31 de diciembre de 2007

LA NOCHEVIEJA DEL “TONTO”

Decían que era tan tonto que sería incapaz de diferenciar lo salado de lo dulce. Así pensaban sus compañeros y superiores, por eso desempeñaba el peor trabajo: vigilante nocturno de una entidad financiera. El aspecto oblongo, laxo, como de fruta pasada, el cabello escaso, mal peinado, las gafas de pasta y el habla dubitativa hacían poco por ponerle en el grupo de los inteligentes, ni siquiera en los normales.

Cada vez que le relegaban a los peores turnos como las noches de lo festivos mostraba unos dientes de subnormalidad y acatamiento simplón. Como era habitual que ni siquiera le pagaran extra por esos horarios fue fácil imponerle trabajar veinticuatro horas desde la tarde de Nochevieja a la del primer día del año nuevo. Así tendrá tiempo para digerir las uvas comentaron, entre risas, sus camaradas.

El compañero que le reemplazaría, además del llegar dos horas tarde, se permitió la gracia de asustarlo, motivo por el que se colocó una máscara de mono, un gorrito de Papa Noel y entrando sigiloso a la garita de vigilancia gritó ¡IAAAAAAA!

El alarido rebotó por los estancia vacía, por los espacios ausentes de huellas, por la caja fuerte desvalijada, trepó a las cámaras opacas y bajo a los suelos sin pisadas.

Fue un tembloroso simio navideño el que se llamó a sus superiores diciento con voz de falsete “nos han robado”. Al poco tiempo éstos tranquilizaban a la policía y a los de la aseguradora, “verán, nuestro empleado no está sobrado de luces y dejará pistas para ser atrapado”.

Y fue cierto, dejó tantas que los investigadores se quedaron atolondrados y sin medios para cubrir la treintena de destinos para los que compró boleto de avión y tren aquella primera mañana del año. Todo el personal de los transportes, azafatas, revisores, expendedoras, estaban demasiado desvelados o resacosos como para recordar si lo habían visto.

Al ritmo al que leen estas líneas, en una playa caribeña un señor rapado y un poco fofo apura un margarita y pide el segundo. Mientras el solícito camarero se aleja se pregunta ¿qué sabor tenía, era dulce o salado?

De cualquier modo, se tranquilizó pensando:

– Tengo dinero de sobra para comprobarlo.

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Foto propia de una mesa de aluminio mojada por la lluvia (sin nada que ver pero me gusta).

¡¡¡FELIZ 2008!!!

24 de diciembre de 2007

CUENTO DE NAVIDAD PARA UN EMIGRANTE

Hielos Le dio la providencia un rostro aindiado y un razonar próvido pero le exigen tres euros para pernoctar bajo el puente. Al no tener la certeza de tenerlos se acurruca al raso, en una plaza, protegiéndose por cartones y el ramaje de un abeto. Vive de lavar algún auto y rebuscar en las basuras lujosas.

Cuando la escarcha maquilla de lividez la ciudad, el frutero Pascual regresa de comprar género en el mercado provincial, observa el vaho que se escapa del cartonaje amontonado frente a su negocio y recela. Hace meses le robaron en la tienda pero el señor avejentado que duerme allí no parece de ese tipo de gente. Le mira desentumecerse bajo el enclenque sol y abandonar el lugar de sus sueños impecable. Pascual suele afrontar sus temores y aunque sea por pura curiosidad decide realizar el atrevido acto de regalarle una piña.

Tras una breve charla recibe un cúmulo de sorpresas sobre la fruta: se llama anana, es desintoxicante, vermífuga y en decocciones es idónea para la faringe. Para colmo Genaro, que así le dice llamarse, afirma que tomándola se aseguran veinticuatro horas de buen humor. Regresa Pascual con la certeza de que el extraño indigente mezcla realidad y fantasía, en cualquier caso se lo contará a Doña Julia, clienta melancólica, que con los fríos se queja de la garganta.

La mañana siguiente encontró la acera barrida y a cambio le entrega unos melocotones que Genaro llama duraznos. Le asegura que en China son símbolo de inmortalidad pues en tiempos del Emperador de Jade existían personas inmortales que se alimentaban con ellos. Sostiene Pascual que le vendrán bien a la señora Aitana que padece achaques de vejez.

Cada mañana se intercambian frutas por conversaciones donde la magia y la propiedades científicas se entrelazan. Conversaciones que, en cualquier caso, son hábilmente divulgadas en la tienda.

PB183427

En poco tiempo, la frutería aumenta la clientela y Pascual, desbordado, acaba contratando a Genaro y se persuade de presentar la documentación para regularizarlo apenas pasen las fiestas. El emigrante por su parte, con un anticipo, alquila un cuarto humilde en un piso compartido. Tras dos meses de intemperie, una crema que alivia sus sabañones y una cama le trae una certera idea de lo que debe ser la gloria.

¿Observaron ustedes el silencio contenido que se adueña de las calles en Nochebuena? Durante unas pocas horas la ciudad ronronea como un gato gigante.

Quiero que sepan que en la de este año, unos niños tomarán por primera vez plátanos para garantizarse buenos sueños y resistencia con los juguetes, a tres calles una señora malhumorada prueba piña porque tampoco se pierde nada por no hacerlo, medita gruñendo; a su lado, su marido mastica una manzana fantaseando que los leves ácidos le hacen ser un intrépido navegante de los mares. En el otro extremo de la urbe una soltera se ríe de la edad probando naranjas antioxidantes ante un espejo y el vecino de arriba, que la ama con pasión y secreto, disuelve su timidez saboreando granadas.

En la quietud de los hogares, sobre las mesas suntuosas donde nada falta se tejen telarañas de magia y aromas frutales. Todas nacieron de un emigrante que no tenía tres euros para dormir bajo un puente.

Ahora mismo. Esta noche. En este preciso instante, paladea en soledad una chirimoya, fruta que como todos ustedes saben, atempera la melancolía por la lejana tierra.

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Fotos propias, si amplían la de arriba verán que es hielo lo que cubre las hojas y no nieve. Lo utilizamos en otra computadora como fondo de pantalla.

