EL MULO TIZNADO
Arreciaba la tormenta, fulgurantes latigazos acuáticos encrespaban las monturas mientras el arriero maldecía su extravío por esa sierra del demonio. "Maldita la hora en la que desvié la ruta para tomar este atajo inútil". La oscuridad de café amargo ya ni siquiera interrumpida por relámpagos, acongojaba como un tormento. Deambulaban atados entre sí para controlar el pánico de las mulas, incluso él mismo había ceñido una soga a su cintura.
Dispuso remontar un altozano por si desde allí se atistaba una luz. Ascendieron entre lascas y jaras, temeroso de rayos y blasfemando. A media legua se vislumbraba un destello de venta u hospedería y hacia ella encaminó su reata.
Cerca estaba ya de alcanzarla cuando Carbonero, el viejo mulo tiznado, que encabezaba la comitiva, se detuvo y ni con palmadas ni con improperios avanzaba. El animal decidió no dar un paso más. No era la primera vez que se las veía con su terquedad pero aquella situación le rebasaba, la mercancía se depreciaría por la obcecación de la bestia. Presa de una turbulenta furia, el arriero, aferró su navaja y de un tajo profundo y circular degolló al mulo que se desmoronó con una cadencia hogareña como si entendiera que su última cometido era morirse.
Sería complicado distribuir la carga del animal muerto, por ello decidió pasar lo
que quedaba de noche allí mismo y pedir posada al alba.
Clareaba una mañana sin lluvía. El arriero desentumecía las extremidades embotadas cuando contemplo estupefacto que estaba ante un abismo y que la terquedad de la bestia los había salvado a todos del precipicio.
Demudado alcanzó la venta, malvendió su mercancía y con ella erigió, como homenaje, una lápida que acabó siendo polvo a golpes de temporal y olvido.
Foto propia, Torca del Lobo
Historia tributaria de una leyenda medieval aragonesa y de un restaurante murciano.
ResponderEliminarSaludos.
Curisosa historía, y trajico final..muchas veces pensa mas nuestra inorancia que el la intucion de lo amimales.
ResponderEliminarPor cierto , una pregunta que me hago desde siempre ..porque pintas de negro una seríe de palabras .. por estetica? por enfatización?.. o por ser palabra negras..pues da la casualidad todas tiene un espiritu algo negativo de la vida? ...
Estimado compañero,esa es una conversación y aclaración que quedó pendiente...
ResponderEliminarPor cierto que me ha recordado a mi admirado Valle-Inclán por la fuerza del relato y de las imágenes y la dureza casi atávica del mismo...
un fuerte abrazo
Hola, cuando quieras amigo pero no es secreto que en nuestro viaje a Murcia no paramos de hablar con tu compañera de mulas, pollinos y asnos. Y, colmo de curiosidad, terminamos almorzando en un restaurante llamado Las Mulas.
ResponderEliminarEowin, pura enfatización para ayudar a la relectura si se es interrumpido. Es cierto que en esta ocasión y en un par de entradas anteriores he resaltado lo peor pero créeme que lo hice de forma inconsciente.
Me gustan las palabras que se están perdiendo por falta de uso como arriero o reata. A esas las pongo un hipervínculo.
Saludos.
Debo estar muy sensible..., pues no me he puesto a llorar por el mulo como una tonta!!!-glups-.
ResponderEliminarMe encanta lo del hipervínculo al diccionario y también el rescate que haces de esas palabras que van cayendo en desuso. Un beso!!
Amigo Goathemala, realmente inspirador, descubrir las señales que nos da la vida para deternos o avanzar, excelente historia.
ResponderEliminarsaludos
Me muero de tristeza. Besos.
ResponderEliminarEsta historia me ha dejado acongojada. Es preciosa y brutal. En ella se demuestra qué poco apreciamos los hombres la vida y cuánto vale el instinto de un animal. Besos, querido amigo.
ResponderEliminarAy... Si pusiéramos más atención a los hechos que a nuestro propio enojo y ego. Preciosa y triste historia...
ResponderEliminarUn gran abrazo a la distancia.
Preciosa historia y muy triste final :(
ResponderEliminarEs increíble la ignorancia que puede llegar a haber dentro de un hombre. Y si a la ignorancia le añadimos una dosis de crueldad y vanidad... Obtenemos este tipo de finales, que por cierto, no nos dejan en muy buen lugar.
Besos
Muy bonita y que buena moraleja: no hay que dar por sentado que siempre tenemos la razón, otras personas nos demuestran lo contrario.
ResponderEliminarGracias por compartirla, saludos
Algo extraño pasa cuando te leo, sos como una memoria perdida..., tus narraciones que deambulan en lo rural me son cercanas, aún en la ficción o interpretación de momentos me recuerdan a mí cosas...
ResponderEliminarLa terquedad de un animal, su extraño instinto y nuestra aún más extraña crueldad, se citan con ironía... Los animales nos enseña algo de humanidad o mejor nos recuerda lo que hemos perdido...
Un abrazo.
PD
Ese barranco parece como si las rocas estuvieran fundiéndose y en brasas los árboles de esa cima temieran por sus raíces y se arrinconaran hacia atrás...
