Los trolls petrificados





Los gigantescos trolls hacen rapiña de las embarcaciones que encallan. En completa oscuridad, entre la marinería temblando de terror, se quedan con el oro y  las joyas. Aquella vez, tantas eran las riquezas, que les sorprendió la luz del sol y terminaron petrificados. Esos riscos en el mar es lo que queda de ellos. Skessudrangar, Landdrangar y Langhamrar se llamaban. Dicen por allí que los alaridos de cada noche no son los caprichos del viento entre los acantilados sino sus gritos pidiendo el final de su maldición.

Comentarios

  1. Una fotografía en perfecta sintonía con el texto, "inquietante" sería la palabra.

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