En otoño del año pasado tuve que podar mi almendro. Este año no ha echado ni una sola flor, apenas le han salido unas hojitas. De todas formas para disfrutar de la primavera, es necesario pasar el crudo invierno, creo que la naturaleza es sabia y lo comprende perfectamente.
Es la primera vez que veo una foto tuya, así, cuando te lea de ahora en adelante, le pondré cara a tus letras.
Los almendros agradecen al invierno el largo descanso.
Genial, Goathe...bueno, Pedro; pero me gusta mucho Tu apodo...le tengo mucho a deber a Guatemala... Ya conoces mi debilidad por los árboles también...y los almendros me parecen los más valientes, pues desafían al invierno siempre. Un abrazo.
El inverno tiene lo suyo. Esa quietud aparente, que guarda debajo una explosión de vida pronta a suceder. Me alegra volver a tus extraordinarias imagenes.
hace tiempo que debiera de haber acabado, no me gusta ni él ni su primo el otoño....un abrazo
ResponderSuprimirEn otoño del año pasado tuve que podar mi almendro. Este año no ha echado ni una sola flor, apenas le han salido unas hojitas. De todas formas para disfrutar de la primavera, es necesario pasar el crudo invierno, creo que la naturaleza es sabia y lo comprende perfectamente.
ResponderSuprimirEs la primera vez que veo una foto tuya, así, cuando te lea de ahora en adelante, le pondré cara a tus letras.
Un fuerte abrazo
Los almendros
ResponderSuprimiragradecen al invierno
el largo descanso.
Genial, Goathe...bueno, Pedro; pero me gusta mucho Tu apodo...le tengo mucho a deber a Guatemala...
Ya conoces mi debilidad por los árboles también...y los almendros me parecen los más valientes, pues desafían al invierno siempre.
Un abrazo.
En todo hay belleza, querido amigo, incluso en invierno. Y mucha además. También lo hay para espetar: la cortedad de los días, en mi caso.
ResponderSuprimirSalud
El inverno tiene lo suyo. Esa quietud aparente, que guarda debajo una explosión de vida pronta a suceder. Me alegra volver a tus extraordinarias imagenes.
ResponderSuprimirQué linda foto.
ResponderSuprimirNo quiero que se vaya el invierno. Todavía no.
Abrazos amigo.
Un buen haiku para una buena imagen
ResponderSuprimirHola Goathe, magnífica disculpa.
ResponderSuprimirUn abrazo
Qué belleza de imagen. Por aquí, apuntan las flores: aun no puedo hacer una fotografía suya. Espero que no las maten los fríos que se anuncian.
ResponderSuprimirQuizá sea verdad y es su forma de hacerse perdonar... todo un detalle por su parte.
ResponderSuprimirAunque regalarnos ese momento de ilusión le llegue a costar su fruto, pero lo merece, que serena el alma...
ResponderSuprimirMe has recordado que uno de mis recuerdos de infancia, eran las mañanas de invierno, la neblina, y los almendros en flor.
ResponderSuprimirComo bien has dicho, una bella disculpa.
Fíjate q tengo yo debilidad por los haikus. Me encanta la foto.
ResponderSuprimirUn besico.
Sí, quizás sea su regalo de despedida...
ResponderSuprimirGracias, Sr. invierno,
Besitos, amigo
saludos enormes, pasando a visitar tu casa virtual, abrazos.
ResponderSuprimirY las mimosas y las primaveras derrotan el invierno, doran el paisaje del norte.
ResponderSuprimirUn beso.
Disculpado queda, faltaría más. Ante tanta belleza olvidamos cualquier agravio:)
ResponderSuprimirAbrazos a repartir
Sí, es una lástima; es el precio por florecer tan pronto, estando en épocas en que el clima está tan trastornado.
ResponderSuprimirEs el eterno desafío que la naturaleza propone a la naturaleza misma. Hermoso. Besos
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