15 de febrero de 2008

LA LLEGADA A NIFLHEIM

 En Niflheim la niebla devora al caminante. Apenas al llegar ya son siluetas zambullidas en humedades, fantasmagóricas formas cercenadas por la llovizna y extenuadas por el cansancio del ascenso. Los habitantes de Niflheim no se miran a los ojos porque no tienen o si tienen son cavidades brumosas. En su lugar se mira con las manos, palpando formas que se adivinan formadas por líquenes gelatinosos.

Antes de arribar a Niflheim pregunte en el valle por su emplazamiento. Y el labriego sin soltar la hoz me respondió "allá en aquella nube, tendrás suerte si lo encuentras, sé de paseantes que todavía andan perdidos por sus bosques y suplican cualquier muerte antes que continuar con su extravío".

Aquí llegué hace una eternidad o eso me parece. Agotada me emplacé en un lugar despejado y grité: vengo por mi hija. Nadie respondió, mas advertí que me rodeaban jadeos, roces de brozas y ecos ténues de costras despegándose.

Quién quiera que seas, acércate. Dame tu mano, toca mi nuca ¿Adviertes el agujero tras el musgo? Entenderás que una vez no lo hubo, mi hija vivía entonces, la enfermedad la respetaba.

¿Por qué te aventuraste por estas sendas? ¿Acaso sabes si mi mirar es verde, negro o rojo? No comprendes que no ves mi rostro como yo no veo el tuyo. Has venido a ser forma como yo, has venido a errar para siempre. Hora es de asumir tu estado


Hace medio año Clarice me dijo que la foto de arriba merecía una historia. Sus Santidades debaten la existencia o no del infierno. Me sorprenden pero no tengo otra opinión al respecto que decir que literariamente da mucho juego. Siempre me ha llamado la atención la idea de un infierno frío, un inframundo de nieblas. Por nuestra tradición cristiana asociamos el infierno al fuego, herencia de los evangelistas porque si el infierno es dolor nada como el fuego para provocarlo. Eso sí, en el infierno se arde en compañía observen los cuadros clásicos llenos de multitudes padeciendo.

En la mitología nórdica existe también un infierno frío de soledades, brumas y aislamiento. Ese infierno frío, incomunicado y en soledad me atrae porque dice mucho del terror de los nórdicos al aislamiento.

De la propuesta de mi amiga y del conocimiento de Niflheim nació este juego imaginativo de una madre escandinava que se suicida para acompañar a su hija.

Foto propia.

35 comentarios:

  1. Cómo llenarte, soledad,
    sino contigo misma...

    Luis Cernuda

    Estos juegos de tu imaginación hilvanan unas historias con mucho trasfondo.

    Un saludo, amigo.

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  2. Amigo, solo tu puedes escribir asi. Es precioso. La foto ya la conocia y me gusta mucho.

    Para mi, el infierno no existe, mucho menos donde reina Loki, para mi si es que existe, esta aqui mismo en la tierra...y lo sufrimos vivos.

    Saludos y un abrazo.

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  3. Yo creo en el infierno, en el más allá y en la eternidad, por eso lo tengo muy en cuenta, es algo muy real... no deseo ir jamás ahí, nadie sabe cómo es y toda figura se queda corta. Si me preguntan qué sería peor para mí, diría que un infierno en soledad, pero retorciéndome con todos mis defectos y odios desatados y sin poder aliviarlos ni con perdón ni olvido, ambas cosas sanas y deseables para la salud mental; también para los no creyentes.
    Un abrazo

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  4. Muy bueno, tenebroso e inquietante. A veces pienso que vivimos aqu� el infierno de sobrevivir, no es un juego de palabras.No todos tenemos historias duras, vaya a saber porqu�. Pero hay muchos seres humanos que est�n pasando aqu� un infierno.
    Despu�s de esto quiero que pases por mi blog para recibir una sorpresa.

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  5. Pues lo has conseguido... con unas pocas frases, has logrado provocarme angustia...

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  6. El infierno de Dante...ese si que da juego. De todas formas como se dice más arriba...si existe vivimos en él...y aún estamos a tiempo de salvarnos...salud

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  7. Escalofriante relato, con un belleza subyaciente detrás: especial combinación.

    Y creo, que un infierno frío y de neblinas puede ser aún más solitario y aterrador.

    Un gran abrazo amigo mío. Preciosa fotografía.

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  8. Por fin alguien que se intereso en la mitologia del norte, de dioses bravios y felinos imponentes. Miss Lizzie agradecida, ella y su sangre de la peninsula escandinava, por la investigacion y el relato.

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  9. En cuanto a la tormenta, por aqui en la Cordoba americana y siglo XVIII se creia en los convocadores de tormentas y echadorea s de langostas...

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  10. Cuando vi la foto sabia que antes la habias publicado, como olvidarla!
    yo tambien pienso en el infierno como desolado y frio, porque duele mas el frio para el alma que el mismito calor.

    Y del texto puedo decirte que siempre exquisito en su lenguaje que es algo innato en ti.

    Besos

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  11. Tu manejo de las palabras es sorprendentemente eficaz, casi desde la primera frase se siente esa opreon húmeda que no abandona al lector ni siquiera al finalizar el relato. Me recuerda un poco a ese categórico relato "La ciudad cuyo nombre era lluevemuertos" de Enrique Lázaro. Es interesante contrastar la noción de infierno con el bagaje cultural de las sociedades o individuos. Ignoraba (aunque podía suponer) ese infierno frío, húmedo y solo que imaginan los nórdicos. Mi padre siempre citaba una frase, ala que adhiero: "El infierno es un lugar donde no existe el silencio". Ignoro el autor de esa máxima, y no he podido hallarlo en mis busquedas cibernéticas. Me gustaría pensar que el autor fue mi propio padre, lamentablemente ya no puedo preguntarle.

