22 de marzo de 2015

El baile de la urraca


Es domingo, como todos los domingos del mundo el vuelo de un pájaro cruza una ventana y descubierto desde abajo dibujará un fugaz trazo de palitroque. La vista asomada al cristal vaga del verde voraz de la hierba a los árboles que la lluvia difumina a lo lejos y que parecen conservados en glicerina. La calle, sin transeúntes que distraigan el recogimiento dominical, se sostiene en una cadencia de piano.

Melancolía sublimada salvo por una urraca que ajena a este mundo, desde la rama de un pino, juega a saltitos locos, grazna, se revuelve traviesa, pone sus ojos en mis ojos, me dedica una especie de paso de baile de la lluvia. 
Sonrío.

1 comentario:

  1. Hermosa postal, gracias Pedro por compartir tu intimidad.

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