7 de junio de 2015

Avena loca

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Sabemos que la avena no se hizo loca en una tarde y que llegó a la demencia por el sofoco de las lindes. Para loco - piensa ella - ese sol alborotado que les roba sus últimos jugos para treparlos a las nubes y formar lluvias con reminiscencias silvestres: chaparrones de romero y malvavisco, aguaceros de menta y salvia, que caerán a miles de kilómetros y se emboscarán a las mentes lógicas o demasiado ofuscadas y serán, sin embargo, muy perceptibles a los que se absortan mirando la llama de una vela o creen que la realidad es un retazo de sueños por venir.

Sencillo será pensar así que esas gotas colmatadas en el paraguas que forman regueritos fueron una vez la savia que hizo verde a un manojo de avena fatua que un chico vio en uno de sus paseos por Aranjuez.

3 comentarios:

  1. Es que las espigas -todas- son nuestras hermanas.

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  2. O quizá no sea la misma, y es sólo que queremos encontrar algo que permanezca inmutable desde aquellos tiempos pretéritos, que en cierto modo nos haga asirnos a ellos para retornar a ese momento del que fuimos expulsados por el paso del tiiempo.

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  3. Preciosidad de texto para explicar todo un ciclo, todo un círculo que se cierra con esos regueritos...qué atinadas palabras y qué certera descripción. Sigue siendo usted un maestro al que imitar.
    Un abrazo

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