28 de septiembre de 2007

DE PIEDRAS Y MISTERIOS

Les comparto la intriga que dos piedras labradas, una por el hombre y otra por la naturaleza, me suscitaron estas vacaciones.

Si amplían esta imagen verán con nitidez un astronauta. Se encuentra en la entrada este de la Catedral nueva de Salamanca (iniciada en 1513, finalizada en 1755). ¿Cómo un par de siglos antes de la era espacial fueron capaces de esculpirlo con tanto detalle?. ¿Precognición, dotes proféticas, suerte? En diversos foros especulan al respecto. No me pude quedar con la duda e investigué lo suficiente como para conocer, con un poco de desilusión, que de milagro nada, más bien industria como escribió Cervantes. Sucede que en 1993 parte de esa fachada fue reformada para acoger la exposición Las Edades del Hombre y el escultor, tan simpático, dio forma a un astronauta como símbolo moderno. Después cayó en el olvido y se fue creando una aureola mágica hasta el punto de que el astronauta compite hoy con la famosa rana de Salamanca en las postales. Así deben haber nacido algunos mitos.


Resulta asombroso: son huellas fósiles de moluscos atrapados en el sedimento marino. Lo maravilloso es que los encontramos en el centro de España, en los Montes de Toledo a 1000 metros de altitud y a más de 300 Kms del mar más cercano. Seguramente pertenezcan al Triásico y superen los doscientos millones de años. Esto es, cuando estos bivalvos dejaron su marca para la posteridad, las primeras especies de dinosaurios poblaban la tierra y el supercontinente Pángea tendía a escindirse pero todavía América y Europa estaban unidas.

Las piedras, siempre asociadas a poderes mágicos, deslumbran. A poco que las sepamos mirar descubriremos que son bastante más que materia inerte.

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Fotos de Nahuyaca y mías.

22 de septiembre de 2007

EL CONTRABANDISTA LUSO

Como esta entrada trata de una solidaridad que ya es puro desprendimiento quiero dedicarla con todo mi cariño a los amigos bloggers que me concedieron el honor de considerar mi espacio un blog solidario: Nerim , Ulyses , J. Ubeda , La Filistea , Tanhäuser , Lludria , CHC, Fiamma, Charakotel y Ana.


Lo encontré en Melgaço descansando bajo un castaño frondoso. Siempre me gustó intercambiar unas palabras con los viejos lugareños y éste debía tener un siglo. El atuendo era anticuado pero impecable, calaba un sombrero de fieltro del color de una mala tormenta. Su rostro, con las arrugas lustradas por los vientos semejaba un guijarro fluvial. Encima de los huesudos pómulos sus ojos pálidos saltaban a todo lo que se movía. Percibió pronto que me llamaban la atención.

"Es por el contrabando ¿sabe?, hay que ser rápido de vista, una vez no lo fui y pague mi precio. Fui contrabandista treinta años. Nos aprovechábamos de la autarquía franquista, colábamos a España vino de Oporto, chocolate y café y de regreso a Portugal traíamos aceite y cuero. ¿Quiere saber qué es lo más extraño que he cruzado? Una vez traje un toro semental más grande que un caballo y otra lleve a su tierra a una señorita portuguesa por amor. ¿Se extraña? Le contaré la historia. Era huérfana de madre e hija única de un acaudalado terrateniente, había quedado prendada de un mozo gallego que conoció en una feria de artesanía y al que su progenitor repudiaba por español y pobre. Querían reunirse para lo cual necesitaba cruzar pronto a España sin ser sorprendida por los guardias de fronteras. Yo declinaba su petición por temor a que me acusaran de secuestro pero me conmovía su fragilidad y arrojo. Al final decidí juntarlos tomándo la precaución de partir de noche y aprovechar el radiado de un partido de fútbol de la selección portuguesa que tendría ocupados a los agentes.

Llovía a cántaros, tape a la señorita con una cobija acomodándola en la mejor mula y le di conversación para distraerla del aullido de los lobos. Durante el camino me relató ilusionada su historia de amor, el valor del mozo en el cortejo, la disposición del mismo en hacer las americas y ganar la reputación y estima de su padre, la convicción de ella de no permitirlo sin su compañía.

Al alba la dejé en una aldea gallega donde se encontraron. Entre besos y lloros de gozo insistieron ambos en pagarme con unas joyas que ella llevaba al efecto pero no las acepté de ninguna manera. Hay ciertos asuntos que deben hacerse sin esperar correspondencia y el amor es uno de ellos.

Un año más tarde recibí una carta de agradecimiento. Estaban en Venezuela donde se habían establecido supongo que en parte con las alhajas que no quise. Prosperaban despacio y ella estaba además embarazada.

No sé quien de correos informó a su padre de la misiva y el hombre, pensando que sin mi colaboración todavía la tendría a su lado, contrató a unos hampones para matarme. En aquellos años se pensaban poco las cosas.

