1 de diciembre de 2007

EL PRÍNCIPE BARRENDERO

¡¡¡¡Zasssssss!!!!

Los hielos duermen en el empedrado al ritmo de Mozart. El barrendero observa el clarear del cielo por encima de los edificios cenicientos y la escena le recuerda el abrir de ojos de un bebe. Se vuelve a colocar el gorro con cuidado para que los auriculares no resbalen y vuelve a agarrar fuerte el rastrillo.

Las hojas se estremecen al armónico rastro de su acero, la escarcha brinca despertada de una gélida pesadilla. En un montículo de tierra unas hojas rebeldes se amotinan y el rastrillo hiende el terreno para agruparlas.

Un brillo o un tacto extraño le detiene. Un anillo de oro y diamantes, aún con arena, sale de su sepultura. Al ser soplados los diamantes compiten con la escarcha por el primer sol.

La imaginación del barrendero vuela a su lejana ciudad, penetra a su casa por un resquicio de la puerta y sorprende por la espalda a su esposa, "mi querida has de saber que tu concertista hecho emigrante primero y barrendero después retorna ahora como príncipe azul para agasajarte con este anillo de hielo y fuego".

Sonríe y su carcajada blanca se empareja a los acordes de un oboe. Como tiene muy medidas sus flaquezas llama a su encargado que recibe con asombro el anillo. El superior promete llevarlo a objetos perdidos pero apenas da la vuelta piensa en un tasador y un fajo de billetes pulcros. El barrendero retorna a su rastrillo y lo sujeta con temple. Sube el volumen y por los auriculares regresan los violines de Mozart. Las hojas bailan el allegro de la buena conciencia y el trabajo duro.

¡¡¡¡Zasssssss!!!!

--

Foto mía o de Nahuyaca, hoja atrapada en hielo. Tela el frío que pasamos para tomarlas.

47 comentarios:

  1. Buenos días, Goathemala

    Un abrazo...aquí me tienes...

    Empeñado en barrer
    el atardecer
    sorprendí al viento.
    Era un chiquillo desnudo
    que al verme, me brincó al cuello
    y se puso a enredar con mi cabello.

    Temblaba su voz
    entre las ramas del manzano.
    Silbaba entre los cañizos
    cosas que uno anda cantando
    y nos pilló la noche conversando

    de atardeceres
    y de soledades...
    De andar y andar
    buscando verdades
    para encontrar
    siempre otra pregunta
    ir y venir
    y no llegar nunca.

    Corazón de pluma
    ¿pa' qué pierdes el tiempo
    conversando con la noche y con el viento?...

    Volvía del Sur...
    Era perezoso y caliente,
    con las alforjas cargadas
    de polvareda y simientes
    de otros sementeros y otras gentes.

    Tenía tanto para contar
    desde el árbol de las manzanas...
    Tantas imaginaciones, que
    la noche se resbalaba
    por sentarse a oír lo que contaba.

    De atardeceres
    y de soledades...
    De andar y andar
    buscando verdades
    para encontrar
    siempre otra pregunta
    ir y venir
    y no llegar nunca.

    Corazón de pluma
    ¿pa' qué pierdes el tiempo
    conversando con la noche y con el viento?...

    Joan Manuel Serrat

    ¡Qué hermoso despertar! esta entrada tuya.

    ResponderEliminar
  2. ¡¡¡¡Zasssssss!!!!

    Que bonita historia, sobre todo destaca la honradez del barrendero, no importa que hagan con el anillo, el no se lo quedó.
    Siempre es un placer entrar a tu blog y encontrarse con tus escritos.
    Saludos!!!

    ¡¡¡¡Zasssssss!!!!

    ResponderEliminar
  3. Me gusta cuando embelleces a esos seres que pasan desapercibidos.
    La foto me encantó. Me la quiero robar, jijiji.


    Beso

    ResponderEliminar
  4. Una actitud íntegra que contrasta con esa falsa imagen que, quizá interesadamente, algunos tratan de imponer.
    ¿Te animas a dar voz a tu personaje en la historia de Dido? Seguro que bajo tus hojas de granado se oyeron muchas cosas... Besos.

    ResponderEliminar
  5. Me allegro molto...jajaja.. por la historia que deja entrever que el trabajo es un estado sagrado, que ni el oro debe cambiar.

    El disfrute y la felicidad que un humilde barrendero siente al escuchar a Mozart y Mozart de sonar para el barrendero después de ese pasaje del anillo, ¿Por qué no?