20 de diciembre de 2007

RUMBO AL SUR

Campiña En unos días bajaremos al pueblecito blanco de Jaén donde nací. Está en ese valle de la foto, oculto, casi comido, por los olivares. Allí pasaremos las fiestas con la familia en un ambiente bastante relajado. Subiremos unos días la semana próxima para volver a bajar a finales de año. No podré visitarles bien pero publicaré aunque sea un magro "¡Feliz 2008!".

Estaré en una breve pero deliciosa incomunicación. Espero aprovechar para pasear, leer y escribir. Me calentará una lumbre de leña de olivo y paladearé pan con aceite de oliva virgen extra y tomate.

Hasta inicios de año, repliego mi mente en pensamientos positivos que sé que tienen la cualidad de contagiarse. Destierro los noes y esos malos rollos que a veces se adhieren en el trabajo y cuesta mucho desprenderlos. Si eso significa aislarse, con gusto me aislo que ya vendrá de bruces enero con sus fríos, sus rebajas y su eterna pendiente. Si significa ser niño, me infantilizo con gusto, que eso me cuesta poco esfuerzo y, además, ¿acaso hay una mejor época para hacerlo?

Les deseamos tanto mi esposa Nahuyaca como yo una Feliz Navidad.

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Foto: propia.

15 de diciembre de 2007

EL ESPEJO CHINO

PB183404-2 [1024x768] Un campesino chino se fue a la ciudad para vender su arroz.

Su mujer le dijo

- Por favor, tráeme un peine.

En la ciudad, vendió su arroz y bebió con unos compañeros. En el momento de regresar se acordó de su mujer. Ella le había pedido algo, pero ¿qué? No podía recordarlo. Compró un espejo en una tienda para mujeres y regresó al pueblo.

Entregó el espejo a su mujer y salió de la habitación para volver a los campos. Su mujer se miró en el espejo y se echó a llorar. Su madre, que la vio llorando, le preguntó la razón de aquellas lágrimas.

La mujer le dio el espejo diciéndole:

- Mi marido ha traído a otra mujer.

La madre cogió el espejo, lo miró y le dijo a su hija:

- No tienes de qué preocuparte, es muy vieja.

Jean-Claude Carriére. Historias mínimas. Ed. Austral Narrativa Nº 527. Pag. 371

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No es lo habitual en mí pero en ausencia de tiempo y hasta que me decida a escribir algo subo esta corta historia llena de significado y humor.

Foto propia, Laguna del espejo (Zaragoza) ¿Donde está la ermita?.

7 de diciembre de 2007

LA FOTOGRAFÍA (y yo)

Lo que sé de fotografía se debe al año en que estuve mitad enfermo, mitad ocioso y me dediqué a aprenderla a golpes de manuales, compras y experimentaciones. Como es habitual en mí, lo inicié con un entusiasmo febril, era habitual verme entonces cargado con cámara y trípode o no verme en largas temporadas por encontrarme sumergido en el cuarto oscuro tanteando emulsiones, controlando relojes y temperaturas como un alquimista medieval.

Guardo buenos recuerdos de aquellas experimentaciones: el revelado y positivado en color de manera manual que es muy complicado, las noches tendido al raso fotografiando estrellas con el obturador abierto para captar el movimiento del planeta o las capturas de las avejentadas y brillantes manos de mi abuela meses antes de que muriera.

Subyugado por lo fotográfico realicé una inversión en un equipo de 35 mm justo en el momento en el que nacía la fotografía digital. Hoy cualquiera con una cámara sencilla y alguna experiencia en informática puede conseguir fotos que eran antes patrimonio de profesionales. Es evidente que con una cámara más avanzada el resultado sobresale pero con el advenimiento de lo digital se ha perdido parte de elitismo. Por ejemplo una técnica como el bracketing puede hoy hacerla cualquiera.

Aún así, en ocasiones extraño la artesanía fotográfica, la planificación exhaustiva, las largas tardes a oscuras perdiendo las huellas dactilares manipulando ácidos. Otro mundo que la tecnología echó a perder.

Esa que ven es mi cámara digital, una Olympus C-500. Cámara muy asequible, con ella realizamos todas las fotos de este blog y del otro blog más fotográfico que apenas he anunciado.

Todas las fotos de ambos son de libre distribución y están:

- Reducidas a 1024x768 pixeles.

- Muy comprimidas, me puse un tope máximo de 400 Kb, por ello recomiendo ampliarlas.

Por lo general algunas fotos:

  • Quedan bien al editarlas.
P9052707[1024x768]
  • Otras son fruto de la perseverancia.
P9042639 [1024x768]
  • Y otras se hace lo que se puede y gracias.
p4211805_lzn [1024x768]

Fotos propias y de Nahuyaca.

1 de diciembre de 2007

EL PRÍNCIPE BARRENDERO

¡¡¡¡Zasssssss!!!!

Los hielos duermen en el empedrado al ritmo de Mozart. El barrendero observa el clarear del cielo por encima de los edificios cenicientos y la escena le recuerda el abrir de ojos de un bebe. Se vuelve a colocar el gorro con cuidado para que los auriculares no resbalen y vuelve a agarrar fuerte el rastrillo.

Las hojas se estremecen al armónico rastro de su acero, la escarcha brinca despertada de una gélida pesadilla. En un montículo de tierra unas hojas rebeldes se amotinan y el rastrillo hiende el terreno para agruparlas.

Un brillo o un tacto extraño le detiene. Un anillo de oro y diamantes, aún con arena, sale de su sepultura. Al ser soplados los diamantes compiten con la escarcha por el primer sol.

La imaginación del barrendero vuela a su lejana ciudad, penetra a su casa por un resquicio de la puerta y sorprende por la espalda a su esposa, "mi querida has de saber que tu concertista hecho emigrante primero y barrendero después retorna ahora como príncipe azul para agasajarte con este anillo de hielo y fuego".

Sonríe y su carcajada blanca se empareja a los acordes de un oboe. Como tiene muy medidas sus flaquezas llama a su encargado que recibe con asombro el anillo. El superior promete llevarlo a objetos perdidos pero apenas da la vuelta piensa en un tasador y un fajo de billetes pulcros. El barrendero retorna a su rastrillo y lo sujeta con temple. Sube el volumen y por los auriculares regresan los violines de Mozart. Las hojas bailan el allegro de la buena conciencia y el trabajo duro.

¡¡¡¡Zasssssss!!!!

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Foto mía o de Nahuyaca, hoja atrapada en hielo. Tela el frío que pasamos para tomarlas.

