20 de julio de 2012

UN MUNDO SIN FINGIMIENTO




Olvidó el reino de las palabras para aullar desde el risco más alto a la diosa luna hasta creer poseerla. Bajo el sendero de la hoguera y desolló el conejo atrapado y lo comió medio crudo, atemperado apenas por un tímido fuego del que huían en tropel efímeros astros naranjas que rivalizaban con estrellas de los lejanos espacios circundantes.

Dejaban escapar los pinares melodías inacabadas de los primeros tiempos. Era primavera y por lo tanto permanecía desnudo sin piel de ciervo, sin el abrigo de la oquedad de roca, sorbiendo murmullos del riachuelo o mascando con la compañía de las primeras luces el sudor que el rocío prendía en las encinas. Marcaba el territorio macho orinando troncos y piedras de aluvión, visitaba las trampas y mostraba dientes furiosos a los animales sorprendidos.

El segundo amanecer sabía que se le acababa todo. Perdía los dioses con forma y venía el recuerdo de las palabras al regresar, por veredas ribeteadas de jaras en flor, donde estaba ocultó el auto. 

La ropa reconociendo su cuerpo, los kilómetros a casa, la ducha rápida, el afeitado, la loción y la corbata. El tiempo justo para llegar a la oficina, analizar mercados, tendencias, porcentajes, probabilidades, decir sí a todos los jefes con la mirada primitiva y el ojo asesino ocultos pero añorando en silencio la vida sencilla de las montañas e invocando la pronta llegada del viernes para alcanzar un mundo sin fingimiento.

9 comentarios:

  1. Esto sí que es desconectar y lo demás son tonterías.

    Que se repita todos los viernes hasta el infinito

    Abrazossss

    ResponderEliminar
  2. Sí, supongo que muchas personas anhelarán esa otra vida en comunión con la naturaleza. Sin emgargo, ¿por qué permanecen/cemos encadenadas a lo que no les/nos gusta? Besos, querido amigo.

    ResponderEliminar
  3. ¡Qué buena descripción del hombre lobo actual! Sorprendente, muy imaginativo, muy sugerente. Animales de costumbres somos, rutinarios, repetitivos... o quizás esos dos días sean la válvula de escape para no tomar la decisión de vivir segúna la propia naturaleza.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Lo veo como una incursión onírica por lo más profundo de nuestro ser. La realidad, esa maldita realidad es lo que nos pierde de lo que somos. Quizá esa pérdida, la desorientación de nosotros mismos es la que nos convierte en esas bestias tan diferentes de las que rondan la espesura de los bosques.

    Salud

    ResponderEliminar
  5. De lunes a viernes vivía "into the wild", y no al revés, como se podría pensar... Muy bueno, Pedro.

    ResponderEliminar
  6. Le propongo una cosa...haga el mismo ejercicio pero con un animal que se asemeje mucho más a este tipo de realidades...con una hiena por ejemplo...el lobo es un animal muy bello,me parece...
    Un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  7. Hermoso, como siempre...

    ResponderEliminar
  8. Anónimo16:44

    Eres todo un artista!
    Sara

    ResponderEliminar
  9. La fotografia es impactante en blanco y negro, tiene una relacion increible con el texto. Vivimos bajo tantas dualidades, normas, reglas...al final la vida pasa como un suenyo....me pregunto si todos sabremos vivirla.
    preciosa historia!!
    besos, feliz semana!!

    ResponderEliminar