    Saludos, gracias por la visita al blog

    ResponderEliminar
  6. Mereció la pena pasar frío: la imagen es preciosas!

    Tu relato me parece especialmente cercano porque, a menudo, cuando veo emigrantes trabajando de barrenderos o de obreros, me pregunto qué será lo que habrán dejado atrás, cómo sería su vida anterior, qué familia tendrán... y siempre me infunden un gran respeto.

    ResponderEliminar
  7. Y termina el día manteniendo "flaco" el bolsillo... pero henchido el corazón....

    Y eso, puede realmente con el frío de alrededor... :)

    (He estado en Cuenca... y me he acordado de ti :) )

    ResponderEliminar
  8. Magnfica historia, de honradez y trabajo digno, y magistralmente ilustrada. Esa hojita en el hielo... esta perfecta!

    ResponderEliminar
  9. Me encanta la 4ª Sinfonia de Mozart.
    Ya se me ha quitado el frio y a las hojas también, van todas bailando hacia donde les voy diciendo.
    Claro que a los jefes en ocasiones, no se les deshiela el corazón, por nada en este mundo.
    Saludos

    ResponderEliminar
  10. Meme, no conocía esa canción de Serrat. Ahora he buscado y he visto que se llama Conversando con la noche y con el viento, sugerente el título. La letra es preciosa. Y Serrat...qué decir de él. Le vimos actuar hace un año y fue una de nuestras mejores experiencias.

    Saludos.

    SCD, gracias amigo. La escribí ayer del tirón. Tu espacio me gusta mucho. Saludos.

    Clarice, toda tuya la foto. Hace unas semanas estuvimos en un lugar helado y tomamos muchas otras mejores. Haré, seguramente una entrada con ellas. Saludos.

    Isabel Romana, voy a intentar aprovechar un poco el tiempo y enviarte la historia del granado. Saludos.

    Roberto, nada dignifica más que cualquier trabajo (o la búsqueda de el mismo). Saludos amigo.

    Qalamana, en mi ciudad caen incesantemente hojas de los árboles y bajo una helada terrible los veo recogerlas cada amanecer. Muchos, casi todos, son trabajadores inmigrantes de países que desconocen el hielo. ¿Qué serian antes? Es fácil arrancar una historia breve con su ejemplo.

    Mia, gracias. Nada mejor que irse a dormir con la tranquilidad del trabajo bien ejecutado y la mente tranquila. Saludos.

    Lady Zurikat, gracias. Tenemos varias fotos muy buenas pero me decidí por esta. Irán poco a poco saliendo. Saludos.

    unjubilado, siempre fui más de Bach y Vivaldi pero llevo unos días escuchando a Mozart y me siento desbordado. Convenirle como genial ya no dice nada nuevo de este compositor, un ser tocado por la mano Divina sin duda. Y sí, sé que en tu casa pirenaica has quitado hojas. Saludos.

    ResponderEliminar
  11. Querida Goathemala:
    No hace falta que te diga, creo, que sólo con ésta rosa que he tráido especialmente para tí, ens eñal de desagravio, pueda solicitarte mis disuclpas por no haberte visitado más asiduamente.
    Pero al menos permíteme decirte que he dsifrutado enormemente ese maravillos y sensible vuelo crativo quie has plasmado en esta diciosa hisotria a la que pienso no le falta nada, para ejercer el placentero derecho de soñar.
    Un besaoz enorme, reina, y espero te acuerdes de mí, tu visita ha sido un palcer, y esperemos que se repita, ya ves que aunque tardíamente mi coantramastre me alcanza la bitácora con los comentarios de visitantes adorables como tú.

    ResponderEliminar
  12. Es sin duda un hermoso texto que contiene poesia, las imagenes que nos das asi igual nos llenan de poesia, y para rematar una bella foto, es de exposicion.

    y la pregunta de siempre, y la del sidebar tambien es tuya? porque me encanta!

    abrazos

    ResponderEliminar
  13. Navegante, gracias por tu visita. Tienes razón, hace mucho que no me paso por tu excelente lugar. Pronto lo haré.

    Cromática, gracias. Sí la del sidebar es mía también y no veas que frío que hacía. Saludos.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  14. El otoño y sis brisas...me encanto..saludos, amigo arbol

    ResponderEliminar
  15. La honradéz a veces frustra las ilusiones, sin duda ésta virtud no es de muchos.

