16 de septiembre de 2014

Vendavales secos



Septiembre se retuerce fuera en un vendaval de polvo. La vida en la meseta se encorva en su anhelo de agua. El sol aún encuentra orificios para alcanzarte y su potencia se antoja ya impropia. De camino al trabajo he visto plantas huyendo frenéticas con su humedad succionada. El viento ha formado montoncitos con las primeras hojas cansadas. La luz sesgada del atardecer parecía querer prenderlas.

Y yo, rastreo atisbos de cambio. Algunos amaneceres naranjas, la frenética actividad de los insectos, el tono de algunas nubes.

No cambio, es igual por estas fechas. Espero la lluvia, el repiqueteo de las gotas, la dulce caricia del agua bajándonos la vida.

1 comentario:

  1. Precioso...estos vendavales parecen anticipar más infierno en lugar de otoño. Se diría que son tardes del fin del mundo...no llueve y no se refrescan las almas...si bien ya por las mañanas se atisban frescores propios de la época en la que vamos a entrar...aguarde y escuche como usted sabe

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