26 de noviembre de 2007

Nuevos estereotipos masculinos del cine actual

Los hombres nunca hemos sido buenos exteriorizando sentimientos, controlando afectividades. El cine dejó y creó escuela de imperturbables patrones masculinos: vaqueros hoscos, taimados hombres de negocios, amargados detectives o galanes de baja estofa. Pocos, muy pocos padres responsables como si el mundo familiar le fuera ajeno.

En el mundo actual en el que las relaciones cambian tanto, en buena medida por el papel cada vez más importante de la mujer, como también por sus mismos cambios intrínsecos, se requiere una revisión de la masculinidad, una adaptación al nuevo mundo de afectos que va naciendo.

Y desde esta óptica dos películas recientes me han maravillado:

Bajo las estrellas, que auna magistralmente humor y drama, ópera prima de Félix Viscarret basada en la novela El trompetista del Utopía de Fernando Aramburu. Un músico de jazz chuleta, un vencido carismático que regresa a su tierra natal para enterrar a su padre. Entre encuentros y desencuentros con su familia le nacerá de forma natural un enorme cariño por una niña a la que considerará su hija sin serlo.

Después de la boda, de Susanne Bier, película cercana al movimiento dogma y al melodrama. Un voluntario danés de un orfanato hindú regresa a su país a solicitar financiación. Desde ese momento su vida dará un gran vuelco. Es muy complicado escribir más sin revelar una trama que se basa en una sorpresa.

Películas recientes donde la masculinidad es capaz de asumir afectos que van más allá de la familia tradicional.

20 de noviembre de 2007

CHOCOLATE Y DINOSAURIOS

A este feo y lúgubre lugar, tiznado por humos de siglos, llegó en 1534 Fray Jerónimo de Aguilar con sacos de una semilla venerada por las civilizaciones más antiguas de América.

Por primera vez en Europa se preparó la emulsión conforme a la receta azteca. Atemperaron su amargor con especias y el resultado fue empleado como reconstituyente del mal melancólico tan habitual en frailes.

Faltaría todavía unos siglos para que las monjas - qué primordial siempre la mano femenina - añadieran azúcar y leche dando lugar al chocolate, placer culinario tan irresistible que estremeció al mundo entero.

A mí no me sienta demasiado bien pero me encanta.

Foto: propia, cocina del Monasterio de Piedra.

 


 

 

Cuenca debió nacer en una batalla carnal entre el agua, el viento y la roca. Replegadas las dos primeras quedó la piedra atestiguando su orografía de cama deshecha, el amor al precipicio del que hizo su símbolo.

Ahora descubro, como sucede tantas veces, que las obras del tren de Alta Velocidad, dejan al descubierto el mayor yacimiento de fósiles de dinosaurio de Europa. Acostumbramos a frecuentar esa zona y la verdad es que el paisaje parecía gritarlo.

 

Fotos: Nahuyaca y mías.

Torca del agua Callejones de las majadas

13 de noviembre de 2007

LA PELOTA ROJA

Érase una pelota roja, lunareada de hexágonos blancos, que un niño pecoso golpeo mal y fue a caer a un barranco. El pequeño de inmediato despreció la idea de bajar. “No me importa, tengo otra mejor”.

Semanas más tarde un excursionista la encontró bajo un arbusto y se la llevó en su mochila con la idea de jugar fútbol con los amigotes pero su esposa al hacer limpieza dijo. “Otro trasto no, la regalaré”.

De este modo, como regalo de la mujer limpia del excursionista inquieto, fue a dar a un muchacho pobre que vivía frente a ellos. El chico sopesó abrirla para comprobar si dentro había aire y nada más. Como todo lo que encontraba era romo, la dejó de juguete a su perro.

El perro, que de todas las razas tenía algo, la disfrutó mucho manteniendo siempre un secreto disgusto por no abarcarla entera con la mandíbula. Una tarde, persiguiendo a la pekinesa Lucy la olvidó en la calle.

La pelota fue golpeada por diversos autos gozando de un derecho mecánico al juego. De rebote en rebote llegó a las manos de un chatarrero albino que la limpió y se la entregó como regalo a su hijo.

El niño pecoso la recibió sorprendido, salió a jugar y la golpeó mal yendo a caer a un barranco.

Así comenzará otro apasionante ciclo de dueños. ¿Acaso podíamos esperar otra cosa de una pelota redonda?

8 de noviembre de 2007

PARTE OTOÑAL

Testimonio que las aves miran al sur con pasión, que el frío acecha con hachas de cristal. Constato que al caminante le acompaña el leve murmullo de las hojas al caer y que su silueta se difuminará entre nieblas. Ahora que la luz escasea y los días son cortos, los árboles, a quien sepa verlos, nos ofrecen las luces y colores que este tiempo nos hurta.
Jarrón del Jardín del Parterre, a la izquierda un magnolio, detrás un árbol de Júpiter o Lagestroemia Ciruelo del Jardín de la Isla, filtrando los rayos solares.
Hoja de liquidámbar Liquidámbar arropando una farola
ólmos y chopos (álamos) Paseo fluvial por el río Tajo
Hojas de tilo en el Jardín del Príncipe Estatua de Apolo, Jardín de la Isla
Cortesana. Lateral del Palacio al fondo, un brazo del río transcurre por debajo.
Frutales en otoño, Jardín de la Isla
Fotos propias y de Nahuyaca. Recomiendo ampliar porque reduje mucho su tamaño. Tomadas esta última semana en mi ciudad. Espero que le gusten a Sofía que anduvo cerca y a Rafico al que le agradan los magnolios (en la foto del jarrón, el árbol que se ve a la izquierda es uno).

3 de noviembre de 2007

TARDE DE DIFUNTOS EN CHAJUL

Dicen y lo tengo por cierto, que al llegar a la aldea el día de difuntos rehuyó el cementerio donde podría encontrar nombres que le afligirían, que prefirió asentarse en la placita de la lglesia y recomponer con los rostros de los niños el tapiz de sus antepasados.

Adivinó los ascendientes de la chiquillería. “Vos que sos medio canche debes ser de los Quiroga y la naricita de tu amigo le delata como Pérez”.

Afirman y lo creo con firmeza que hubo un rostro cuyo rastreo le llevó a su progenie, a la congoja del recuerdo de su hijo muerto, al cálculo de la manera en que aquella niña con sus mismos ojos podía ser sangre de su sangre. Y recordó. Recordó el enredo de faldas de su vástago antes de que desapareciera para siempre, antes de cruzar más intimidada que asustada a México.

