1 de agosto de 2016

La noche de boda de la joven india

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Las más ancianas tuvieron el privilegio de peinarla y trenzarle el cabello mientras susurraban cánticos sobre el amor. Después la retiraron las telas nupciales y la dejaron desnuda. Su cuerpo fue pintado por completo de blanco y quedó sola en el tipi de la colina. Era de piel de bisonte teñida y en su interior refulgían brasas de abedul. La joven vibraba de temor, no de frío.

También temblaba el joven guerrero al entrar y vislumbrar en la penumbra la blancura de su reciente esposa. Se habían conocido unos días antes cuando los jefes decidieron los esponsales para hermanar más a sus grupos. Acuclillado a su lado dijo: no temas. La abrazó y ella se dejó abrazar por aquel hombre apenas conocido. El tacto fue el lenguaje aquella noche. Antes de caer rendida a tantas emociones, en una aldea desconocida, tendida sobre lienzos, miró entre la apertura del tipi, un fragmento de cielo despejado.

El sol vino claro y repartió olor a invierno y a cuero gastado. Él la beso para despedirse. Tenía que partir a las guerras contra el hombre blanco. Prometió volver.

La joven tarareo y pensó si le sucedería a ella como a la luna con las estrellas que se quieren sin apenas encontrarse. En la tribu se extrañó que todos le dieron trato de mujer y no de niña como en el día previo. Apoyó en los quehaceres apilando leña, desollando caza, cocinando. Hablo poco, pensó en su madre, no lloro.

Al regresar la oscuridad de su tipi sintió un extraño vacío en el pecho. Encendió, con una ascua prestada, el fuego del interior. Salió y a poca distancia de la entrada, con una ramita de abedul, dibujó sobre la nieve la figura de un orgulloso guerrero montado a caballo, como lo viera distanciarse en la mañana. Unos trazos frágiles, no más que la piel y la carne, que unos copos ocultaron al alba.

3 comentarios:

  1. Precioso relato, Pedro. Me ha emocionado cada frase, cada palabra, sobre todo esos trazos frágiles, no más que la piel y la carne...

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    Respuestas
    1. Muchas gracias Jone, un tremendo halago el que me haces con simplemente visitarme. Ni te cuento al leerte. Gracias por venir a comentar aquí.

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    2. Muchas gracias Jone, un tremendo halago el que me haces con simplemente visitarme. Ni te cuento al leerte. Gracias por venir a comentar aquí.

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