae falsas esperanzas”, pensaron. Mas asistieron atónitos al encrespamiento del vapor; la nube se enroscaba en la cima ganando tamaño y grisura. Todavía cantaba el gallo cuando un cielo completamente encapotado comenzó a descargar. El gentío acudió a la plaza eufórico, se intercambiaron comida y bebida que apenas una hora atrás guardaban con celo, se olvidaron viejas hostilidades y bailaron todo el día bajo una intensa lluvia.

Allí estuvieron todos, por eso nadie advirtió que por la ladera descendía un joven con el rostro grabado con el rubor de los amantes satisfechos.

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Foto mía.

13 de noviembre de 2008

Seis motivos para divertirme.

Fractal Por lo general cuando los memes se acercan a mí suelen encallar en los arrecifes de mi desorden pero éste de ahora que me remiten Tito Kokin y Luisa M., paisanos y amigos, resulta entretenido y ayuda a conocerme un poco. Sé que soy opaco en mi información personal, algunos me tuvieron en su momento por mujer e incluso meses atrás, cuando en un escrito me puse en la piel de una embarazada, hubo felicitaciones por mi gestación.

LAS REGLAS DEL MEME SON:

1) Enlazar a la persona que lo remite. Tarea realizada.

2) Enumerar seis cosas sin importancia que nos hagan felices. Apunto que si me hacen feliz son importantísimas para mí.

3) Elegir a seis personas que continúen el reto. (olvidaré hacerlo pero si alguno se anima que me avise, por favor).

Disfruto con:

  1. Leer en pijama en la cama oyendo al fondo el repiqueteo de la lluvia; si alcanzo, además, a escuchar el lejano balido de una oveja llego al clímax.
  2. El café mañanero, cargadito y con algunas galletas de chocolate a mano. Ahora mismo tengo uno guatemalteco de Cobán que me pierde.
  3. Regar las plantas, cuidarlas. Pocas cosas me gustarían más que tener un pequeño huerto.
  4. Andar descalzo si la temperatura lo permite.
  5. El momento previo a conciliar el sueño donde mi racionalidad suelta sus ataduras y alcanzo a ser cualquier cosa rara como nómada del Gobi, gladiador cojo o pluma de oca.
  6. Investigar, documentarme, ser el personaje antes de escribir o imaginar la foto en la mente antes de disparar y retocar. Por lo general, encuentro mucho más encanto en esos procesos previos, que dilato a propósito, que en el resultado final.

Por norma, obviando el agridulce mundo laboral, estoy casi siempre de buen humor, encuentro muchas razones para divertirme.

11 de noviembre de 2008

Recuerde el alma dormida

Tal día como hoy, en 1476, las campanas de la solariega villa de Ocaña tañían. Acababa de morir un hombre. Lo hacía de manera terrible, con un cáncer de cara que le estragó el rostro si bien acató su final con un ánimo sereno. Su hijo, hasta aquel entonces un poeta más del amor cortés, que alternaba tanto la pluma como la espada, quedó tan afligido que decidió dedicarle unos versos.

Le imagino en un aposento junto a una mesa de nogal, a veces unas lágrimas emborronan su caligrafía. Afuera hostigan los vientos del invierno castellano. Escribiendo desde un estoicismo confundido con ascetismo, transformando el dolor en entereza, fue tomando forma el más admirable planto en castellano; bastante más que un elogio fúnebre. En él se encuentra la primera incursión de nuestro idioma en la introspección filosófica: la contemplación misma de la vida como bien perecedero, de la humanidad como víctima del tiempo, de la belleza como objeto más de nostalgia y brevedad que de celebración.

Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte tan callando; (…)
Estrofas más adelante toma forma una de las más celebres y afortunadas metáforas:
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
e consumir; (…)
En palabras de María Zambrano, en Las Coplas por la muerte de su padre de Jorge Manrique, se encuentra la figura de la resistencia humana ante cualquier desventura, es el canto llano del dolor. Mas no es el dolor lo que se expresa en las Coplas, sino la meditación engendrada por el dolor. No es un llanto, es un consuelo. Unos pocos versos, apenas mil palabras, que forman ya parte del patrimonio anímico de los que hablamos este idioma.
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Foto: Monasterio de Uclés, donde yacen los restos del poeta.

4 de noviembre de 2008

Ventolera otoñal

Los aires del norte nos fijaron un otoño inexorable.

Merma el hervor del mundo verde.

La floresta entera se encoge.

Y, ahora, con la vida retraída,

los árboles encienden la belleza plena de sus ojos.

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Ribera del Tajo. 1152x864 px. Anochecer con almendro. 1152x860 px.
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Callistemon. 1152x803 px. Hojas de vid. 1152x857px.
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Álamo. 864x1152 px. Hojas de álamo. 864x1152 px.

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Fotos propias, de estos últimos días.

Recomiendo ampliar, a pesar del tamaño grande son bastante livianos.

26 de octubre de 2008

EL HOMBRE REPUDIADO

Rara vez el ajedrez, arte del equilibro, síntesis de la existencia, esconde azar en los movimientos. Cuando lo hace obliga a nuevos algoritmos.

Una mañana en que la bruma devoraba los contornos fue a la consulta. El doctor afirmó rotundo la temida expresión: "no podrá tener hijos". Aalima la recibe en silencio. En sus ojos de pulida pizarra aparecen dos oasis que anegan las mejillas y empapan el hiyab . No atiende a la demás terminología médica.