“¿Vos sos hija de Graciela?”

La afirmación la resquebrajó por dentro haciéndole imposible distinguir dolor de dicha, pesadumbre de esperanza. Se quedó con ella toda la tarde arropándola de abrazos, contándole cuentos, fabricando juntas juguetes.

Me contaron y estoy seguro de ello, que quienes la vieron regresar bajo la lluvia no supieron distinguir en su rostro donde comenzaba el agua y acababa la lágrima.

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Foto: http://flickr.com/photos/extremeboh/

2 de noviembre de 2007

La huella del hidalgo

Aún estando mejor cuidada y protegida por la primera, tiene la segunda página una huella dactilar que bien pudiera ser la del hidalgo. Atendiéndonos a ella podríamos atribuirle un carácter inquieto, un ánimo febril y apetito por el queso rancio .

“Sepa asimismo que los maravedís que me dio tan alegremente para mi sustento ni sirven para comprar aire, que por cierto es como de chiquero requemado, las monedas que obtuve fueron por dormir pues desperezándome de un sueñecito alguien tuvo a bien dármelas sin entender bien si es que aquí pagan por ello o que me tuvieron por limosnero o mendicante. Entregáronme asimismo un papel sobado en el que figuraba 5 Euro y que rompí y (huella) usanlo para todo como si fueran ducados de oro*.

Sepa también que algunos allí van poco menos que enseñando sus vergüenzas. Vi ombligos de mancebas de los que colgaban aretes de oro o zarcillos de plata, vi peludas piernas de caballeros que corrían como gamos sin nadie que los amenazara, vi, al fin, falsa licenciosidad, indolente ligereza porque permiten eso y no que aliviara mi vientre en un esquinazo. Me increparon como a ratero advirtiéndome que me fuera a un bar a desfogarme y por los ademanes comprendí que eso era para ellos la tasca en cuya esquina estaba.

Entré al cabo y no entendime con el tabernero hasta que no dije vino y me salió entonces con distingos de comarcas y colores que si Rioja, que si Mancha, que si clarete o tinto. Vino grité al cabo y aquí acabó la esplendidez porque sirviome una copa casi vacía dejándose para él la botella. Así que entendí que debiera haber gritado otra cosa.”

Hasta aquí alcanza la dos.

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Foto propia, callejón toledano con la catedral al fondo.

* El papel moneda comenzó a usarse en España dos siglos más tarde.

29 de octubre de 2007

El viaje al futuro del hidalgo misterioso

Esperando ser descubiertos, en una húmeda cueva de Toledo, unos legajos se descomponen.

Detallan el formidable viaje que realizaron a nuestros días tres hidalgos y del cual nada más retorno uno. En secreto se hicieron los planes y en secreto se destruyó el artefacto cayendo todo al olvidó pues aunque esperanzadores fueron los resultados, cierto rumor llego a quien no debiera y los brazos de la Inquisición eran largos y sus orejas estaban por doquier. El artífice de la idea, Juanelo Turriano abandonando todo el proyecto, se dispuso a diseñar su hombre de palo, maquinilla sorprendente pero inocua a ojos inquisitoriales. Antes exigiría al hidalgo que le describiera por escrito y sin mencionar nombre alguno todo lo visto en su corto periplo por si la ventura abría unos tiempos mejores en los cuales estos inventos no fueran considerados demoniacos.

No sabemos cuanto tiempo más perdurarán estos pútridos papeles en descomponerse del todo. Mirados a día de hoy y esforzando un poco la vista quizás podríamos salvar las siguientes frases.

"Sepa vuesa merced que no me fui a la esquina a atorarme de vino e inventar fabulaciones (ilegibre) la empresa que decía sin riesgo ha salido muy riesgosa ya que quedé yo conmigo mismo y vuesa merced escabullo dos cristianos en la negrura de los tiempos, haga sus calibraciones para traerlos (omito el insulto).

La villa la pueblan más unos carruajes metálicos guarecidos que los ciudadanos. No tienen animal ni bestia que tire de ellos que no sea un mozo o moza que en su interior aferra una rueda pues los que se mueven lo tienen y los quietos no. Son harto ligeros y ronronean (carcomido)

Las escasas personas que no montan este ingenio parecen escapar de la guerra de tan rápido caminan. Tienen alto el talle, la tez lívida de no conocer sol ni faenar los campos, van furibundos sin atender a saludos, no visten sayas, calzas ni capas sino ropajes extraños en los que no es fácil distinguir al señor del vasallo. Son pocos los barbados, menos los mendigos, por contra las damas son numerosas y tan desenvueltas y juiciosas que intimidan y, créalo, las hay que visten como varones. No vi jumentos, ni bueyes, ni chinches, mas sí gatos orondos y, extraña cosa, perros amarrados de cadenas que son paseados.

No existen huertas dado que toda la superficie de la villa es de materia negra para uso de los carruajes pues si uno la ocupa es imprecado de inmediato por ellos armando gran estruendo como de quejido de puerco en matanza. El idioma es el mismo y no lo es al mismo tiempo. Se grita más que se habla (manchado)

Traigo como presente un minúsculo cofre con números arábigos que debe ser cosa preciada por la oposición que se me puso al requisado puesto que tuve que mostrar mi puñal florentino. Los hay que le hablan y si lo observa con detenimiento vera preciadísimos colores como de gemas y las caracteres NOKIA cincelados con donosura".

Hasta aquí el primer pliego. Queda más pero la vista se me cansó y esto va quedando largo. Hay quien dice que aquel hidalgo murió al poco con las vísceras trastocadas, Juanelo asegura que se hizo rico aprovechándose de algo que vio y no quiso escribir y que se marchó a Flandes o a Cuba. A saber.

23 de octubre de 2007

LA GOLONDRINA Y EL ABISMO

Llaman melancolía de pájaro al insólito mal que los hace abandonar los refugios, renunciar al vuelo y acabar en un lindero donde su destino será morir de sed y hambre, ser atropellados o atacados por animales.

Así Sara, solitaria golondrina, optimista derrotada a golpes del que fuera su marido, asiste a una terapia que intenta unir con poco éxito los esparcidos fragmentos de su carácter.