    ¿Habrá recompensa para el barrendero?

    ResponderEliminar
  16. Muy alegórico y con aromas.... aspiro el olor fragante de la literatura.

    Enhorabuena.

    ResponderEliminar
  17. La recompensa del barrendero fue sin duda la música de Mozart.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  18. Cierro los ojos después de leer tu relato del barrendero por tercera vez y siento el frio simbolizado en esa hoja iriscente. Las hojas que él creyó muertas, cobran vida y bailan a su alrrededor, celebran algo escaso y de gran valor: la honradez.La cuarta sinfonía es una de mis favoritas, leer tan hermoso relato, con ella de fondo ha sido un deleite para mí.
    Saludos cordiales.

    ResponderEliminar
  19. Siempre he dicho que no hay nada como dormir sin "lastres"...me encanta la ambientación musical....:D

    ResponderEliminar
  20. Que te dire... Ves lo más cotidiano, lo convertis en letras, y lo volvés algo que es capaz de transportarnos y relajarnos a todos. ¡Qué imagenes! Tan bien escritas, como bien tomada la fotografía. Sinceramente felicitaciones.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  21. Y pensar que Mozart no adormece, sino despierta... tal vez, sea mejor cerrar los ojos a veces, dejando los oídos más abiertos.

    Bello escrito, bella foto. Tras lo gélido siempre he pensado que se esconden brillos y tesoros nuevos.

    Muchos saludos Goathemala.

    ResponderEliminar
  22. De verdad, me maravillan tus relatos.
    Son perfectos: adecuada la foto, preciosa la música, y ejemplar el contenido.Es delicioso leerte.

    Gracias por pensar y escribir para nosotros.

    Un beso sincero de amistad y admiración.

    ResponderEliminar
  23. Y creo que todos hemos bailado al son de las hojas y de la cuarta de mozart...hemos notado los cristalitos de hielo y nos hemos clavado con el rastrillo en el pensamiento del barrendero aislado del mundo en su música y ensoñación...
    gráfico,redondo,perfecto
    un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  24. jcab09:59

    Al leer estas líneas me imaginé y disfruté la inocencia y honradez del barrendero, su alma no maleada que le llevó a hacer lo correcto ya que el asocia ingresos económicos con trabajo honrado y no con apropiación de bienes ajenos aunque nadie se fuera a enterar sin pensar tampoco en que el encargado fuera a hacer lo que la mayoría de la gente hoy en día haría.

    Muy bueno Goathe

    Saludos

    ResponderEliminar
  25. Leyendo esta historia, se me ha hecho un nudo en la garganta.

    Quizá los diamantes y el oro, para este honrrado barrendero, sea la música. Música que no creo sea capaz de sentir el encargado.


    Dos abrazos

    ResponderEliminar
  26. Sencillamente hermoso.
    El duro trabajo y la buena conciencia (ser hombre íntegro>) vale todo, es la mejor condecoración.
    Sobre todo porque queda registrada, como verso de amor, en la página de la vida del barrendero. Y Alguien aplaude y recompensa.
    Un fortísimo abrazo.

    ResponderEliminar
  27. Que lindo post donde hay artisimos principes barrenderos que dejan nuestro jardin hermosos y pues siempre he pensaod que si hay un jardin bien cuidado es porque siempre habra cariño y espacio en esa casa, abrazos grande para ti

    ResponderEliminar
  28. El relato me evoca una historia que un primo una vez nos compartió.

    Mi primo tenía un taxi, y alguien dejó olvidado su portátil en el carro, mi primo (según él) se percato luego de un tiempo, llegó a su casa y contento por lo que “se había encontrado”, sintió que la vida le había dado un premio…. Pasaron unos días, y llevo a otro pasajero a un hospital, alrededor de dicho hospital vio carteles ofreciendo recompensa por el portátil perdido en un taxi, él se sintió culpable y lo dejó en la recepción del hospital, resultó que el dueño era oncólogo y tenia media vida de investigación… Como la vida dá muchas vueltas, mi primo ahora siente más alegría, porque como el mismo dice “Ya tengo más años de vida, pues de cáncer ya no muero”


    Un abrazo Pedro.

    ResponderEliminar
  29. Qué hermosa fábula, Goathemala, y qué bien escrita. Poesía pura y una elegantísima lección moral. Enhorabuena. Salud y un fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  30. Magnífica escena cotidiana, amigo Goathemala, da la sensación de que la has escrito según la estabas presenciando. Real, fresca -además de por el frío, claro- y llena de vida...