Llega al trabajo con la mano en el erial de maleza de su vientre. Limpia la casa y se consuela con la señora, su amiga. Hay técnicas nuevas - le anima -, tienes papeles, podrás incluso adoptar, me tendrás a tu lado.

Regresa al hogar. Lo ordena. Prepara la cena. Suena el teléfono. No, les dice. Decide no acompañar a sus amigas para recoger sus hijos del colegio. A Aalima le entusiasma el cálculo. La pasión cuajó en una licenciatura en matemáticas con la que no obtuvo trabajo en su país y que no homologaron en España. Por ese motivo se distrae de la aciaga noticia practicando ajedrez con una máquina portátil, le encanta. Llega Omar, la besa. Pregunta por el médico. Él cree que fue para una menudencia - Aalima no quiso preocuparle -. Lo sienta y le sirve junto al té mentolado la verdad abrasiva de la infertilidad. La suaviza con la esperanza de la adopción, la nueva medicina. Omar interrumpe, grita que la adopción impide que sea su sangre la que mueva a los vástagos. Amenaza que con ella está predestinado a ser carne yerma, infecunda. El enfado es tan grande que por primera vez le niega dormir a su lado. Aalima, encogida en el sofá, con los oasis desbordados, teme ser repudiada pronto.

El gambito de dama es una de las aperturas más espectaculares del ajedrez. Se sacrifica un peón al inicio. Es un falso sometimiento. Movimientos más tarde se recupera la desventaja y la dama, con el camino expedito domina el tablero, controla, ataca, vence.

Cuando Omar despierta no encuentra a Aalima en casa. Habrá bajado por el desayuno asegura tranquilizándose. En la cómoda, doblados, descansan los hiyab. No falta uno.


Alberto, opositor y tenaz optimista, toma el autobús sin saber que en segundos le cambiará la vida. Ocupa un asiento de los últimos y se ajusta los auriculares del MP3. Entonces la ve. Concentrada en las piezas, embebida en la partida. A veces un rizo de la chica escapa del oleaje de la cabellera y la delicada mano, con un compás grácil, lo conduce al remanso. Al levantar la cabeza y dedicarle una fugaz sonrisa, Alberto, siente el corazón por libre, más rápido que el autobús. Años más tarde, a su lado, describiría ese momento como el encuentro con la fuente primigenia, el primer manantial cristalino tras atravesar una aridez infinita.

Eso sería, como decimos, años más tarde con la mente lúcida y poética, no con la obnubilada de aquel entonces. Esa, sólo permitía dos cosas, averiguar el modo de acercársele y babear.

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Foto propia.

20 de octubre de 2008

La torre de las calaveras

Torre de las calaveras Podría convenir que nací, como ustedes, de las entrañas de una mujer mas no sería cierto pues lo hice en las de una galera cristiana. Allí dieron mis huesos por ayudar a Jeireddín Barbarroja; y allí, encadenado cuatro años a un remo, defecándome encima, con latigazos diarios por el cruel cómitre, se forjó el diablo que soy.

Alcanzada la libertad por el pago del rescate negué obediencia a Jeireddin a sabiendas de que fueron suyos las ducados que sellaron mi nueva condición. No fue difícil hacerme con un puñado de incondicionales, cegados de ambición y hambre, ni arrebatarles a unos pescadores una jábega que pronto trocamos por la galeaza con la que afirmar nuestra reputación pirata. Para hacer de la isla de Djerba nuestro bastión fue preciso regalarle al rey de Túnez una muchachita llorona de catorce primaveras, bella y pálida, que tomamos en Nápoles y a la que fue difícil mantener virgen hasta que formara parte de su harén.

A mi yugo se adhirieron otras embarcaciones hasta formar una escuadra efectiva y rápida. Arrasamos Reus y Tarragona y en el saqueo de Cullera colmamos los navíos de esclavos, en especial, los más valiosos, niños y mujeres. Tocado en su orgullo el Imperio me envío a Doria al frente de una flota muy superior que nos arrinconó en nuestra isla. ¡Cuánto hubiera dado por ver su mentecata cara al saber que escapamos por el otro lado, ahondando los secanos y arrastrando por tierra los barcos engrasados!

A sabiendas de que los cristianos me buscarían con mayor ferocidad y diligencia, establecí lazos con el Turco y mientras esperábamos su acometida asaltamos Trípoli y la isla de Gozzo donde hicimos seis mil cautivos.

Fue en invierno cuando nos llegaron noticias de una descomunal armada, al mando del Duque de Medinaceli. Al ser temerario abordarlos de frente, ordené dispersar mis galeras, fortificar las bases y urgir auxilio a Constantinopla. Los retrasamos lo suficiente como para que los otomanos los doblegaran. Cometieron el error de separar sus fuerzas al dudar en acometernos por tierra o mar. Con todo conquistaron Djerba y ocuparon nuestro castillo con unos miles de soldados. Esta vez los cercados fueron los españoles. Envenenamos los pozos, abrasamos los trigos y noche y día los bombardeamos.

Al rendirse por sed, tres meses más tarde, respeté la vida de su raquítico capitán, Álvaro de Sande, mas corté la cabeza del resto. Mezclando los cráneos descarnados con adobe y cal formé la Burj al-Rus, la torre de las calaveras, la que estremece a Roma, la que afianza el desasosiego en los tronos y el espanto en los navegantes, la que esparcirá mi fama por los mares y llevará el escalofrío a las generaciones venideras con sólo escuchar mi nombre, Dragut el que nunca se somete, Dragut el invencible.


Queda claro que me basé en datos históricos. Llevo un mes con la isla de Djerba dado que allí emplazaron la tierra de los lotófagos.