Hay hombres que portan un abismo, el de Luis es debido a su mano tullida. Le nació con menosprecios colegiales y se hizo insondable en la ruptura con su novia. Sueña arrancarse las venas del brazo a mordiscos.

Luis, abúlico bonachón, cada mañana sirve desayunos en un bullicioso bar . Al atender a Sara se permite la coquetería de estirar la manga para ocultad la deformidad. Y se extraña. Aunque las aves suelen sentirse atraídas por el vacío han sido precisos cientos de cafés para concertar la cita de esta noche.

Ella se aplicará gotitas del mejor perfume, le costará abrir el frasco, pensará que caducó. Él se esfuerza ensayando sonrisas. Acudirán temblorosos, parapetados en callosas cicatrices de pasadas vidas. Se sentirán ridículos. Al final de la amable velada no se besarán. No concertarán otra cita. Durante la noche tendrán recíprocos sueños lúbricos pero a la mañana siguiente rehuirán la mirada, Luis olvidará esconder su mano contrahecha al servirle el café. Al voltearse cerrará lo ojos y evocará un instante su fragancia. Volvió a ponerse el mismo perfume, pensará. Sara demorará un momento su marcha con la intención de ser vista. Antes de desvanecerse el viento aleteará su abrigo.

Es ley natural que cualquier pájaro herido arrojado a un abismo intentará el vuelo por última vez. Desplegará las alas, pondrá toda su voluntad en planear los farallones y aspirar el aire brumoso. Reconocido el terreno, ganada la confianza en sus fuerzas, anidará en un promontorio, por muy profundo que sea el precipicio, por muy lisiada que esté la mano.

19 de octubre de 2007

VIEJOS MOLINOS

 Por aquí pasó Don Quijote.  Nosotros todavía lo esperamos...

Viejo molino

tallado por los vientos

que anhelas al Quijote.

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Siempre me gustaron las construcciones que coronan las montañas y los molinos, los pocos que quedan, me parecen incalculables reliquias de otro tiempo, un agasajo de sueños. En el pasado cumplieron la importantísima labor de ser el lugar de cita preferido por los enamorados ya que estaban enclavados en los cerros más ventosos, lejos de los rumores pueblerinos.

Mañana veremos muchos, vamos a la Mancha profunda, tierra de Quijotes y Dulcineas para asistir a la boda de Max. Mis felicitaciones amigo, saldrá muy bien.

Fotos: propias, la fotografía en blanco y negro corresponde a un molino-torre vigía del Mediterráneo, la otra son molinos manchegos. Sé que te gustarán amiga Cromática.

15 de octubre de 2007

VOLVER A LOS CICLOS NATURALES

Hemos alcanzado tal límite de sobreexplotación de los recursos naturales que nos estamos creyendo que una vida al margen de lo natural es posible. Forzamos los cultivos fuera de su ciclo y luego nos enoja que la fruta carezca de sabor. Encerramos a los animales y los sometemos a refinados sufrimientos para garantizarnos producciones elevadas y asistimos a la vez, impávidos, al surgimiento de nuevas enfermedades de etiología misteriosa como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la gripe aviaria. Y los científicos comprueban, oh sorpresa, que todas ellas disminuyen hasta desaparecer cuando los humanos viven en un entorno rural donde la alimentación es tradicional así como el trato dispensado a animales y plantas.

¿Donde ha quedado lo natural? Desde luego no en el lenguaje porque asistimos, al menos en España, a la perversión publicitaria de hacernos creer que existe autos ecológicos movidos por gasolina, o al absurdo globalizado de la bomba respetuosa con el medio ambiente que debe ser algo así como matar a golpes de salud.

¿Conocemos los meses en que las gallinas no ponen huevos si no son forzadas, las sustancias que lleva el café triturado que tomamos, cuándo se esquilan las ovejas o madura la zanahoria?

En mi opinión, debemos regresar a los ciclos naturales, ralentizar el frenético ritmo productivo que degrada nuestro entorno y a nosotros mismos, detener lo artificioso, descubrir el embauco: ruralizarnos. ¿Utópico, imposible? Sí, sin duda, pero nunca será malo ser algo más que consumidores pasivos.

Imitar al principito cuando le ofrecieron la mágica píldora para calmar la sed y ahorrarse los minutos del trago.

- "Yo, se dijo el principito, si tuviera cincuenta y tres minutos para gastar, caminaría muy suavemente hacia una fuente...".

11 de octubre de 2007

UN INSTANTE RELAJADO DE VACACIONES

Me guarezco del sol con una higuera de frutos rezagados, descalzo sobre menudos guijarros blancos. La silla de madera contra la intemperie, la mesa de aluminio pulido. Un manantial canturrea entre frutales, buscando mayores cauces, soñando al mar. Escribo a lápiz. Una hormiga explora mi cuaderno, se detiene un segundo en la palabra que la nombra y prosigue su camino más allá de los dominios del grafito. Imagino el estupor que le habrá causado el desierto blanco con cuadriculas azules, extraño lugar sin alimentos pero con trazos de fino carbón.

Cortesía de la dueña de la casa rural, paladeo un copa de vinho verde branco que convierte mi paladar en una fiesta. Las papilas gustativas recorren raíces, surcan grosellas, acercan frambuesas, ofrecen género de las tierras umbrías: brezo, heno, eucalipto.

Escucho un golpe seco. Una manzana cayó al césped. Me divierto recordando a Newton. Caminaré hacia la fruta y será mía. La ley de la gravedad además de toda su ciencia también indica que su sabor es óptimo.

Arcos de Valdevez, Portugal. 03/09/2007

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Ahora que carezco del ocio que tenía el pasado año por estas fechas y que siento la intranquilidad como una nueva moneda a la que debo acostumbrarme, quiero traer este escrito de mis pasadas vacaciones como señal de relajación y símbolo de una vida más placentera.

Foto propia, el lugar donde lo escribí está detrás de este exiguo manantial.

5 de octubre de 2007

EL LADRÓN Y LA VIUDA

Robó el auto sin importarle la silueta menuda y enlutada que recortaba al mar. Condujo rápido y cuando se supo a salvo se percató que en el asiento parejo un jarrón retornaba el reflejo deforme de su silueta. Era una urna funeraria, ribeteada, brillante y con cenizas. Una densa humareda salitrada hendió su conciencia.

