6 de mayo de 2012

ISLANDIA




Clarita cree que Dios inventó el vino un domingo para que los hombres olviden los lunes y ese debe ser el motivo, sospecha, de que el cura Gabriel lo ofrezca en misa como sangre de Cristo y también ha de ser la causa de que padre lo beba oculto desde que no va al taller y sean tantas sus horas con un humor de perros. Nunca comprendió esa frase pues todos los perros, si olvidamos al doberman loco de la señora del primero, tienen un humor excelente como acredita el movimiento de su colita.


"El mundo ha cambiado", le escuchó decir poco después de que perdiera el trabajo, también le oyó que "la culpa es de los mercados" y no entiende, enfurecida en silencio, cómo si la culpa viene de ahí, mamá sigue comprando en los mismos.


Un día la profesora habló de la actualidad y nadie de clase entendió nada. Muchas palabras nuevas que pueden ser las mismas que envuelven, como papel de regalo, la tristeza de padre. Sí retiene un lugar y una frase. El lugar es Islandia, una isla de Europa donde mandan mujeres. Lo descubrió tras consultar Google. La frase es "cuando crezcáis podéis cambiar el mundo" y ese es su último y vehemente deseo, enroscada bajo las sábanas antes de que sus ojos vencidos visiten otros reinos: crecer muy rápido, muy deprisa y cambiarlo todo.