Amplío algunos datos por si interesa conocer el trasfondo :

Dragut, ideal del pirata, despiadado, soberbio, apátrida (entre los mismos turcos tenía muchos enemigos), murió en 1565 durante el asalto a Malta por metralla de piedra.

La torre de los cráneos permaneció en pie hasta 1848 cuando por presiones diplomáticas fue destruida y los restos enterrados en un cementerio cristiano en la misma Djerba. Hoy puede visitarse el lugar en que estaba asentada, donde los franceses levantaron un monolito funerario que reza “Emplacement de l’anciênne tour des cranes, 1560–1848”. La gran mayoría eran españoles, se afirma que pudo albergar cinco mil cráneos. Algunas de las calles de la ciudad más importante de Djerba, Houmt Souk, lleva el nombre de los soldados que resistieron el asedio.

La victoria de Djerba, la caída de la isla cruzada de Malta (1565, donde murió Dragut) y la misma torre, como macabro símbolo, representaron la cima del dominio naval otomano en el Mediterráneo. La derrota, llevó el pánico a España y Nápoles. Algunas ciudades costeras se despoblaron y las cimas de las montañas levantinas se llenaron de torres vigías. Se tomaría a los turcos como invencibles.

En 1571 se formó una Liga Santa para batallarlos en Lepanto, la derrota significaba la pérdida total del Mediterráneo. En la galera Marquesa iba un mozo de 24 años, de nombre Miguel, que luchó valiente al ser herido en el pecho y brazo. Escribía como nadie y acabaría cambiando la espada por la pluma para solaz de todos y enaltecimiento de nuestro idioma. Esa, ya es otra historia.

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Imagen de la torre de las calaveras según un antiguo grabado. Escrito dedicado a mi amigo, el Pirata cojo.

13 de octubre de 2008

EL ÁRBOL DEL OLVIDO

Azufaifos con frutoLa entrada anterior vino sugerida por el recuerdo de un pasaje de La Odisea donde Ulises alcanza la isla de los lotófagos, en África, donde envió tres exploradores para comprobar qué comida podía comprarse. Los exploradores, tras comer unos cuantos frutos del loto ofrecidos por los agradables nativos, olvidaron, inmediatamente, dónde estaban, qué hacían allí e, incluso, sus propios nombres. No querían nada más que pasar el resto de sus vidas comiendo lotos. *1

El árbol del loto, que da la amnesia íntegra, es descrito por Polibio como “árboles africanos de poca elevación, retorcidos y espinosos. (…) Su fruto “tiene sabor parecido a los higos silvestres y a los dátiles.” *2. Para el mayor especialista en el historiador griego, F. W. Walbank, esa planta es el zizyphur lotus, cuyo nombre común en español es azufaifo.

Cualquiera que me conozca sabrá que mi objetivo a continuación sería encontrar un azufaifo puesto que en España, aunque escasos, los hay. Tras una búsqueda de unos días, cerca de donde trabajo, en un terraplén encontré unos con frutos.

No es que uno pretenda borrarse la memoria - arnés que sostiene lo que somos – pero soy un siervo de la curiosidad: probé, como los marineros de Ulises, los frutos del loto.

Sabían a dátil y a manzana asada, se oxidan muy deprisa y las pasas son más sabrosas. Arriba dejé la imagen de ellos.

¿Qué si olvidé algo? Seguro que sí aunque no sea consciente de qué, quién soy yo para contradecir al gran Homero.

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1.- Debemos distinguir entre la flor de loto que es una ninfeácea del árbol del loto.
2.- Polibio. Historia Universal bajo la República Romana II, capítulo II.
Imágen propia.

5 de octubre de 2008

AMNESIA

Flotando por la estancia del hospital, el alma, observaba el lugar al que ha pertenecido. Acababa de abandonarlo y se extraña que esa masa lívida y encogida fuera su casa. "Vuelve", suplicó el cuerpo en su último hálito. El alma lo pensó un instante y afirmó "si vuelvo quiero el control de la memoria. Tal vez, sea preciso hacer cambios". El cuerpo no tuvo energía para oponerse. En su regreso alcanzó oír una voz gritando "pestañas, las mueve".

Lechugas

Despiertas. Fijas la vista. Te invade de inmediato la angustia. No sabes donde estás, ni quién eres, tampoco la razón por la que tienes un tubo en la garganta y una sonda en tu muñeca. Enfrente, una televisión sin volumen, muestra un agricultor con lechugas. Lo miras atenta y haces ejercicios de respiración para serenarte. Al poco, un señor entra gimoteando. Se sienta en la cama. Te toma la mano. Te dice "no debieras haber llegado a este extremo, te salvaste por poco. Nunca dejé de amarte, la dejaré, volveré contigo".

Algo que no sabes qué es - con los meses descubrirás que lo llaman educación - te hace callarte pero no dejas de repudiar al mal afeitado que vino a soltarte cosas sin sentido, a llenar de mocos la cama y a impedirte ver el minucioso trabajo de un agricultor sembrando lechugas.

30 de septiembre de 2008

RÉQUIEM

Deprisa. Tan rápido que se olvida que no estamos todos, que falta Mónica Lima Quinto, que ya no podrá comentarnos ni publicar nada, que su corazón, bomba errática desde que vino al mundo, claudicó un septiembre gris en la ciudad de Guatemala. Su último comentario en mi espacio decía: ”la vida es bella y cada etapa tiene sus buenas cosas.” Dos semanas más tarde, esa vida que tanto quería, la abandonaba.