Retornaba al punto originario sopesando la excusa que argüir al devolverlo. ¿Torpes palabras de aturdimiento? Como "soy ladrón pero no tan desaprensivo", o "no me percaté de su situación". Poco pudo. De inmediato fue abofeteado. La señorita, la misma que contemplaba absorta el mar, la que le cruzó la cara, abrazaba ahora con denuedo y lamentaciones ahogadas la urna. Quiso irse pero advirtió sus pies lastrados, quiso hablar y las palabras no encontraron salida, así que contempló avergonzado un ritual de cenizas esparcidas, aguas bravas y negro pañuelo al viento contrastando las espumas de lontananza.

Un café, por favor, se le escapó finalmente. Algo tendría la súplica de efectiva porque ella aceptó y al cabo de unos minutos degustaban un capuchino en el bar del acantilado frente a un ventanal corroído por la humedad.

Durante la velada no hablaron, la chica miraba al mar, cuyas aguas se oscurecían como si las cenizas las hubieran tintado de oscura aflicción. Sorbía despacio, sin apartar apenas la taza de los labios. Él , enfrente, con los ojos anclados en su rostro.

Los vapores del café jugaban en sus cabellos negros, prendían el carbón de sus ojos y griseaban al bajar al párpado para formar unas ojeras de pétalos desvaídos, lo más bello que había visto. Cuando su boca se desprendía un instante de la taza percibía en sus labios húmedos un lugar que se hacía cereza. Justo ahí quiero vivir, justo ahí quiero morir, se dijo.

Eso fue todo. Ella se levantó, lanzó un adiós y se marchó.

Notó el lastre plúmbeo en sus pies, percibió palabras perdidas por los órganos, latidos agitados que sofocaban su pecho, ganas de llorar o gritar. De inmediato le devoró el terror de sus pesadillas carcelarias: me estoy haciendo estatua de sal.

No quiso pero tuvo que aceptar, en el instante mismo en que ella arrancando se marchaba para siempre, que esta vez le habían robado a él.

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Foto propia. Tormenta mediterránea.

28 de septiembre de 2007

DE PIEDRAS Y MISTERIOS

Les comparto la intriga que dos piedras labradas, una por el hombre y otra por la naturaleza, me suscitaron estas vacaciones.

Si amplían esta imagen verán con nitidez un astronauta. Se encuentra en la entrada este de la Catedral nueva de Salamanca (iniciada en 1513, finalizada en 1755). ¿Cómo un par de siglos antes de la era espacial fueron capaces de esculpirlo con tanto detalle?. ¿Precognición, dotes proféticas, suerte? En diversos foros especulan al respecto. No me pude quedar con la duda e investigué lo suficiente como para conocer, con un poco de desilusión, que de milagro nada, más bien industria como escribió Cervantes. Sucede que en 1993 parte de esa fachada fue reformada para acoger la exposición Las Edades del Hombre y el escultor, tan simpático, dio forma a un astronauta como símbolo moderno. Después cayó en el olvido y se fue creando una aureola mágica hasta el punto de que el astronauta compite hoy con la famosa rana de Salamanca en las postales. Así deben haber nacido algunos mitos.


Resulta asombroso: son huellas fósiles de moluscos atrapados en el sedimento marino. Lo maravilloso es que los encontramos en el centro de España, en los Montes de Toledo a 1000 metros de altitud y a más de 300 Kms del mar más cercano. Seguramente pertenezcan al Triásico y superen los doscientos millones de años. Esto es, cuando estos bivalvos dejaron su marca para la posteridad, las primeras especies de dinosaurios poblaban la tierra y el supercontinente Pángea tendía a escindirse pero todavía América y Europa estaban unidas.

Las piedras, siempre asociadas a poderes mágicos, deslumbran. A poco que las sepamos mirar descubriremos que son bastante más que materia inerte.

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Fotos de Nahuyaca y mías.

22 de septiembre de 2007

EL CONTRABANDISTA LUSO

Como esta entrada trata de una solidaridad que ya es puro desprendimiento quiero dedicarla con todo mi cariño a los amigos bloggers que me concedieron el honor de considerar mi espacio un blog solidario: Nerim , Ulyses , J. Ubeda , La Filistea , Tanhäuser , Lludria , CHC, Fiamma, Charakotel y Ana.


Lo encontré en Melgaço descansando bajo un castaño frondoso. Siempre me gustó intercambiar unas palabras con los viejos lugareños y éste debía tener un siglo. El atuendo era anticuado pero impecable, calaba un sombrero de fieltro del color de una mala tormenta. Su rostro, con las arrugas lustradas por los vientos semejaba un guijarro fluvial. Encima de los huesudos pómulos sus ojos pálidos saltaban a todo lo que se movía. Percibió pronto que me llamaban la atención.

"Es por el contrabando ¿sabe?, hay que ser rápido de vista, una vez no lo fui y pague mi precio. Fui contrabandista treinta años. Nos aprovechábamos de la autarquía franquista, colábamos a España vino de Oporto, chocolate y café y de regreso a Portugal traíamos aceite y cuero. ¿Quiere saber qué es lo más extraño que he cruzado? Una vez traje un toro semental más grande que un caballo y otra lleve a su tierra a una señorita portuguesa por amor. ¿Se extraña? Le contaré la historia. Era huérfana de madre e hija única de un acaudalado terrateniente, había quedado prendada de un mozo gallego que conoció en una feria de artesanía y al que su progenitor repudiaba por español y pobre. Querían reunirse para lo cual necesitaba cruzar pronto a España sin ser sorprendida por los guardias de fronteras. Yo declinaba su petición por temor a que me acusaran de secuestro pero me conmovía su fragilidad y arrojo. Al final decidí juntarlos tomándo la precaución de partir de noche y aprovechar el radiado de un partido de fútbol de la selección portuguesa que tendría ocupados a los agentes.

Llovía a cántaros, tape a la señorita con una cobija acomodándola en la mejor mula y le di conversación para distraerla del aullido de los lobos. Durante el camino me relató ilusionada su historia de amor, el valor del mozo en el cortejo, la disposición del mismo en hacer las americas y ganar la reputación y estima de su padre, la convicción de ella de no permitirlo sin su compañía.

