27 de febrero de 2009

AVES MIGRATORIAS

Los últimos días, aún teniendo escritos pendientes, me distraigo paseando y fotografiando la naturaleza.

No salgo de mi asombro al comprobar el instinto empecinado de las aves migratorias. Pese al ensanchamiento del Sahara, a que le llenamos el cielo de aviones y los campos de sequedad, a pesar de las alteraciones que le hacemos al clima, cada año regresan alborotadas, formando bucles para tomar las corrientes cálidas y balancearse en ellas para recuperar fuerzas sin dejar un sólo miembro abandonado (ya quisiéramos los humanos hacer lo mismo).

Verlas formar filigranas en el cielo mientras se animan unas a otras es para mí el anuncio oculto de que la primavera llega y también un aviso de que realizaban esa migración miles de años antes de la llegada del hombre.

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Fotos mías de bandadas de grullas tomadas en esta semana. Otra forma de ver la primavera mirando nada más que al cielo. Recomiendo como siempre ampliar, tienen gran resolución pero poco tamaño.

20 de febrero de 2009

El corazón que late

Cuando ella descubrió el rostro que desde la ventana le observaba el rutinario cruce del bulevar, apenas treinta pasos, se transformó en su mejor momento. A veces le gustaba llegar pronto y mirarle antes de ser mirada.

Su faz varonil, apenas divisaba más, sus pómulos sabían de la soledad de las rocas desérticas, sus labios agrietados como tablones que soportaron la galerna. Tras la escrutación cruzaba fingiendo desenvoltura e indiferencia. Concentrada en no perder la gracilidad de los andares e intuyendo su atención.

Frustrada primero porque él no bajara a dar otro paso, acabo aceptando una situación que con el devenir de los años la llevaría a otro hombre, un "sí quiero" frente al altar una tarde de mayo, un fruto de su vientre que afianzó su existencia. Pese a todo nunca perdió el encanto de volver a los treinta pasos camino a la oficina, a sentir la inofensiva coquetería de unos ojos prendidos.

 

Al verla desde la ventana sutil y armoniosa, volvió a asearse. El mejor acompañamiento del café era esperarla cruzar frágil, pálida, cargando sus ojos de ocelote y quedarse ya el resto del día preguntándose si el plisado de su falda era sinfonía o soneto. Y aguardar la mañana siguiente y repetir la penosa tarea de la ducha, y dejarse apresar por la tristeza, cuando no aparece o encogerse, de rubor, al descubrir que había venido antes para mirarle, y asumir que tiene familia y agradecer que no ha cambiado nunca con los años la ruta. Soñar que ella le ama y olvidar.

Olvidar la condena de la silla de ruedas que ancla y condiciona. Olvidar la lluvia, la moto, el guardarrail, el dolor y la depresión para renacer con una mirada cada día y sentir la satisfacción de que, pese a todo, guarda la fortuna de poseer dentro un corazón que late.

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Como siempre: texto e imagen propios.

19 de febrero de 2009

Puesta de sol manchega

El firmamento se embadurna de colores cálidos a pesar de que hiela. Los almendros van a engalanarse de flores de un momento a otro. La primavera, que silente ya ha tejido un universo de raíces, está por reventar. Las demás estaciones llegan. La primavera, no, la primavera estalla.

A un curtido soldado napoleónico que había recorrido media Europa le preguntaron el paisaje que más le había gustado. Pensó en los lagos helados de Suecia y en los campos de lavandas salvajes del Languedoc. Pero al final respondió:

- Nunca olvidaré ciertas puestas de sol en La Mancha, la comarca más monótona de España. Era como si la Providencia se empecinase en demostrarme que el alma existe.

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Foto mía de la Mancha.

15 de febrero de 2009

El beso peregrino

Ese beso que la chica posa en su mano y sopla cuando el tren sale - y que su novio se da la vuelta antes sin recibirlo - al quedar huérfano, se somete al albedrío de las corrientes de la estación, de donde saldrá empujado por la potencia del Expreso 65 para enroscarse en una brisa que se entrega, rendida, a un oportuno rayo sol para acelerar la floración de los tulipanes, distender las articulaciones de los insectos y alcanzar a un suicida.

Éste, emocionado y confundido al sentir la calidez de unas alas de mariposa en sus labios, no se precipita al vacío. Llora y siente un alivio casi alegre.

Cuando el último sol baraja rojos con naranjas llega a casa. Todavía hipa. Esa noche le aguarda el sueño más extraño: trabaja en una mina de diamantes y recibe el encargo de buscarlos en lugares insospechados. Nidos de urracas, entre las arrugas de ancianos, bajo su misma piel.

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Foto mía de un trigal ya segado y un maizal al que le queda poco, de fondo como guardianes los árboles de esta imagen.

11 de febrero de 2009

El disparo

Un señor de traje impecable sale a la calle. Enciende un pitillo y orienta sus pasos hacia un Mercedes CL. Esta visión no la tienes desde un ventanal con geranios ni desde la parada del bus de enfrente. No. Te llega a través de la mirilla telescópica de un rifle L96A1.

Al desmoronarse como una marioneta descordada su chófer permanece inalterable. Tampoco el portero de la entidad que le abrió la puerta se entera. Nada más una paloma, que percibió un soplo cerca de su dorso, levanta el vuelo.

Quitas el silenciador al rifle. Lo desmontas y ocultas en el tubo portacañas. Al salir por la puerta pareces otro pescador que va al lago. Sólo unas gotas de sudor y el paso apresurado - como si las truchas fueran a escapar - podrían llamar la atención.

Minutos más tarde descubrirán que el cadáver corresponde a Peter Bergon, ejecutivo de alto nivel. En el transcurso de la investigación avanzarán que la víctima tenía dos identidades y diversas cuentas ocultas en las Islas Caimán. También que fue uno de los magos financieros que agrupó hipotecas subprime, renombrándolas como "Inversiones de alta gama comercial" y las vendió y revendió por el orbe. Esto hará que las pesquisas se encaminen hacia un parado de la reciente crisis o un broker desesperado o un competidor celoso de su astucia.

Nunca - por ahí te salvarás - descubrirán que un banco familiar gibraltareño quebró por la compra de esos paquetes hipotecarios. Y que, en realidad, ésta institución se destinaba en exclusiva al blanqueo de capital de la mafia calabresa.

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Foto propia de una paloma en el momento de iniciar el vuelo. Estaba nevando y apenas había luz. La pasé a blanco y negro con tono cian que aclara las tomas.