Me pregunto lo de siempre. ¿No será, en verdad, la existencia un juego de dados en las manos de Dios? ¿Así es todo, un cuerpo que desmoronándose se aproxima a un abismo?

No quiero preguntarme más conociendo la fe de Mónica, ese cuestionamiento, ahora, me parece incluso una traición a su memoria.

Los que disfrutamos el dulce néctar de las palabras siempre encontramos amparo. Réquiem significa descanso. Así acato su marcha a lo desconocido, como una apacible reposo que no comprendo. Siempre nos quedará su bitácora para acercarnos a su perspectiva.

Aprovecho para expresar mis condolencias a nuestra amiga CHC, que afronta el duro trance de la pérdida de su madre.

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Imagen propia. La entrada, queridos visitantes, no tendrá comentarios. De paso coloco la pieza de Réquiem más bella que conozco.

22 de septiembre de 2008

VIAJE AL BOSQUE HECHIZADO

Un año más tarde ascendíamos los montes a su encuentro. Recordaba el bosque de San Salvador de Cecebre donde ubicó W. Fernández Flores su maravilloso libro El bosque animado que dio lugar a una película igualmente recomendable del mismo título. En él, posiblemente acopiando tradiciones orales gallegas aparecía una admirable conjunción entre el más allá, el territorio de los muertos, y la realidad más cotidiana.

La subida, una verdadero sortilegio de colores, contrastaba con la sobriedad de verdes de las alturas donde los árboles mostraban toda su magnificencia. El bosque, apareció de inmediato al tomar una curva.

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Nunca olvidaré el recuerdo de una rapaz volando entre los árboles. Por unos momentos nos sentimos transportados a un mundo donde todo tipo de fantasía fuera posible. Nos hablaron de la posibilidad de encontrarnos con el único ejemplar de caballo salvaje albino. No lo vimos pero, al igual que en la historia del viejo contrabandista, intuimos su presencia.

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Fotos de Nahuyaca y Goathemala.

21 de septiembre de 2008

EL BOSQUE HECHIZADO II

setas2 “Después fue fácil forzar al muchacho a mantener relaciones sexuales asegurándole que esta sería la única forma de devolver al ser natural a su prometida. Se ayuntaron bajo el aullido del lobo y el fragor del trueno. Mas, ya sabe usted que las personas con influjos demoniacos no cumplen promesas. A la mañana siguiente la bruja desapareció, algunos dicen que lo hizo convertida en torrente, de hecho por esa zona encontrará uno que se llama precisamente Labruja, lo que si debe ser cierto es que escapó con la certeza de albergar una semilla en su vientre.

El muchacho enloqueció. Centró su existencia en preservar el bosque sabiendo que en uno de sus árboles estaba el espíritu de la amada. Dicen que era frecuente verle hablar con ellos, abrazarles, tratarlos como a iguales. No permitió leñadores cerca y así fue hasta que al correr de los años enfermó y murió, siendo enterrado en un claro, allí mismo. El bosque permanece respetado hoy en día. Por las aldeas cercanas aseguran que el espíritu de los enamorados lo habita y protege de los incendios y de las intenciones voraces del hombre. Aunque para serle sincero creo que es respetado por cierto grado de compasión por la leyenda.

Apuró lo que le quedaba de un trago.

- Eso es todo, luego póngale, usted, las alharacas que quiera.

- Es tristísimo, desesperanzador, dije desalentado.

- Triste, sí, sin duda. Desesperanzador no. Fíjese que si esto del amor consiste en formar un único ser, con la persona amada, al ser enterrado allí mismo y hacerse nutriente de los árboles, lo consiguió. Al menos, yo, lo interpreto así.

- Bueno – asentí pensativo – y por donde cae el bosque dije abriendo un mapa...

Continuará con la visita y fotos del bosque.

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Foto mía, de un helecho.

19 de septiembre de 2008

EL BOSQUE HECHIZADO

Helecho[5] - No olvide visitar el bosque hechizado.

El viejo contrabandista lo dijo, esbozando una sonrisa socarrona. Del brillo de mis ojos adivinó lo que me intrigaron sus palabras.

- Será imposible hacerlo – respondí – mañana mismo regreso.

- Entonces, tal vez le interese conocer ahora la leyenda por si se le presenta la posibilidad de visitarnos de nuevo.

- Sí, por favor, soy muy aficionado a las plantas y a todo tipo de historias –afirmé-.

- Bien sabe, joven, que las palabras lubricadas por un buen vino salen mejor engranadas – dijo, pícaro -.

- Sea, ratifiqué levantando la mano para pedir unas copas de Oporto

Una ráfaga otoñal levantó el rumor de los castaños. Una hoja, estremecida, peregrinó a su sombrero de fieltro. El viejo contrabandista suavizó el gesto y moduló la voz:

“Hace muchos, muchos años, cuando el hombre aún creía en las potencias maléficas de la naturaleza, existía un bosque y en él moraba una bruja obsesionada con tener descendencia. No quería recurrir a la mandrágora, a los ahorcados, ni a ningún tipo de magia negra para obtenerla, pues deseaba con todo su ser a un vaqueiro, un mozo de piernas firmes, sonrisa franca y mirar del color de los helechos. El chico estaba prendado de una muchacha limpia, tan pobre como él, a la que conocía desde que era un rapaz, por eso declinaba todos los obsequios y ofrecimientos que la meiga le hacía, Dios sabe con qué artes, pero desde luego, afirman, que para persuadirlo adoptó la forma de las más voluptuosas mujeres. Ante las negativas a sus solicitudes carnales, enfurecida por los celos y por el anuncio de boda de los jóvenes, la bruja, raptó a la muchacha aprovechándose de la oscuridad y por medio de un conjuro y una pócima de hierbas la transformó en un roble..."

