27 de julio de 2017

Memoria de lo calcinado

DSC_0011-Edit

He salido a correr y he visto hormigas esconderse y cagadas de perro resecas, espigas perforando calcetines y forraje cociéndose bajo un sol desalmado.

He visto una pintada sobre otra pintada y un garabato al lado desplazado de la escena abstracta, unos railes de tren con efluvios de fuego en sus vías.

Un sendero de polvo para abandonar sudor, he sentido el frescor del agua en mi garganta y una ráfaga de viento solitario. Las espaldas de un polígono industrial que agrieta con su ronroneo el silencio de la tarde en la meseta. Tomillos, retamas, salvias y demás vegetación retraída. Los coches en una gasolinera haciendo turno, un niño en la sombra sorbiendo un helado y un padre abriendo pipas.

El girar de un perno en el portal y, antes de entrar a casa, el riego con el agua sobrante a una planta que revivo. El verano avanza, sobre todo se soporta.

19 de junio de 2017

Efervescencia



A estas horas imponderables, en las que el azul y el gris buscan resquicios en este ocre tan devorador de final de primavera, distrae llevar el pensamiento a una meditación nimia que reduzca la transparencia de la luz cegadora, la vibración ardiente en los asfaltos y anhele ese recuerdo de torrentes en las cúspides, el crujir de la nieve al correr en ella, los faroles en la noche alumbrando el aliento del corredor. Aquella efervescencia.

19 de enero de 2017

Si el amanecer más frío…

 

DSC_0524-Editar

Si el amanecer más frío del año os diera por correr hacia el trabajo y llevar la intención de un explorador polar descubriríais cosas sorprendentes.

 

Como ejemplo, una acera inundada de hojas escarchadas trituradas y entre ellas, descollando como un islote, una hoja verde, veréis un perro de ojos entristecidos mejor abrigado que su dueña que tirita bajo la pelambrera de un pinar y una señora con ojeras y tinte rubio fumando junto a la Delegación de Hacienda. Al aire helado agitando banderas.

 

Si nos fijamos en las palabras veremos una pintada que dice “Todo me male sal” y “Sad boys” y un carpintero llamado Oli que se ofrece en las farolas mediante un papel rasgado. Sólo observar, repito.

 

Observar al tráfico formando hileras que buscan Madrid como desesperados cetáceos con humo y un río color boreal emanando vapores y mostrando raíces secretas en su fango.

 

Cuando os alcance el primer rayo de sol que nacerá bajo una nube jabonosa no hará falta. Habrá sudor para ese entonces, pero gustará el tono almendrado que deja en las marañas de zarzas.  Observaréis que carece de la potencia necesaria para arrancar un atisbo de primavera pero los patos de la orilla lo saludan. Y en semejante hielo, aunque intentamos no juzgar, creeremos que significa mucho la manera en que lo reciben, con ese desplegar de alas y esa elevación grácil de cuello.