Me sorprendieron en un lugar escondido, se tomaron su tiempo golpeándome y finalmente arrojaron mi cuerpo al precipicio. Debí morir, sin duda, pero unos abedules frenaron la caída y nunca supe como desangrado y molido logré ascender al sendero donde me recogió, horas más tarde, un compañero. Que viví, es cierto, pero no me recuperé nunca, perdí varios dientes, mi brazo derecho quedó exánime y desde entonces cojeo. Ni podía apretar las riendas así que allí acabaron mis años de contrabandista. Tuve que habituarme a otros negocios; primero a que me mantuviera mi esposa y después como vendedor de legumbres y telas.

No. Miro atrás y no me arrepiento. Me gustaría haber sido más precavido ese día, llevar al perro o ir armado pero de conducir a la señorita a su amado me muestro orgulloso. Quizá sea lo mejor que hice nunca. Me han dicho que tienen nietos en Caracas y que me recuerdan con cariño. ¿El padre de ella, el terrateniente? Parece que acabó perdiendo el seso entre delirios de grandeza, se hizo un castillo haciéndose llamar duque sin serlo. Vivió aislado, incomprendido. A todos los consideraba inferiores e indignos".

Quedaba mucho camino, charlamos media hora más y me despedí conmovido del viejecito.

En el regreso pasé por el lugar donde comenzó la historia. Estacioné y pregunté a una señora que barría el empedrado. Me confirmó que, efectivamente, cuando era niña el señor más pudiente se construyó un palacio que desde su muerte quedó abandonado. Quedaba muy cerca, frente a la Iglesia, apenas a unos metros.

Era un edificio sombrío, ruinoso y malévolo como la pesadilla de un iluminado. Cabras y maleza cercaban la propiedad, acotaban la grandeza del falso duque. Una atmósfera opresiva y decrépita perseguía cada paso, un rumor hueco emergía de las enredaderas. Anochecía. No era buen sitio para quedarse.

Manejando de regreso recordé las palabras de despedida del contrabandista:

" Y ahora la muerte, como si tuviera vergüenza o como disculpándose por venir anticipadamente, me concede una tregua inesperada. A mis años, vivir es degustar recuerdos y melancolías, así que le agradezco la conversación. Haga lo que quiera con mi historia que ya quedó en el olvido. Me consideraré afortunado con que le quede un grato recuerdo mío".

Fotos: propias y de Nahuyaca.

1.- Panorámica del macizo granítico de Peneda-Geres por donde transcurría la principal ruta de contrabando. Recomiendo ampliar (560Kb).

2.- Frontal de la mansión - castillo.

3.- Torre trasera de dicha mansión.

17 de septiembre de 2007

ADVERTENCIA DEL PODER DE LA SONRISA

Guarda cuidado si contraes las mejillas alzando los labios porque de ese gesto emanará un vapor que reposa en el aire aguardando una brisa que le conducirá como esencia de rocío al lugar más insospechado: un resquicio melancólico, una voluta de tristeza, un dolor reiterado.

Se sabe que estas exhalaciones llamadas sonrisas subvierten el orden establecido y cambian al mundo.

15 de septiembre de 2007

LA FRONTERA DULCE

Amelia trabaja en un bar de un puente abandonado sobre el río Miño. La cocina está en Portugal y la terraza en España. A diario cruza los dos países centenares de veces lo que no está mal para una angoleña indocumentada.

Amelia supone que esta frontera ha tenido tantos héroes, castillos y sangre que quedó saciada y adormecida como un gato que ronronea.

Sin embargo, la que atravesó hacia Oporto temblando en las tripas de un inmundo carguero; esa, es una especie salvaje sedienta de dolor humano. Se pregunta cuánto quebranto y muerte serán necesarios para dormir a esta frontera.

Es feliz o así se mira. Puede enviar euros a sus padres y los guardias de ambos lados la protegen. ¡Cómo no hacerlo - opinan ellos - con una chica sonriente que saluda en dos idiomas y que prepara un Bacalhau à Violeta de chuparse los dedos!

En sus sueños una reiterada pesadilla le angustia, que un día de improviso se tensen las relaciones de los países y sus comensales queden a la insondable distancia de quince metros sin poder recibir los postres.

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Foto: Nahuyaca.

9 de septiembre de 2007

EL TIEMPO APURADO

Expiraron las vacaciones de la mejor manera, con cansancio pero con la cabeza atiborrada de paisajes nuevos, gentileza de desconocidos, proyectos que en los próximos meses - espero - den su fruto. Siempre consideré a las vacaciones como tiempo real y a los momentos de trabajo como un largo y anodino paréntesis, minutos de inferior calidad, remunerados y obligados. Hoy no opino así, al menos no de forma tan radical, quizá porque aprendí a encontrar instantes de relajación y disfrute en los días laborales.

Agradezco todos sus comentarios de la anterior entrada y los premios recibidos por considerarme un blogger solidario. En los próximos días conforme "aterrice", les iré visitando.

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Foto propia, una gota de Rioja iluminada por una torre medieval.