Manchadas de años, con las venas marcadas por la vejez, que ocultaron viandas en profundas orzas en los años del hambre, que tendieron incesantemente ropa a los aires del sur, que aliñaron aceitunas o apartaron hojarasca; hacendosas y hábiles manos para criar a una prole numerosa y que acabaron, con los años, ajadas y suavísimas como si las cotidianas dificultades de nueve décadas erosionaran los callos, desgastaran las durezas y llevaran la epidermis a su perfecta tersura.
Anclado en mi recuerdo la disputa que se hacían los gatos para no separarse de esas manos siempre prestas a acariciarlos.
Son las de mi abuela rescatadas de un negativo de 35 mm. cuando ella tenía 96 años. Iba con el siglo pasado, así que fue tomada en 1996.
Hace exactamente una década que estas manos se fueron.
¡Qué buena foto! Tiene una nitidez impresionante.
ResponderSuprimirEsas manos (de tu abuela) tan expresivas y con tantas entrañables historias que contar.
Un abrazo, paisano Goathe.
Gracias Luisa, era un negativo perdido de los de toda la vida que pude procesar para tener uno de estos recuerdos buenos.
ResponderSuprimirBonita imagen.
ResponderSuprimirA todos creo que nos recuerdan otras manos, pero iguales, con las mismas vivencias, con las mismos sufrimientos, las mismas alegrias, las mismas caricias...
Gracias, querido amigo.
Hay un no se que en la imagen, el dejo de coqueteria en las unas impecablemente cuidadas, los anillos, la tela de fondo del vestido, que me hacen a la idea que ESTA abuela, recordaba mas los platos que habia cocinado bien, los niños y gatos acariciados.
ResponderSuprimirQuizas, y nada mejor que el lomo de un felino para dejarlas de nuevo suaves como la seda.
Mirándo la foto, recordaba las manos de mi abuela. Una historia en cada mancha y asombrosamente suaves, tal como aquí las describes.
ResponderSuprimirLa foto es maravillosa
Abrazos dobles
Hermosa la geografía vital que trazas de las manos de tu abuela. No sólo por la magnífica fotografías -algo habitual en este cuaderno-, si no por esa delicada descripción que comienza con una acertada "Manchadas de años..."
ResponderSuprimirSalud
Qué gran homenaje. En esas manos hay cariño y trabajo.
ResponderSuprimirSuerte que pudiste recuperar esta foto pues es muy buena. Me recuerdan esas manos a las de mi madre en sus últimos tiempos, manos estropeadas por la vejez pero que nunca perdieron su dulzura.
ResponderSuprimirBuen día
Emocionado. Sinceramente emocionado.
ResponderSuprimirHay que tener presente el pasado. Sin obsesionarse, pero con el respeto que merece.
Saludos, Goathe...
ResponderSuprimirCreo que a todos nos has traído a la memoria otras manos, igual de manchadas, de parecida tersura, que de niño nos acariciaron. Mi abuela María fue panadera y mucho tiempo se dedicó a tareas parecidas...Esas manos me la recordaron nada más verlas.
Que suerte recuperar esa fotografía tan estupenda...efectivamente parece un mapa con sus accidentes...
Un abrazo
Tal vez a ella no le gustaban, tal vez recordaba cuando sus manos eran jóvenes y bonitas, y aborrecía cada mancha, cada arruga que vosotros ahora veis con agrado.
ResponderSuprimirEsas manos son pura geografía del recuerdo.
ResponderSuprimirGracias por tus hermosas palabras.
Qué bonito homenaje le has hecho a tu abuela, más que nada porque has reconocido esas tareas y vida que llevaron las mujeres de siglos pasados, tan importantes, pero parece ser que poco valoradas por la sociedad.
ResponderSuprimirEstas manos simplemente me transmiten amor.
Un abrazo.
Bellísima foto de unas manos preciosas. Preciosas de verdad.
ResponderSuprimirUn besico.
Buen homenaje, manos de una mujer sencilla y trabajadora.
ResponderSuprimir¡Ay! los recuerdos!
que bonito recuerdo...yo las llamaría manos amables perfumadas de historia dulce...tal y como son todas las abuelas...un abrazo
ResponderSuprimirPreciosas manos llenas de historia y de vida! Precioso homenaje el que le haces a tu abuela y por supuesto que a todas las abuelas del mundo, incluyendo las mías que recuerdo con tanto cariño,ternura y gratitud!
ResponderSuprimirAbrazos Goathemala.
Bonito tributo, muy bonito...
ResponderSuprimirUn tesoro de foto.
ResponderSuprimirY me hiciste llorar. Yo quiero de vuelta a mi abuelita.
Abrazos.
Pd. No me demandes por robarte una foto. Gracias.
He llegado por casualidad a tu espacio. Una casualidad, que a simple vista, podría ser interpretada como de oportunista; nada más lejos mi intención.
ResponderSuprimirVerás, ayer dejé un escrito en mi blog, y deprisa y corriendo, busqué una imagen, en internet; una imagen que pudiera reflejar lo escrito y descrito, y tome la tuya. Luna, que por primera vez entró en mi blog, me advirtió de tu autoria... Y, bueno, aquí estoy, pues el mal ya esta hecho (perdón), a pesar de que, te he vinculado a ella... Mi pregunta es, ¿tienes inconveniente en que, la utilice para mi texto?, si lo permites, te doy las gracias. Que no, dímelo, por favor, y yo la cambiaré por otra, sin problema.
... Y, ya que la casualidad me ha traído hasta aquí, felicitarte por tus fotografías y por los textos con los que las acompañas.
Mi más cordial saludo.
No conocía tu blog. Pero hoy, Solitude, nos llevó esa preciosa foto a su espacio, y me quedé maravillada. Y al leerte, aún más.
ResponderSuprimirEncantada de "haberte conocido"
Un saludo
Aunque nunca se irán verdad???, no mientras alguien sea capaz de sentirlas... de recordarlas... siempre estarán.
ResponderSuprimirPues muy buen trabajo realizaron esas manos, cuando están tan vivas en el recuerdo de un nieto.
ResponderSuprimirUn merecido homenaje, puesto que todo es poco al recordar a los que nos precedieron. Fueron años duros, y aún así están en el lugar más preciado de la memoria. Besos.
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