14 de noviembre de 2010

Una gota de mi sangre - la historia de mi diabetes.

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Una gotita de mi sangre en el fiel de la balanza del tiempo.

Y un año, el 2010, que nace con severas gastroenteritis, con una imparable pérdida de peso.

Y un mes, junio, de mareos continuos, de hiriente fotosensibilidad, de apetito desmesurado, sed extrema y debilidad. De intensa debilidad, de flaqueza incluso para sostenerse.

Y un día, el 15, en que al salir de casa todo se hace borroso: las caras, la ciudad, el paisaje. Un velo caído sobre mis ojos.

Y una hora, las 12:35, donde un pinchazo en el dedo sacará una minúscula gota de sangre que cambiará mi vida.

En el fiel de la balanza del tiempo.

En la justa mitad del año.

El 15 de junio de 2010 a las 12:35 una gotita de sangre me dice que soy diabético.

Por extraño que parezca sentí alivio.

 

2

Ser positivo, domar este caballo salvaje.

Hoy es el Día Internacional de la Diabetes y buena parte de la información se centrará en las campañas de prevención de la misma. Se referirán siempre a la diabetes tipo II (90-95% de los casos) que se asociada a la edad avanzada, al sedentarismo y a la obesidad. La diabetes tipo I juvenil o insulinodependiente, que es la que tengo, no se puede ni prevenir ni provocar por mucha glucosa que se tome. Aquí lo que sucede es la conjunción de una probable predisposición genética con un fallo cierto del sistema inmunitario. Esto es, que dentro del ejército que nos defiende hay "tropas" que se confunden - las muy memas - y en lugar de atacar a los organismos patógenos, como virus o infecciones, lo hacen a un determinado órgano, al páncreas en este caso. Y el páncreas regula la glucosa y la glucosa es la principal fuente de energía, nuestro combustible.

Por eso no quiero abordar la prevención. Quisiera abordar el lado positivo y curioso de la enfermedad, en algunas cosas que voy aprendiendo de ella.

- La diabetes te obliga a ser metódico, a valorar más la salud, a escuchar más al cuerpo, a interpretar sus avisos. Desde que la tengo llevo, a casi todas partes, una mochila negra de IKEA, allí va mi páncreas portátil (insulina y glucosa), fruta y libros. Esa mochila me permite mantener la espontaneidad.

- La vida sana, tan recomendable para todos, es imperativa para los diabéticos. Ahora hago más deporte.

- No existe una dieta específica para diabéticos (puse Google boca abajo para encontrarla) pero la dieta más sana, la que se basa en carbohidratos complejos, verduras y frutas es una dieta perfecta para nosotros. Por ello los tipo I no creemos en alimentos aptos para diabéticos. No. Podemos y debemos comer de todo, sólo es cuestión de proporción.

- De repente, los supermercados se me hicieron pequeños, hay galerías enteras de aperitivos, bollería, helados y dulces que ahora no me interesan nada.

- Sí, sí ya sé que la diabetes puede en un futuro afectar a la vista, al corazón, a los pies. Eso está por ver; aparte ¿Es qué hay alguno por aquí que sepa que eso no le afectar a él el día de mañana con o sin diabetes?

- Nos enmascaran el azúcar, nos lo venden escondido en salsas, mahonesas, embutidos etc. Parece una dulce conspiración alimentaria ;-) Ahora leo con calma toda la letra pequeña y compro, por encima de todo, los productos naturales, los menos manipulados.

- Despojado mi gusto del azúcar refinado está recuperando el sabor originario de la fruta. No es tanto que la fruta hoy no tenga sabor como que nos hemos y nos han acostumbrado, en estos últimos 30 años, al sabor empalagoso de los azúcares industriales. Y cualquier alimento con fructosa nos parece simple.

En resumen, la diabetes – esta incómoda comensal – vivirá conmigo.

No seré yo el que viva para ella.

7 de noviembre de 2010

Las hojas que ríen

Ráfaga

Un día seremos

el sutil cobre de las

hojas que ríen.

Fotografía de una ráfaga de aire en el otoño denso que tenemos encima, 1200 x 900 Pixels y 546.617 Bytes. Tomada mediante bracketing.

Las hojas en su mayoría son de tilo, la más grande es de arce.

1 de noviembre de 2010

Síndrome Nintendo

Suprimir la medianía, que se borre todo remordimiento de la mente de los malvados, que crepiten las instituciones y el hombre quede desnudo ante el Poder, que los bondadosos sean en extremo puros e inocentes, que los bosques escondan criaturas maravillosas, y en los cielos resople el bramido del dragón. Hagamos todo esto y mil cosas más para conseguir un mundo simple, seductor y asimilable por una mente infantil y, sentémonos después, a escribirlo como Perrault, como Andersen, como los hermanos Grimm. Tal vez, aún, podamos heredar más imaginación a los niños, que, sin pretender generalizar, hubo un tiempo en que los padres leían cuentos antes que dar un manojo de bytes y chips con la potencialidad imaginativa acotada o, lo que es peor, dirigida; un tiempo en el que los críos no eran vistos ni tratados como simples consumidores.
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Foto, canal en Brujas con capas simplificadas (1200px x  796 px – 255Kb) .