24 de julio de 2009

AMATITLAN NEGRO III

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El caso no podía investigarlo Sarrión. Al pertenecer a otra División fue asignado a Larios Garrido, un inspector bigotudo tan desbordado de trabajo que su mesa parecía un terreno a punto del derrubio.

Sí habló, Sarrión, con D. Aurelio, el médico forense, que le envío el análisis por fax. Por encima de la violencia empleada destacaba un detalle asombroso, el sistema digestivo de la niña estaba impregnado de una sustancia de un rosa vivo, un fucsia que ni siquiera el agua del Amatitlan pudo lavar del todo. D. Aurelio desconocía que clase de tinte pudo provocarlo pero no debió ser nada irritante dado que el estómago no estaba abrasado.

También accedió Sarrión a la somera investigación de Larios Garrido. Zonas comunes del dolor, una colonia de infraviviendas, una madre maquiladora a tiempo parcial, un padre que trabajaba en una feria y las abandonó cuando la niña tenía cuatro años, un padrastro albañil que le dio dos hermanas más y que también acabó dejándolas.

No se investigó el motivo de los tres días de retraso en denunciar la ausencia. No se interrogaron a los amigos de la madre, ni a los compañeros de escuela de la niña. Tampoco existían registros de pederastas ni se comprobó si por las inmediaciones había sido visto alguno.

Eludió enfrentarse a Larios Garrido, entendía que cada noche se le llenaba la morgue a la vez que sus ojeras ennegrecían y se amontonaban los papeles en su mesa.

La impunidad andaba suelta llevando su propio negocio por encima de la vida.

Cuervos

6

Por la escasez de medios y cierta desidia generalizada el expediente de la niña del lago fue acumulando polvo. Otro cadáver olvidado entre pliegos, entrevista vacuas y fotos destinadas a desvairse con los años. Lo que más irritaba a Sarrión era el mecanismo justificador entre la población, incluso en la Comisaría escucho decir que la niña había muerto por algún asunto sucio del pasado de la madre.

Sarrión siguió a los suyo, finlandeses perdidos en la selva, unas belgas retenidas en una aldea maya y, al final un curso de seis meses en Hannover que esperaba desde hacía tiempo.

Fue al regresar de la ciudad alemana cuando el caso de la niña volvió con fuerza a su memoria.

7 comentarios:

  1. Me comí las seis entregas.

    La cosa prometía desde el inicio, con esa foto (vaya mirada exquisita, Goath) de la pluma sobre el agua, abreboca de lo que esperaba debajo del espejo negro.

    Buscaba a su madre en la poesía...leo y casi me ahogo.

    Centraca, tacos hispanos, tacos castizos, allá es de acá, acá es de allá...como yo...

    Sigue en su exilio, en su extrañamiento, en su vida sin tierra exacta, fija que refuerza la metáfora de su trabajo: buscar a turistas extraviados en su mapa inmediato.

    Genial el manejo de las voces, también de aquí y de allá.

    Lograda la oralidad, ruedan los dialogos tan bien, que a ratos no sé si leo en Madrid, o escucho en una guagua en Guate...

    Bravo!

    Me alegra haberme reservado la lectura para hacerla con el tiempo que se merece.

    Aplaudo tus letras, te aplaudo a ti.

    Quiero más!

    Muchos pero muchos besos!

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  2. bueno ahora si que me dejaste k.o...venga esperemos la siguiene...un abrazzo paisano

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  3. Espero que Sarrión retome el caso y lo resuelva y que tú nos lo narres con tus palabras.

    Dos abrazos dobles

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  4. Qué bien estás escribiendo esta historia, querido amigo. Además de ser de lo más intrigante, es que le das un verismo enorme, te diría que profesional. Quedo pendiente de que Sarrión retome la investigación y la lleve a buen puerto. Quien asesina a una niña, no puede quedar inmune. Besos admirados.

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  5. Lena, gracias amiga. Saben mejor los elogios por venir de ti. Ahora, tras el final aclararé un poco cómo me metí en esta locura. Saludos.

    Manuel de la Rosa -tuccitano-
    , gracias paisano. ¿Estás en Tucci? Voy a rematar la historia en unos minutos. Un abrazo.

    TriniReina, lo va a retomar de inmediato, hay que sentenciar. Abrazos dobles.

    Isabel Romana, gracias y más por venir de alguien con tu calidad.

    Gracias, de nuevo.

    Vamos a rematar la faena.

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  6. Hola, Goathe,
    Esta historia la he ido siguiendo con absoluto interés. Dejé aquí el tajo para seguirlo cuando tuviera el tiempo justo y necesario.
    Retomo la historia y avanzo...ya busco el final con ahínco...
    (continuará)

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  7. Jo, siempre la burocracia y la falta de interés y de medios. Total, "sólo" es una niña hija de casi nadie. Estoy impaciente. Sigo.

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