23 de febrero de 2016

Videmus nunc per speculum in aenigmate


Hace unas noches, con la ciudad apaciguada y quieta, releí a Borges. Todo, cada persona, cada cosa puede ser un símbolo y en cuanto a esa capacidad representativa tiene una exuberancia de vidas aguardándole, una multitud de significados distintos de las formas ordinarias que lo componen. Esa es una de las ramificaciones del Aleph. Los sentidos, por sí solos, nos permiten ver a través de un espejo en la oscuridad. Poco más. Todos los cielos se rasgan de señales de humo, de acepciones e interpretaciones diversas incluso divergentes.

5 comentarios:

  1. El espejo de los enigmas maravillosamente interpretado, amigo.

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    1. El espejo de los enigmas. La duda acerca de si vivimos una representación, un sueño o una realidad. Siempre presente en el hombre desde que tiene intelecto y capacidad crítica, gracias por comentar, un beso.

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  2. El Universo nos habla, sólo hay que estar atentos.

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  3. Hola Pedro, de nuevo por aqui que ha demostrado ser mi rincon y un sitio mas amable que los me gusta, lo que dijiste o lo que no dijiste. Borges por aqui por muchos es endiosado y por otros denostado; sin embargo me gustan mas de el sus cuentos negros y el ambiente del tango y sus crimenes que narra con maestria de investigador policial.

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  4. Borges... en tiempos él, la metaficción que tan bien empleaba, y Cortazar fueron para mi grandes referentes, y no han dejado de serlo, claro está, aunque a día de hoy mi lista de baile esté abarrotada de seres que tiran de teclado, o tinta, para reflejarse en el blanco infinito de una pantalla o papel.

    Salud!

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