27 de julio de 2017

Memoria de lo calcinado

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He salido a correr y he visto hormigas esconderse y cagadas de perro resecas, espigas perforando calcetines y forraje cociéndose bajo un sol desalmado.

He visto una pintada sobre otra pintada y un garabato al lado desplazado de la escena abstracta, unos railes de tren con efluvios de fuego en sus vías.

Un sendero de polvo para abandonar sudor, he sentido el frescor del agua en mi garganta y una ráfaga de viento solitario. Las espaldas de un polígono industrial que agrieta con su ronroneo el silencio de la tarde en la meseta. Tomillos, retamas, salvias y demás vegetación retraída. Los coches en una gasolinera haciendo turno, un niño en la sombra sorbiendo un helado y un padre abriendo pipas.

El girar de un perno en el portal y, antes de entrar a casa, el riego con el agua sobrante a una planta que revivo. El verano avanza, sobre todo se soporta.

4 comentarios:

  1. Tu mirada siempre certera, auténtica, real...hasta me dio sed. Un abrazo.

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  3. Qué bien expresado, me entran sudores. Menos mal que aquí no hay agobio por exceso de calor. Te envío una brisa marina del norte que refresque tu paseo.

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  4. Las brisas de verano salen de la cabeza, para dar otra vuelta de tuerca. Estas imágenes que traes duplicadas y que al observar has transformado, como apunta Mateo, en sed... de algo más: la realidad se repite mientras avanza y has conseguido arrancar de ella apariencias de sus cambios en la huida. Gracias por compartir Goathe.

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