Continuará.

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Foto mía, de un helecho.

14 de septiembre de 2008

SEGUNDO ANILLO DE CRECIMIENTO.

Hojita flotando

Regresé. Ahora espero que se disipe el síndrome postvacacional. Me agarró fuerte. Señal de que lo pasé bien y logré desconectar.

Mi bitácora ha cumplido su segundo añito. Conozco árboles que en ese tiempo dan frutos. Gracias por sus visitas y comentarios.

5 de septiembre de 2008

SOLILOQUIO DE LA FLOR MUSTIA.

margaIré al ambulatorio a percibir la sensación de importar a alguien, a escuchar un "cómo va del reuma, tenga dos recetas"; medicación que me asegura otro intercambio de palabras en la farmacia, puede que un estremecido roce de piel al entregarlas, un deseo encendido que se extinguirá con el regusto cálido de sentirme cuidada. De vuelta a casa esperaré arropada en mi soledad de bata, canas despeinadas y olor a ropa usada.

No permitiré que venga el temor a morir abandonada, convertirme en un nido de larvas en el mismo sillón mecedora en el que contemplo a mi única amiga, la televisión, que permanecería encendida hasta que el hedor o el impago de una factura alerte a los servicios sociales, que al descubrirme pondrían el grito en el cielo por permitir que en la era de la comunicación existan personas tan incomunicadas; pero, antes, llamarán como buenos hijos, a su madre para saber cómo está, para asegurarse que no hay riesgo de que fallezca sola en una calle olvidada de una ciudad sin nombre.

2 de septiembre de 2008

EL PERRO INMORTAL

Lloró desconsolada cuando perdió su perro. Se criaron juntos pero el día que cumplía catorce años los petardos de la fiesta asustaron al can que escapó despavorido al monte. Nunca regresó. Esa noche llovió y ella piensa que el agua le hizo perder el rastro.

Años más tarde, con una oposición aprobada, fue destinada a una remota remota aldea de montaña donde se entendían en otro idioma. Mitigó su soledad con el deporte y la lectura. En el amanecer de su cuadragésimo primer cumpleaños al correr por unos hayedos un perro saltó a perseguirla alborozado.

Reconocería el color blanco inmaculado, las orejas levemente ocres, las maneras toscas, el movimiento frenético del rabo al escuchar su nombre. Sin dudarlo se lo llevó a casa.

Sabe lo improbable que resulta que le viniera el olor de su dueña tras veintisiete años, más aún que viviera todo ese tiempo. Un perro no debe, no puede ser inmortal. Tiene diversas razones más para la duda. Sin embargo, la razón del corazón le dicta que se trata del mismo perro.

Con esa le basta.


Foto: http://flickr.com/photos/von-marazzi/

La etiqueta personal viene motivada porque tuvimos un perro idéntico al de la foto, lo llamábamos Baskerville. Recuerdo sus ojos inocentes y expresivos. Soy yo el que recupero a través de los años el rastro de mi perro, en especial su olor. La anosmia no impide que lo tenga catalogado y pueda recurrir a su evocación.

4 de agosto de 2008

SER AGUA

Agua helada Concluye un periodo de trabajo muy intenso. Una temporada desquiciada en la que incluso me he visto obligado a emplear la conexión ADSL de mi casa porque se perdió la de la oficina. Meses sin tregua que dejaron huella en las pocas entradas de mi bitácora y también en las escasas e inconstantes visitas que han recibido mías. Algo de desánimo ha cundido pero todavía sigo aquí.

En los momentos más absurdos y estresantes recordaba los versos del poeta "Yo amo los mundos sutiles, / ingrávidos y gentiles..." y me relajé imaginando que era agua. Nada más que agua. La exhalada por el aliento del lobo, la que en Sierra de las Minas escoge el océano al que resbalar, la que aprisionó en hielo la nervadura de una hoja como si quisiera llevarse al abismo del invierno un rastro primaveral.

En estos primeros días de descanso la obsesión permanece. Deseo recuperar la salud perdida y aprender a tomarme todo con mucha más calma. Los nervios tragados son, definitivamente, mi talón de Aquiles. Junto a mi esposa Nahuyaca voy a un Spa y reservamos unos días en un hotel rural de aire Zen abrazado por un río de aguas cristalinas. Equilibrarme, meditar, leer, escribir. Es posible – no sé – que no publique nada en las próximas semanas pero aprovecharé para visitarles.

Muchas gracias por su presencia constante en La tierra de los árboles.

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Foto propia: hielo con la huella de una hoja. Molina de Aragón.

26 de julio de 2008

LA ALFORJA DEL SOLDADO

RododendroEl tirano lo tuvo claro al ganar la guerra. Los buenos recuerdos crean esperanzas y no interesan al gobierno. Al pueblo, esa inacabable masa de tontos, se le lleva con miedo y manipulación. Ardieron los libros, filones de sueños, los idealistas murieron en prisión, se prohibió toda forma musical, excepto la militar, y en las centrales térmicas una lenta combustión acabó con el millón de formas en que se envuelve la esperanza.

Por aquellos días las lluvias arrancaron el color de todo. Las gotas arrastraban el verdor de la vegetación, los ocres de los campos de labranza, el naranja de los atardeceres. Los ríos, incontenibles, buscaron el mar como arcoíris líquidos y las corrientes desterraron el cromatismo a lejanas tierras dejando una nación de grisura deprimente. Adecuada, pensó el dictador, para homogeneizar inquietudes.