Al alba la dejé en una aldea gallega donde se encontraron. Entre besos y lloros de gozo insistieron ambos en pagarme con unas joyas que ella llevaba al efecto pero no las acepté de ninguna manera. Hay ciertos asuntos que deben hacerse sin esperar correspondencia y el amor es uno de ellos.

Un año más tarde recibí una carta de agradecimiento. Estaban en Venezuela donde se habían establecido supongo que en parte con las alhajas que no quise. Prosperaban despacio y ella estaba además embarazada.

No sé quien de correos informó a su padre de la misiva y el hombre, pensando que sin mi colaboración todavía la tendría a su lado, contrató a unos hampones para matarme. En aquellos años se pensaban poco las cosas.

Me sorprendieron en un lugar escondido, se tomaron su tiempo golpeándome y finalmente arrojaron mi cuerpo al precipicio. Debí morir, sin duda, pero unos abedules frenaron la caída y nunca supe como desangrado y molido logré ascender al sendero donde me recogió, horas más tarde, un compañero. Que viví, es cierto, pero no me recuperé nunca, perdí varios dientes, mi brazo derecho quedó exánime y desde entonces cojeo. Ni podía apretar las riendas así que allí acabaron mis años de contrabandista. Tuve que habituarme a otros negocios; primero a que me mantuviera mi esposa y después como vendedor de legumbres y telas.

No. Miro atrás y no me arrepiento. Me gustaría haber sido más precavido ese día, llevar al perro o ir armado pero de conducir a la señorita a su amado me muestro orgulloso. Quizá sea lo mejor que hice nunca. Me han dicho que tienen nietos en Caracas y que me recuerdan con cariño. ¿El padre de ella, el terrateniente? Parece que acabó perdiendo el seso entre delirios de grandeza, se hizo un castillo haciéndose llamar duque sin serlo. Vivió aislado, incomprendido. A todos los consideraba inferiores e indignos".

Quedaba mucho camino, charlamos media hora más y me despedí conmovido del viejecito.

En el regreso pasé por el lugar donde comenzó la historia. Estacioné y pregunté a una señora que barría el empedrado. Me confirmó que, efectivamente, cuando era niña el señor más pudiente se construyó un palacio que desde su muerte quedó abandonado. Quedaba muy cerca, frente a la Iglesia, apenas a unos metros.

Era un edificio sombrío, ruinoso y malévolo como la pesadilla de un iluminado. Cabras y maleza cercaban la propiedad, acotaban la grandeza del falso duque. Una atmósfera opresiva y decrépita perseguía cada paso, un rumor hueco emergía de las enredaderas. Anochecía. No era buen sitio para quedarse.

Manejando de regreso recordé las palabras de despedida del contrabandista:

" Y ahora la muerte, como si tuviera vergüenza o como disculpándose por venir anticipadamente, me concede una tregua inesperada. A mis años, vivir es degustar recuerdos y melancolías, así que le agradezco la conversación. Haga lo que quiera con mi historia que ya quedó en el olvido. Me consideraré afortunado con que le quede un grato recuerdo mío".

Fotos: propias y de Nahuyaca.

1.- Panorámica del macizo granítico de Peneda-Geres por donde transcurría la principal ruta de contrabando. Recomiendo ampliar (560Kb).

2.- Frontal de la mansión - castillo.

3.- Torre trasera de dicha mansión.

17 de septiembre de 2007

ADVERTENCIA DEL PODER DE LA SONRISA

Guarda cuidado si contraes las mejillas alzando los labios porque de ese gesto emanará un vapor que reposa en el aire aguardando una brisa que le conducirá como esencia de rocío al lugar más insospechado: un resquicio melancólico, una voluta de tristeza, un dolor reiterado.

Se sabe que estas exhalaciones llamadas sonrisas subvierten el orden establecido y cambian al mundo.

15 de septiembre de 2007

LA FRONTERA DULCE

Amelia trabaja en un bar de un puente abandonado sobre el río Miño. La cocina está en Portugal y la terraza en España. A diario cruza los dos países centenares de veces lo que no está mal para una angoleña indocumentada.

Amelia supone que esta frontera ha tenido tantos héroes, castillos y sangre que quedó saciada y adormecida como un gato que ronronea.

Sin embargo, la que atravesó hacia Oporto temblando en las tripas de un inmundo carguero; esa, es una especie salvaje sedienta de dolor humano. Se pregunta cuánto quebranto y muerte serán necesarios para dormir a esta frontera.

Es feliz o así se mira. Puede enviar euros a sus padres y los guardias de ambos lados la protegen. ¡Cómo no hacerlo - opinan ellos - con una chica sonriente que saluda en dos idiomas y que prepara un Bacalhau à Violeta de chuparse los dedos!

En sus sueños una reiterada pesadilla le angustia, que un día de improviso se tensen las relaciones de los países y sus comensales queden a la insondable distancia de quince metros sin poder recibir los postres.

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Foto: Nahuyaca.

9 de septiembre de 2007

EL TIEMPO APURADO

Expiraron las vacaciones de la mejor manera, con cansancio pero con la cabeza atiborrada de paisajes nuevos, gentileza de desconocidos, proyectos que en los próximos meses - espero - den su fruto. Siempre consideré a las vacaciones como tiempo real y a los momentos de trabajo como un largo y anodino paréntesis, minutos de inferior calidad, remunerados y obligados. Hoy no opino así, al menos no de forma tan radical, quizá porque aprendí a encontrar instantes de relajación y disfrute en los días laborales.

Agradezco todos sus comentarios de la anterior entrada y los premios recibidos por considerarme un blogger solidario. En los próximos días conforme "aterrice", les iré visitando.

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Foto propia, una gota de Rioja iluminada por una torre medieval.

15 de agosto de 2007

FÁBULA Y DESPEDIDA VERANIEGA

Propuso el hada del bosque regalar tiempo al animal que superara una prueba. Optaban al premio una liebre, un cuervo y una tortuga.

- Se deberá llegar al roble de la colina…

Intentó decir el hada sin poder terminar porque apenas fijó el objetivo arrancó el vuelo del cuervo y la estampida de la liebre.

Llegaron tan igualados que interrogaban, asfixiados, al hada "¿Quién ha ganado, quién ha ganado?".

- Es preciso esperar al otro contendiente, exclamó el hada.

- ¡Buah, la lenta! – exclamó el ave -.

- ¡Nos dormiremos esperando! – confirmó el mamífero-.

