29 de julio de 2010

Visiones de una carta de amor en Brujas

1.

Duermevela bajo el Belfry de Brujas donde imagino que la joven atranca la puerta verde, se cubre con la capucha, y sale a la noche. En algún lugar un gallo se confunde y su canto queda un segundo flotando como algo ajeno a este mundo. Por el empedrado donde camina hay charcos que reflejan una luna limpia y tan pálida como ella. Serpenteando por los callejones llega el murmullo de tonadas en el lejano idioma del sur y, con temor, encamina hacia allí sus pasos.

En una ribera, junto a un puente y a un mesón que aún permanece abierto, un grupo de soldados canta al melancólico son de una chitarra spagnuola. Se acerca a ellos y le dirige la palabra al que parece menos bebido. En la conversación, que no puedo oír, la chica gesticula y en un momento sus hombros se estremecen no reconocemos si por alivio o decaimiento. Finalmente le entrega un pliego envuelto con mimo que el militar guarda bajo el cordellate . En su regreso a casa su paso es más desenvuelto y adivinamos que enjuga lágrimas por las veces que su mano visita el rostro.

Después mi visión se emborrona.

2.

La siguiente escena acontece en un campo de batalla. Emanaciones de humo negro en el horizonte, terrenos baldíos, pisoteados y repletos de barro por donde bandadas de cuervos muestran su vuelo inquieto. Árboles que el otoño y un viento que trae hedor a podredumbre y pólvora, desviste.

Unos soldados descansan en un pajar derruido. Uno de ellos, el más apartado, afila una estaca de roble. El caballo que viene resopla al llegar a su altura, el jinete sin apearse saluda y ante de irse le entrega una carta. El soldado abandona su tarea y dedica un instante a mirar la montura que se aleja. Admira el obsequio, viene envuelto en un fino encaje que al desanudarlo deja ver una cuartilla. Reconoce la escritura. Lee y se aleja más para que sus compañeros no le vean conmovido.

Vuelve la imprecisión, casi despierto.

La última imagen que atisbo es la del joven, que, sí, está vivo pero no tiene licencias ni descansos por ser el único de su guarnición que sabe orientarse en esa tierra de brumas, encaramarse al tejado para hacer uso de su don. No necesita sextante para saber que tal día como aquel a once grados al norte por donde el sol se pone y a treinta y dos lejanas leguas queda la ciudad de Brujas. Y su mirada, creedme, va hacia allí con toda la intención de plantarse ante una puerta verde para buscarle holguras y resquicios.

8 comentarios:

  1. Bonita historia, entre la flamenca y el español; aunque en realidad creo que mas bien eran historias de amor/odio.
    .
    En cuanto a la villana que tenias a la puerta, ya se sabe que yo convivo con una totalmente distinta, pero la tengo siempre presente y mostrando su presencia. Lo que me llama la atencion es el tiempo que se tomaron en diagnosticarla... por aqui pensamos que en Europa esta todo de 10, que todo es mejor y si realmente no es asi. Y encima se dan el tupe de devolver viajeros que no acrediten perfecta salud cuando se toman meses en diagnosticar una enfermedad que aqui se detecta mucho mas rapido y no es jactancia. Ademas de los tour de cirugias esteticas, muchos han venido por tratamiento o cirugias por estos lares.

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  2. Cuando sea mayor quiero escribir relatos históricos como este. Un abrazo, Goathe y un Slán, que significa "salud".

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  3. Felicidades por la historia, veo que sigues escribiendo tan bien como siempre.

    Verdaderamente no me ha costado mucho dejarme llevar por el texto, retransmite muy bien los escenarios y los sentimientos.

    Un abrazo.

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  4. Alyxandria Faderland, pues sin desmerecer la profundidad de lo que dices porque tienes toda la razón puedo decirte que han tardado tanto en diagnosticarla porque vino enmascarada detrás de una gastroenteritis recurrente y en los controles de glucemia no aparecía. Ni en febrero ni en abril lo hizo.

    En junio estalló la condenada.La verdad es que la atención primaria que he recibido en el ambulatorio es de sobresaliente. Vamos, es de 10, de matrícula de honor. Allí me estabilizaron sin ingresarme y salí con glucómetro y más instrumental completamente gratis y ese mismo día.

    En el hospital la atención es muy lenta. Más saturación pero bien de momento.

    Gracias y un saludo.

    Mujerárbol, gracias por el elogio, tus historias sí que son bonitas y frescas. Realmente fue así, lo soñé sin poder conectar la historias y todo aconteció en un hotel cercano al Belfry.

    Andrés, gracias amigo, voy a verte de inmediato a tu blog.

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  5. Una excelente entrada para volver a tu blog tras mis vacaciones. Leo hacia atrás, con calma, para ver qué me he perdido.

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  6. Goatemala:
    Que pueda el camino subir hasta alcanzarte.
    Que pueda el viento soplar siempre a tu espalda.
    Que pueda el sol brillar cálidamente sobre tu rostro
    y las lluvias caer con dulzura sobre tus campos,
    y hasta que volvamos a encontramos
    que Dios te sostenga en la palma de su mano.
    (Oración Irlandesa)

    Cuídate mucho,Un fuerte abrazo.☼

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  7. Un precioso y emotivo relato, amigo Goathe, felicidades.
    Describes tan bien las escenas que no me cuesta nada imaginarlas como si estuviese viendo una película.
    Muy bien ambientada esta historia de amor ¿imposible? que sucede en Brujas, una ciudad encantadora que tengo muchas ganas de conocer.
    Un abrazo.

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  8. Sí, Goathe, mantente alerta cual fiel soldado y no dejes que esa miserable te tome la espalda.
    Tu historia tiene un agridulce sabor...En ella no hay odio, sólo amor y lejanía. Luego de la batalla habrá tiempo y lugar para el encuentro.
    Un abrazo

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