Nadie supo que en la guerra que llevó al dictador al poder un soldado moribundo vagó por los montes y antes de bajar al pueblo a expirar, enterró entre pinares una alforja repleta de sus mejores momentos.

Décadas más tarde un pastorcillo miraba con asombro unas flores de tonos encarnados. Destacaban entre la apagada vegetación. Intentando averiguar el secreto encontró enterrada bajo ellas una alforja. La abrió.

Aquella noche, en la cena con su familia, levantó la memoria de un soldado, pocos años mayor que él, que amó a una muchacha de ojos verdes, a la besó tras bailar toda la noche. Tarareó música prohibida, recitó poesías y rubricó la euforia del amor correspondido. Más tarde desplegó el sabor de la fresa, historias de libros y la idea de un mundo nuevo.

Y cada palabra, al salir de su boca, llevaba un color que se fijaba a los presentes, tiñendo iris, sonrosando gestos, verdeando los arbustos.

La noticia de un valle de color verde no tardó en llegar al tirano que envío a sus mejores tropas para sofocar la revuelta. Regresaron asegurando el triunfo pero, en la intimidad de sus hogares, los tomates que saboreaban eran rojos.

Como cada amanecer, probando un café cargado, el tirano aparta las cortinas para deleitarse con la inmensidad de su poder. Un cielo fulminantemente azul le hace quemarse . Asustado, antes del desmayo, pudo balbucear a un escolta de mirada celeste "todo está perdido".

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Foto propia, flor de rododendro. Dedico la entrada a mi idealista, Atticus.

25 de julio de 2008

EL CAMINO DE PABLO CARRASCO

Gatito

A Charles de Batz, contador de historias, caminante ilustrado, escrutador de nubes y amigo.

Lo cierto es que Pablo Carrasco ya llevaba la semilla del cambio la mañana que acudió al trabajo. Detestaba su temperamento sanguíneo, le hastiaba lo que era y por encima de todo odiaba la carpintería a la acudía cada día para ser nadie. A casi todo había llegado a acostumbrarse en su trabajo. No a lo de hoy. En un rincón, entre serrín, le mostraron un minúsculo gatito negro que dormía enroscado.

- ¿Pero, qué hace aquí? - preguntó sorprendido-

- Se coló una gata el fin de semana pero le arrojamos piedras. Esa, ya no vuelve. Venga, mata a la cría o dale un curso de buceo – le ordenó el encargado señalando la pileta en la que humedecían la madera-.

Esa misma noche el encargado le contaba con estupor a su esposa la reacción de Pablo, aseguraba que torció el gesto y que, con ojos retadores, fumaría un pitillo y entre lentas caladas acercó el gatito tanto a su cara que temió que lo descabezara de un mordisco. Después, lanzaría la colilla lejos diciendo “el último” y añadiendo – eso lo oyeron todos - “al carajo”.

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Voy descubriendo placeres nuevos. Lavarme los pies cansados con agua fresca o partir antes del amanecer, siguiendo la Vía Láctea que cubre mi ruta como si fuera la misma. Entonces, en la oscuridad total, percibiendo en el refugio de mi cuello su tacto tibio, lo tomo. Habitan en sus ojos destellos de los astros y sé que en unas horas, con el alborozo de las aves matinales, esa mirada será cazadora. Ya tiene gracia que con lo que me aburren los dogmas me animara a emprender El Camino de Santiago con un gato en los hombros.

He constatado que, hasta ahora, mi vida la ha movilizado más los miedos que las motivaciones. Y esos temores, sentir dolor, perder el trabajo, quedarme solo, son estrictamente materiales e infundados. Provienen del terreno que nadie ha pisado, el futuro. Pero sí son aptos para generar angustia y modificar mi carácter.

Desde que comencé medito y vivo mi presente y eso no va mucho más allá de la hogaza que mastico o de la sonrisa que me provoca ahora mismo mi gato jugando con una espiga.

La única ilusión que permito al futuro es la propia del caminar, proseguir la ruta de las estrellas, la que lleva a Compostela, la que concluye en mi interior

Pablo Carrasco, Nájera, otoño de 2008.

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Foto de mi hombro junto con el gatito que inspiró la historia.

Cambio de imagen lateral.

Tiene razón Max, no todo deben ser campos achicharrados en el estío. Así que coloco una imagen marítima en el lateral. Efectivamente, en el escrito anterior la maldición existía nada más que en la mente repleta de prejuicios del duque.

15 de julio de 2008

LA MALDICIÓN HAITIANA

El duque Frechereau, opulento terrateniente y décimo tercero en el orden sucesorio al trono francés, sufrió la picadura de un avispón en sus nobles partes y, debido a la notable hinchazón, se desplazó en secreto a Turín para ser atendido por el más reputado urólogo. Mas, Adolfini a la vista del lastimoso estado de su miembro viril entendió que lo que allí había eran estragos de burdel, no de avispas y disculpó la falsedad como una manera de discreción desesperada. Dispúsose a aplicarle el método Fracastoro: emplastos de ácido sulfúrico y vapores mercuriales.

Emprendió el duque el retorno a París en peor estado en que lo abandonó. Nunca alcanzaría su lecho, agotaría sus días agonizando en una fonda de Dijon.