Ocho horas más tarde la tortuga alcanzó el roble de la colina. El hada despertó a sus oponentes y concluyo:

- Se deberá llegar al roble de la colina contando los árboles que hay en el camino de tierra amarilla. ¿Quién lo hizo?

La liebre se miró las patitas y si bien estaban amarillas no recordaba haber visto ningún árbol. El cuervo se sacudió el polvo amarillo de sus plumas y se estrujó, sin éxito, la mente recordando el número de árboles que sobrevoló.

La tortuga respondió:

- Tres encinas, cuatro castaños, el nogal en que dormí una siestecita y el roble bajo cuya sombra estamos. Nueve, en total nueve árboles.

- Queda claro que el ganador es la tortuga - aseveró el hada - ahora responded animalitos, en qué aplicarían el tiempo si hubieran ganado. La liebre saltó y exclamó:

- Si tuviera más tiempo buscaría un frondoso árbol bajo cuya sombra haría una madriguera fresquita.

El cuervo, grazno:

- De haber ganado emplearía el premio encontrando una rama ventilada para hacer un nido y pasar el verano sin calor.

El hada premió a la tortuga con más longevidad, esa es la razón por la que viven más tiempo que otros animales, pero no pudo evitar preguntarle en que invertiría el tiempo ganado.

La tortuga miró inquieta y asustada al hada.

- No sé. ¿En gastarlo?

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La moraleja queda para ustedes. El tiempo es una batalla perdida de antemano. Me inventé esta fábula como despedida estival basándome en la conocidísima de Esopo.

Quiero tortuguear un poco que ya liebreé y cuerveé lo mío en lo que va de año. Buscaré sombras, escribiré descalzo en las arboledas, fotografiaré hadas, animalitos o menudencias, leeré en las arenas mediterráneas y en los bosques del norte. También les visitaré aunque es posible que no deje rastro.

A mi regreso, en la segunda semana de septiembre, mi bitácora cumplirá un año. Es casi seguro que les reitere, en su momento, el agradecimiento que anticipo ahora: agradezco, de corazón, el tiempo dedicado a esta decantación de mí ser que es La tierra de los árboles .

Gracias por pasar, gracias por sembrar árboles en forma de comentarios y conformar un espeso bosque, gracias por aportarme consejos y ser siempre tan amables.

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Dibujos de los pequeños artistas: http://hall.gresham.k12.or.us/esl/lit1es.html

8 de agosto de 2007

EL ESCRITOR ANÓNIMO

Son tantos mis años que su recuerdo duele, así que, permitidme el eufemismo de decir que tengo la suficiente edad como para recordar el río que zigzagueaba mi poblado, los reflejos danzarines que dejaba en las casas de adobe cuando el sol le daba de determinada forma, los árboles que le recibían acurrucados, agradecidos, sin abandonar su curso hasta que, con los años, sus aguas menguaron y acabaron esfumándose y con ellas, la arboleda, como si vivieran una historia de amor de truculento desenlace; tantos años los míos, que recuerdo como, apartados de allí, resistieron más tiempo las albizias y los carambucos pero la guerra, que siempre mancilla estos campos, los hizo astillas en ejercicios de tiro con proyectiles de repetición y obuses que lanzaban contendientes cegados de odio y droga; los mismos que saquearon mi negocio de harinas y lo hicieron cenizas; los que amedrentaron a sus habitantes y me obligaron a huir amenazado media existencia, hasta que hastiados y quejumbrosos mis huesos vinieron a dar a esta sucia calle de Wagenia donde me importa ya una única cosa: escribir.

Quiero ser la conciencia verde de mi pueblo, la vaporosa memoria del equilibrio perdido. Mis textos, escritos entre inmundicias podrán ser palabras barridas por el viento pero me otorgan la más dulce de las sensaciones, evocar mi pasado, degustar recuerdos, llorarlos, habitarlos de nuevo, revestirlos de la dignidad perdida.

Ante todo, escribir me transporta a un estado superior e intuyo, que en este delirio que me arrastra, la soledad no existe.

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Es una ficcion inspirada en una historia real que me impresionó, la de un escritor indigente que escribe en un basurero de una calle africana de Kinshasa. He tenido el atrevimiento - diría que casi desvergonzado - de escribir sobre él porque necesitaba rendirle un homenaje y más desde que desapareció. Espero que continúe en otro lugar cualquiera con sus textos. Agradezco a Ale su bellísima entrada y cuantas noticias nos pueda dar del escribano anónimo. El mundo lo honran personas así.

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Foto: Ale (gracias). Pared encalada en la que solía escribir.

COMO FORJAR UN MARERO

Siempre que leo lo que escribe mi amiga Ana me queda la grata sensación de leer un periodismo comprometido que ya perdimos; un periodismo que no está pendiente de subvenciones, publicidades, influencias, ni halagos. Su espacio haría de inmediato acallar a todos aquellos que minusvaloran la utilidad del mundo de la blogosfera.

Lo que he leído esta mañana acerca de la formula prescrita para formar un marero no tiene desperdicio ni por la ironía y sensibilidad social que atesora, ni por la verdad que proclama.

2 de agosto de 2007

PARTE DE ESTÍO

Crepitan las plantas bajo un sol inclemente, tan sólo algunas afortunadas se mantienen verdes y sufren el asedio de sedientos insectos. Faltan semanas para que el siroco venga cargado de humedad marítima y rompa en tormentas, ahora es el mismo que unos cientos de kilómetros al sur moldea dunas y extravía nómadas.

Se cumple el ciclo. En este hemisferio, la vida eclosionó y los animales trabajan a destajo.

Avispilla inquieta
La flor de la avispilla.
campo reseco Naturaleza aparentemente muerta
Planta centarura el 01-08-2007 La misma centaura el 26-06-2007
Hormigas recolectando azúcares y savia Nos miran: avispa y pulga a su izquierda.


Y el ser humano, tan distinto, necesita ahora lo contrario, descanso. Como el reposo azul que nos aguarda unos días en el Mediterráneo y que después será verde y frondoso porque marcharemos a otro lugar del norte ibérico (de este último no tengo fotos). Será a finales de mes. Queda poco.

La hora azul del atardecer mediterráneo En reposo.
Ola rompiendo. Pinares y ensenadas



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Fotos propias. Ya saben, recomiendo ampliar porque son de escaso tamaño.