Te invito a entrar
ResponderEliminaren mi blog,
pues has recibido
un premio !
Un abrazo.
triste final ...que deja plasmado la enseñanza del caracter humano....
ResponderEliminarSabes???... siempre he pensado que hay demasiados "Homenajes póstumos"... y no sabes cuanto me irritan, por que desafortunadamente, son solo consecuencia del maltrato del momento...
ResponderEliminar¡¡Vale!!, al menos, el posterior reconocimiento... pero... me irritan... me entristecen igual...
Esto lo resumo a mi estilo: "Hasta el mas mulo, tiene sus razones".
ResponderEliminarBella historia, aunque un poco triste.
De acuerdo con MIA, eso de homenajes postumos, siempre me ha caido mal, por la falsedad y la falta de reconocimiento en vida.
ayyyy deveras que mi honor a los animales...qué final!
ResponderEliminarDisfruto mucho de cada historia que compartes y de nuevo gracias.
Abrazos
Pobre mulo, pago con su vida salvar a los otros! La gran prgunta del millon, es cuantas veces matamos de indiferencia a los que nos estan salvando de irnos de cabeza a un precipicio?
ResponderEliminarMe alegra que hayas pasado un dia con tus amigos, por el dia del amigo.
Pocas veces entiendo la terquedad ajena y menos la mía.
ResponderEliminarMe encantó este escrito, es como para el momento en que me encuentro, sólo espero no parar con sangre a mis pies.
Hasta luego.
Me encantan tus relatos plagados de sensaciones...es como vivirlo a tarvez de ts ojos o tu imaginacion...excelente como siempre...amigo mio
ResponderEliminarPensé que alguien se me adelantaría, muchas veces caemos en abismos porque no apreciamos los consejos recibidos, malas decisiones que a la larga nos afectan, afortunadamene en este caso la terquedad se volvió una virtud, lástima el "mulicidio".
ResponderEliminarAbrazo fuerte, caro amigo.
Muchas lecturas tiene tu cuento. Hermoso, intenso, humano. Me ´he quedado temblando. besos y abrazos
ResponderEliminarMe da mucha pena el pobre animal. Está bien el cuento, muchas veces nos lamentamos por algo que nos sucede o al contrario algo que deja de sucedernos, y nos duele muchísimo y cuando pasa el tiempo vemos que era lo mejor para nosotros. La vida misma.
ResponderEliminarBesos.
Qué ciegos ante lo evidente para otros...
ResponderEliminarTan seguros de nosotros...
Un abrazo!
Lo que más me ha gustado es que empleas palabras de uso poco frecuente y que ayudan a enriquecer el vocabulario...
ResponderEliminarEL impulso, a veces es el peor enemigo, es traicionero y cruel. Al final no nos deja nada mas que una estocada a nuestra propia alma.
ResponderEliminarBello relato amigo, siempre tan exquisitos.
Alabo mucho que uses palabras en desuso, es como si de pronto trajeran un poco de magia a las palabras comunes.
besos y abrazos
Hijos de caballo y burra parecemos a veces los humanos y como tal nos comportamos, en reata deberíamos ir muchos.
ResponderEliminarDe crio fuí arriero y cuando por la peligrosidad del sitio, tenía miedo al pasar, me montaba en una yegua y la dejaba que fuera a su aire.
Que te digo?? me quite el sombrero e hice un redoble de trompeta...Aragonesa tenia que ser y tu el que la escribiera aqui!!
ResponderEliminarBien, si mejor que bien.
Quizá sea muy rudo decir que los humanos históricamente hemos sido por cuestiones de sobrevivencia y heroísmo "animales salvajes en potencia", luego viene una mula, un burro o un tigre hembra, y nos enseña lo lejos que estamos de ser civilizados.
ResponderEliminarSaludos!
A mi tampoco me gusta el final de la historia, no creo que ese homenaje nos traiga la vida y el derecho de vivir del burro, pobrecico.
ResponderEliminarSoy de la idea de que a los animales no habría ni que montarlos.
Hola, agradezco sus comentarios, respondo en grupo.
ResponderEliminarPor supuesto yo tampoco soy de aquellos que admiran los arrepentimientos cuando el daño es irreparable. Una excusa, un perdón tienen sentido en una ofensa pero ante algo mayor como el asesinato de un animal que nos ha salvado la vida ¿de qué sirve una lápida? De nada. Por eso la hice polvo en la misma frase que la menciono. Inútil polvo que volará a "golpes de temporal y olvido". Demasiado tarde arriero, huero tu esfuerzo que no traerá la vida al pobre animal.
Estoy con los coletazos últimos de la campaña de trabajo. Los más intensos. Muy poco me queda.
Saludos.
El mundo sería distinto si tuviéramos la clarividencia de un mulo.
ResponderEliminarun abrazo, amigo
Giuseppe Tanino
Dado tu último comentario:
ResponderEliminarÁNIMOOO esta semana! Suerte por esos lados.
Impaciencia y soberbia, dos defectos muy humanos, quien es el mulo real de la historia? El que recibio la leccion del noble animal, claro. Un abrazo.
ResponderEliminarCreo que relataré mi periplo africano en el "Trazando caminos" de agosto...
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