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  12. Aqui estan las nubes prometidas.., tienes razón la historia es distinta. :)

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  13. Uff, es estremecedor el relato, pero precioso y perfecto para esa espectacular fotografía, me ha encantado.

    Una abuelilla que conocí me decía que el infierno está en la tierra, que aquí es donde pagamos las culpas. Por si acaso no fuera así, creo que prefiero el infierno nórdico, por lo menos literariamente, da mucho más juego.

    besos.

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  14. Ayy me has dado una sorpresa. Es que realmente muchas de tus fotos dan para contar historias.
    Tienes el toque y el talento.
    Y lo siento, pero seguiré diciéndote de tus fotos: escribe una historia.
    Gracias amigo.
    La historia es de pensar. Aunque yo sí creo que hay un infierno y un cielo. Interesante conocer el otro lado que citas.

    Beso

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  15. Posdata:

    Olvidé decirte que la foto me sigue pareciendo provocadora. Algo tiene. Dice mucho. Me sigue gustando.

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  16. Comparto la seducción por este tema y me ha fascinado tu interpretación.

    Tu blog me despierta varios interrogantes. Cuando termine de leerlo por completo, espero me permitas, un comentario largo a manera de charla virtual.

    Muchas Gracias por compartir este relato. Un abrazo.

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  17. Oooh! Menuda foto, y tanto que se merecía una historia... dónde es?

    Me gusta el nombre de Nilfheim, aunque sea un luar un tanto lúgubre...

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  18. ¡El amor se atreve con el "infierno"!

    Tienes una enorme capacidad para con el arte de la palabra escrita componer, brevisimamente, una bella historía.

    Un abrazo.

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  19. Has conseguido hacerme sentir fr�o. Qu� enorme dolor, el de esa madre en busca de su hija muerta. Las nubes de tu foto son demasiado hermosas para ser un infierno. Besos, querido amigo.

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  20. Tu relato y la foto es una exelente combinación, insuperable.

    Yo también he pensado que si te llega absorver la soledad, puedes tomar decisiones drásticas que te meten al infierno mismo.


    Abrazos amigo.

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  21. la imaginería popular hace del infierno un lugar caliente,hirviente,como una olla de pedro botero ¿?...sin embargo en la tradición cristiana el infierno es frío,habla de soledades,de chirriar de dientes...
    Lo que resulta curioso es la discusión papal sobre la existencia o no del hades...
    un fuerte abrazo

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  22. Un verdadero gusto visitarte, amigo. Sobre esa fotografía, que creo que es un fragmento de una que ya nos mostraste anteriormente, no puedo sino decirte que me entusiasma. Es totalmente evocadora, tal y como tu demuestras en el contundente texto con el que la acompañas.

    Salud

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  23. Aunque sea con un día de retraso,
    FELICIDADES!!!
    Cumplir años es una buena noticia!!

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  24. Quiero agradecerte tu visita, me has dado la oportunidad de llegar hasta aquí, y veo que con todos vosotros aprendo y aprendo.
    Un verdadero placer.
    Hasta la próxima.

    un abrazo
    Kety

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  25. por la foto, la historia y tu forma de contarla...gracias

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  26. Hola de nuevo. La fotografía de las nubes me recuerda a la coliflor que he hecho hoy para comer.
    De verdad que sí.
    ¿Ves? Casi todo en la vida tiene relación. Si se quiere, claro.
    Besos para todos.
    Sonreíd.

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  27. Es que ningún hijo debe andar por allí solo...

    Un infierno frío... Sí, quizá sea hasta más creíble que uno de fuego. En este infierno que pintas se puede morar mucho tiempo, pero en el de fuego, si somos realistas, no.

    Dos abrazos

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  28. Si de andar por las nubes se trata, no aterrices nunca. Un gran abrazo

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  29. Excelente lo del infierno Goathemala. A mi parecer es que el que juega con fuego se quema como
    reza el dicho.

    Es probable que la idea de un infierno frío sea más terrenal, sin embargo, que se castiga uno a sí mismo no quepa la menor duda que sucede desde ésta tierra.

    Lo demás cristianamente hablando, nadie lo sabe ni conoce, pero es muy convincente.

    Saludos amigo!

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  30. Te he estado siguiendo la huella, aunque no he comentado, nuevamente felicitaciones por captar la esencia de las cosas y trasladárnosla.

    Abrazo grande

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  31. No sé que comentarte, siempre he oido "El fuego del Infierno", pero podría ser que fuera "La soledad y el frio del Infierno"
    Propongo una delegación de políticos para que se acerque a verlo y luego nos lo cuente. Seguro que oiríamos las dos opiniones.
    Saludos

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  32. Jajaja... leo el comentario de un jubilado" y estoy de acuerdo con él...
    Nada que pasé de nuevo porque leí tu comentario en mi "acuarela escrita" y quiero darte las gracias de corazón. Un beso y encantada de leerte.

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  33. Y por fuerza, es, que su hija tenia que estar en el infierno??

    Yo a mi hija habria ido a buscarla a cualquier otro lugar.

    Aunque fuera inexistente.

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