    Salud

    ResponderEliminar
  31. hola:

    Soy de Chile y recorriendo los blogs me encontre con el tuyo

    espero que me puedas visitar y dar tu opinion sobre el mio

    saludos

    spl

    ResponderEliminar
  32. Independientemente de la excelente calidad del texto, me sentí transportado a la película Amadeus, una de mis favoritas.

    Pequeña serenata nocturna, tal vez la composición más escuchada del genio.

    ResponderEliminar
  33. Veo una escena... sonrisa de efímera alegría. Luego otra escena... tiempo simple sin absurdas posesiones y rostros impregnado de alegre vida.


    Me ha gustado el texto un montón.

    Un saludo.
    Hasta luego.

    ResponderEliminar
  34. Es un relato mágico, Goathemala, mágica la bellísima narración que haces, el mimo con que cuidas cada imagen, la manera en que enalteces lo más humilde, y mágica la honradez del barrendero. Mágica y escasa...

    Enhorabuena por ese relato, de veras, me ha encantado. besotes.

    ResponderEliminar
  35. Qué feliz parece ser este hombre, aun apartado de su mujer y llevando una existencia laboral algo dura, parece afrontar ña vida con optimismo.

    Ojalá todo el mundo pudiera actuar así, qué gusto.

    Un abrazo amigo, como siempre el relato te ha salido redondo. No os heleis por hacer las fotos, jeje.

    ResponderEliminar
  36. Y qué es un diamante comparado con un Allegro de Mozart.

    ResponderEliminar
  37. Goathemala, honestidad y humildad parecieran ir de la mano siempre. Besos.

    ResponderEliminar
  38. Las mejores cosas son gratis, el cielo, la escarcha, la mirada de un bebe, trabajar con gusto, el amor de la esposa, la conciencia limpia, la carcajada blanca, la musica de Mozart, pero que hombre mas acaudalado, para que necesita un diamante? Bellisimo, Goathemala, me encanto, te felicito. Saludos.

    ResponderEliminar
  39. La foto, que foto.

    QUÉ FOTO!!!


    Todo lo mejor para ti.


    PS: Es la 40 de Mozart

    ResponderEliminar
  40. Es bonita la historia...llena de sensibilidad...tu barrendero no se parece al de mi barrio...que no se le ocurre ni más ni menos que barrar las calls a eso de las 4 de la mañana con un máquina infernal...que hace un ruido tremendo, te despierta, te desvela y...te cabrea (desde luego él no tiene la culpa)
    Saludos.

    ResponderEliminar
  41. Hace tiempo que me daba una vuelta por tu espacio y me encuentro con esta historia, llena de valor, ciertamente me hacia falta visitarte, prometo al rato leer los posts que tengo atrasados.

    saludos

    ResponderEliminar
  42. Creo que habr� muchos imitadores y hasta admiradores que quisieran igualar tu estilo y sentimiento, pero ninguno (a) llega ni al g�nesis de tus talones.

    Linda narraci�n, me deja pensando entre la honradez, el conformismo, la suerte, los sue�os y la ventaja.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  43. Interesante historia que incita a la reflexión sobre el uso que del azar hacemos los humanos.

    El animal, yo creo, no contempla alternativas.

    De todas formas creo que lo más profundo que desvela esta narración es el destino de las hojas, tan parecido al nuestro, tan.

    (Oye, tienes aquí unos minirelatos estupendos. Escribes con mucho arte)

    Un saludo

    ResponderEliminar
  44. Gracias a todos por sus comentarios tan amables. Concluyo una semana de mucho trabajo y frecuentes cortes de internet. Dedicaré el tiempo que tenga a visitarles y si me sobra un poco a contestar aquí mismo a sus comentarios.

    Gracias por su comprensión y ánimo.

    ResponderEliminar
  45. La honradez y la tranquilidad de conciencia bellamente presentadas.
    Me encantó

    Un besote!

    ResponderEliminar
  46. No hay trabajo mejor que aquel que esta bien hecho.

    Para mi, los principes y Reyes de la vida son aquellos de corazones bondadosos.

    Gracias a estos ecritos doy gracias a la vida por tantos barrenderos y barrenderas que me voy topando por los caminos y las calles de mi vida.

    Mas abrazos a raudales!!

    ResponderEliminar
  47. shhh...despacio.!!!

    ResponderEliminar