27 de septiembre de 2006

UNA VISITA AL DOLOR

“Vivir, nos dolía, porque sabíamos que estábamos vivos: morir, no nos aterraba, porque habíamos perdido la noción normal de la muerte.”

Libro del desasosiego. Fernando Pessoa

De las peores cosas que nos puede pasar como humanos es perder la medida del dolor ajeno. Es intrínseco al ser humano adaptarse a cualquier modo de vida aunque a nuestro lado cohabite un paisaje de violencia y mortandad, de esta forma, como en la cita anterior, perdemos la noción real de la muerte, especialmente si esta es reiterada y frecuente.

En varios países castigados por la violencia, los muertos ocupan tan escasa información en los medios de comunicación, como interés suscitan en sus políticos. Esa es la auténtica victoria de los asesinos, dado que percibir que no aunan voluntades en su contra, es el primer paso hacia la impunidad. Por eso, aplaudo la iniciativa realizada en El Salvador llamada la República de la Muerte: durante cien días pondrán los nombres de todos los fallecidos por sucesos violentos. Serán apenas unas breves líneas, la edad, el nombre, su óbito, en definitiva, una lista tan descarnada como repleta de horror para lograr estimular a una población hastiada y adormecida. La medida ha recibido en general, buena acogida, aunque se sabe, de antemano, el efecto limitado que tendrá. También alguna severa crítica por eludir la descripción del contexto social, político o económico del suceso y la situación misma del país. Ahora bien, esta parquedad me parece acertada porque adscribir a las víctimas a una ideología, a un grupo social, o simplemente mencionar la hora en que fueron extintos nos llevaría a establecer mentalmente una presunción de culpabilidad: “Le pasó por pasear de noche.”,“ocurrió por meterse en política”, “se sabía que pertenecía a unos pandilleros”.

Mejor la realidad cruda, sin apenas valoraciones. Que cada cual saque sus conclusiones en esta visita al dolor.

6 comentarios:

  1. Es muy chulo tu blog y es la primera vez que lo visito. Se ve muy magico. La tierra de los árboles, me lo imagino como la tierra del arbol del Señor de los Anillos.
    SAludos

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  2. Pienso que al tener tanta información, tomamos el dolor ajeno como cosa natural cuando no hay más verdad de que estamos expuesto a todo, ya que no hay que pasear de noche o meterse en política para que nos pase algo, nos puede pasar en cualquier momento.

    Gracias por tu visita. Un abrazo

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  3. hace un tiempo leí en una pintada callejera(textual)"la sociedad está preocupada por la banalización de la violencia".En un principio me pareció fantástica acostumbrados como estamos a malos grafitis.Pero con poco tiempo se ha demostrado que nos vamos inoculizando el virus de la insensibilidad y mucha culpa tiene ese medio "estupidizante" por excelencia que es la televisión.Hay realidades que no deberíamos permitir.
    un fuerte abrazo

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  4. Cordial saludo

    1. Gracias por permitirme conocer tu Blog.

    2. Pienso que caemos en el error de sentir l{astima, cuando lo que debemos es reconocer al otro como similar y entender que cualquier tipo de exclusión no la estamos dando a nosotros mismos.

    3. Estamos ante un nuevo paradigma el del miedo hacia el propio hombre.

    Un abrazo y un gusto conocerte.

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  5. Hace tiempo ví una documental donde un grupo de focas en un témpano de hielo que estaban en estado de profunda agitación por la presencia de un tiburón. Las focas trataban de mantenerse cerca del témpano porque tenían la certeza que el tiburón iba a atacar, pero el area era un lugar de muy buena pesca y ellas también tenían hambre. Efectivamente, el tiburón atacó a una y se la llevó de almuerzo. En ese mismo momento todas las focas que se encontraban en el témpano se lanzaron al agua a seguir pescando, como si nada hubiera pasado.

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  6. No sabía de esta iniciativa, que como bien dices, me parece muy acertada. Vivimos tan lejos de la muerte hasta que un día llega y se instala en nuestra puerta.

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