En sus postreros momentos de conciencia recordó entre sus numerosas amantes a la criada negra a la que tantos hijos no reconocidos había dado. Creo –se dijo- que al deshacerme de ella para mandarla a su tierra, desde la popa de aquel barco abarrotado, con toda la prole bastarda agarrada a su falda, sus labios trémulos no rezaban como pensé hasta ahora sino que me lanzaban una maldición.

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Foto propia, avispón libando un lilo.

6 de julio de 2008

EL CONCIERTO DE ARANJUEZ

Se casaron en Valencia en el año 1933. Sin dinero para ir a París de luna de miel, como era su sueño, tuvieron que apañarse con visitar los jardines de Aranjuez. Ella era una pianista turca y él un compositor ciego. Pasearon por las frondas amarrados del brazo, besándose con timidez. Ella le describía todo. Él adhería a las imágenes el olor de las magnolias, el murmullo de las fuentes, el frescor de la clorofila.

Meses más tarde, aunque perdidamente enamorados, se separarían unos años por falta de medios. Al poco de reunirse comenzó la Guerra Civil Española. Huyeron de la contienda estableciéndose en su añorada París tras un tiempo en Alemania donde los nazis acabaron sospechando de aquellos refugiados españoles. París, invierno de 1939. Sufren el trauma de perder al hijo que estaba a punto de nacer y comienza un periodo de desesperanza y enfermedades provocadas otra vez por la escasez. A ello se unieron las campanas de guerra que sonaban en Europa y las pésimas noticias que llegaban de España.

Hubiera sido fácil que el desánimo desembocara en dejadez o depresión. Pero los soñadores siempre encuentran vías de escape y él, ante todo, era un soñador inquebrantable. Con el método Braille compuso un concierto de amor y remembranza por los jardines en los que se sintió dichoso. Sería su testamento vital, puede que nunca regresara, que nunca sintiera algo similar. Tuvo además el arrojo de incluir en una composición de corte clásico el instrumento que muchos concertistas consideraban burdo, el que acompañaba los desgarros y euforias del pueblo llano que con tanta saña se mataba al sur de los Pirineos, la guitarra española. El resultado:

Concierto de Aranjuez, segundo movimiento. Compositor: Joaquín Rodrigo. Int.-Paco de Lucía.
En aquella lóbrega España de la posguerra los asistentes a los conciertos de estreno lloraban. Afloraron excelentes guitarristas como Andrés Segovia o Narciso Yepes que se honraban al representarlo. Recibió mil versiones, la mayoría mediocres, se ha incluido en la liturgia judía, en series de anime, en películas. Es la obra española que más derechos de autor reporta especialmente en Japón donde es venerada.
Hasta su muerte Joaquín Rodrigo y Victoria Kamhi nunca más se separaron ni tuvieron las necesidades de antaño. En la democracia, incluso, recibirían el título nobiliario de Marqueses de los Jardines de Aranjuez.
Hoy sus restos reposan juntos, muy cerca de donde escribo estas palabras, el mismo lugar donde fueron tan felices.
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Foto propia, Jardín del Príncipe.

2 de julio de 2008

REGRESO

Antes de que la desgana y la frustración por la falta de tiempo libre tejan más raíces, sería conveniente volver poco a poco. Luego vendrán las benditas vacaciones y será más difícil hacerlo.

Por una vereda de hojarasca escapó del hormiguero con una semilla en la mandíbula. Era su nuevo amor.

- Y cuando crezcas, le decía, me subiré a tu copa para otear el horizonte.

20 de junio de 2008

EL NIÑO QUE FUE A VER ROBERTO CARLOS.

Tiene por propio un macuto roído, unos ropajes gastados y un cromo de Roberto Carlos que pegó a un Kalashnikov prestado por la milicia. No sabe de donde le viene la admiración por el jugador pero desde que tiene conciencia quiere ser como él. Lo imita regateando arbustos, dando furibundas patadas a frutas podridas y sonriendo como en su estampa. No lo parece pero la alegría sale forzada, hace una semana su amigo murió en una emboscada. Su familia fue hasta hoy un recuerdo vago escondido por su mente de niño. Sabe que están muertos e intuye que la milicia en la que está ahora ha sido la responsable de su desaparición pero la supervivencia y el calor humano, incluso cuando se muestra con crueldad o depravación, le mantienen unido al grupo.

Ha sido su jefe, un chico mayor de dieciseis años, el que les dijo que la imponente montaña del fondo se llamaba Bintumani.

- ¿Bintumani, Bintumani, donde escuché ese nombre? - se pregunta, sin apartar sus ojos brunos de la cima azul.

Esa noche el hachís es liberiano. No traga el humo. Finge alegría y alienta a sus compañeros a beber más. Al amanecer una fina lluvia cae sobre el cobijo de palmas donde todos los cuerpos desperezan la modorra. Todos menos uno. Ninguno advierte que a su abandonado Kalashnikov le falta el cromo.

Una piel infantil, más oscura que el azabache, atraviesa corriendo la jungla. Sabe que si le atrapan le amputarán las extremidades pero ahora no le mueve el miedo sino la ilusión de unas frases recuperadas por la memoria. Las repite una y otra vez como lo más sagrado.

"Pasando el Bintumani hay tierras donde no existe nuestra guerra y en ellas comienza un desierto de arenas casi infinitas. Atravesándolo, siempre hacia el norte, se llega a una estrecha lengua de mar. En la otra orilla hay un pudiente reino de fútbol y en su capital juega Roberto Carlos, nuestro ídolo. Un día, hijo mío, te llevaré a verlo."

Sus pies devoran la distancia y, de vez en cuando, toca la estampa y sonríe, confiado, al horizonte.

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Esta es una de las mil maneras peregrinas en las que nace un asilado. Precisamente hoy es el Día Mundial del Refugiado.

Todavía tardaré un poco en regresar así que aprovecho para dedicarles a todos esta
entrada y darles las gracias por sus comentarios.

8 de junio de 2008

SEMBRAR HISTORIAS

Amapolas

Gustaba de sembrar flores, susurrar a las nubes e imitar el canto de los pajaros. De esa forma, aseguraba, la Naturaleza no le era ajena, comenzaba en su misma piel y se desplegaba hecha maravilla ante sus ojos.

Así le nacían historias con las que solazarse o entretenerse.

Voy a ser él.

Y espero que la pausa, que tomo ahora, sea fructífera y regrese con más.

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Foto propia, recomiendo ampliar.

31 de mayo de 2008

LA ECOGRAFÍA

La primera vez que te vi me asaltaron los miedos, el frío gel, la postura servil, la asepsia de los materiales, la sequedad de la doctora. Sentía que estabas incompleto que te faltaba la cabeza, las extremidades, no podía tener vida ese contraste temblón que me recordaba una mancha del horno. Tuvo que dar mucha pena mi expresión para despertar la calidez de la doctora: “¿No ve el movimiento del corazón?” Era cierto, me asombró el frenesí de latidos. No habías nacido y ya tu órgano sensitivo destacaba entre todo.

Mañana te marchas, dejas la casa, te independizas. Me alegro pero regresaron los miedos de aquel día y desearía darte un único consejo: que sea tu mente la que calibre los problemas pero que recurras al corazón para solucionarlos. Nunca te traicionarás si impones su sereno dictado. Sabiendo eso, hijo mío, me calmaré como aquella lejana tarde. Otra vez tu corazón aliviará mis temores, acudirá a mi rescate.

30 de mayo de 2008

LA CADENA DE SEIS ESLABONES

La teoría de los seis grados de separación asegura que cualquier persona puede estar conectada a cualquiera otra por una cadena de cinco conocidos. Su compleja demostración desde que fuera propuesta en 1929 hace que sea considerada un mito urbano o, como diríamos ahora, una leyenda de la red. Sin embargo, experimentos recientes de la Columbia University y de Microsoft parecen otorgarle veracidad añadiéndole únicamente unos decimales al seis.

La teoría se sustenta en el modelo matemático del crecimiento exponencial de la cadena de conocidos pero a mí me sorprende por su sentido humano. La humanidad, reducida a una cadena de seis eslabones, da verdadero significado a la célebre cita de John Donne "Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo de continente, una parte de la tierra.; si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por consiguiente nunca hagas preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti". Claro que siempre sorprende encontrar maravillosas excepciones.

Y ahora un juego al hilo de lo anterior. Piensen en algún actor que conozcan, visiten esta web de la Universidad de Virginia y descubran la distancia laboral que lo separa de Kevin Bacon. Sorprende que Rodolfo Valentino o Nawja Ninri, - los que yo tomé- se encuentren tan cerca.

20 de mayo de 2008

AMOR Y MESSENGER

2008-05-14_100033 molas tía.
2008-05-14_100105 Y tu a m
2008-05-14_100033 m parecs cojonuda
2008-05-14_100105 ……
2008-05-14_100033 jeje se me nota e?
2008-05-14_100105 que?
2008-05-14_100033 Na, q podiamos quedar a y conocernos
2008-05-14_100105 Valeeeee!!!
2008-05-14_100033 Conoces el bar del dorado en atocha el de los bokatas calamares
2008-05-14_100105 Sip.
2008-05-14_100033 Nos vemos allí a las 8?
2008-05-14_100105 Vale
2008-05-14_100033 Hoye, yo t conoceré a ti por el pelo rubio y el pirsin del ombligo
2008-05-14_100105 Y q?
2008-05-14_100033 Que no sabes como soi yo
2008-05-14_100105 Es verdad, jijijijiji
2008-05-14_100033 Voi a ir con camiseta azul quiksilver y vakeros
2008-05-14_100105 Que guapo
2008-05-14_100033 No te rías joe quedamo entonces?
2008-05-14_100105 Si

Crepitan en la fritanga los calamares, avezada es la mano que los recoge y condena a un efímero presidio de pan. El joven que recibe el bocadillo no tiene, porque no quiso, camiseta ni tampoco vaqueros. Adereza su expresión con una disimulada mirada que escruta el universo femenino del bar. En realidad comen más sus ojos que su boca.

La chica que al fondo apura una bebida gaseosa se quitó para la ocasión el tinte oxigenado y oculta un agujero del que pende un piercing. Cruzan sus miradas. Se gustan. Se desean. "Ya podría ser ese chico", piensa ella; "menuda morenaza", opina él.

Gritos de fútbol. Tedio de bar. Viajantes ansiosos. Un jubilado subrayando periódicos. Un borrachín empapando penurias en alcohol. Y ellos. Ellos, derramando tiempo, camuflando corazones. Agazapándose.

Aburridos se levantan a la vez y se encaminan a la salida. Oscurece. Casi rozan los codos al abandonar el local.

- Asco de tíos, nunca dan la cara, son todos iguales, murmura ella.

- "Sabía que no vendría, seguro que era feísima, mañana me paso al Yahoo Messenger", piensa él.

Toman direcciones distintas. Atocha como un voraz animal nocturno los engulle regresándolos al anonimato.

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Para mi amigo Alfredo, se hace imposible pasear por Atocha sin evocarte.