11 de enero de 2007

LA SIMA I

El inspector de policía revolvía el armario para dar cumplimiento a la orden de la Interpol que solicitaba buscar al misteriosamente desaparecido espeleólogo danés Barn Vejle.

- Un europeo que olvida la Visa y se esfuma en la selva o en una aldea de los altos, musitaba. De seguro que en unos días aparece resacoso o iluminado. Lo que no me encaja es su edad, 45. Tampoco el hotel, poco apropiado para un aventurero.

Corrió las cortinas y de inmediato una luz tamizada por cirros domino la habitación. Desde la ventana pudo ver dormitar a un borrachín sobre un banco de piedra cuarteada. Los zopilotes se acercaban sin miedo, conocedores de su embriaguez.

- Hasta los animales distinguen el vicio, se dijo.

Busco pistas en el baño de la habitación. Nada. En la cama. Tampoco. Al levantar el colchón un cuaderno amarillo cayó en la moqueta. Leyó la última anotación:

"Las habladurías dicen que con asomarse a la sima de Huehuetenango se vuelven los ojos oscuros para siempre; dicen que quien baja no sube porque no existe mayor jaula que su oscuridad. Prosigue la leyenda contándonos que al amainar el viento se percibe el chasquido de las armas de unos guerreros mayas que se precipitaron hace siglos y siguen combatiendo en la oscuridad.

Ese sonido ya lo escuché, lo atribuyo a un torrente que circula entre piritas. Mañana mismo haré una primera inspección para comprobar la longitud de la cordada y los descensores necesarios."

El inspector caminó pensativo hasta la ventana. Una de los zopilotes picoteaba algo encima del borracho.

---

Foto: http://flickr.com/photos/rufino_uribe/

Inspirado en el Cimarrón de Nentón, Huehuetenango.

27 comentarios:

  1. Quien sabe si volvamos a ver al inspector. ¿Se atreverá a buscar al espeleólogo danés?
    Excelente, men.
    Saludos,

    ResponderEliminar
  2. Si quieres le vuelvo a dar vida ¿eh?
    Todavía le busco nombre.

    Gracias.

    ResponderEliminar
  3. Ahora no nos puedes dejar así. Queremos saber qué hizo el inspector. ¿Lo fue a buscar?

    ResponderEliminar
  4. Qué bonita foto! Siempre he querido hacer un descenso por una parte como esa... por lo menos caminar por ahí y poder asomarme, como lo pones en tu texto. Me imagino lo irresistible que tiene que haber sido para el espeleólogo...eso sí, ojalá que vuelva después de haber conversado un poco con esos guerreros mayas...

    Muchos saludos Goathemala!

    ResponderEliminar
  5. ¡Bárbaro, como siempre, P.!

    ResponderEliminar
  6. Loco...me dejaste como perro en feria de San fermin jajjaj

    Muy buena vida para vos.

    ResponderEliminar
  7. Simas y cimas...
    me encantan ese parde palabras con antagónicas y homónimas....

    A veces los misterios no lo son tanto, pero ante semejante majestuosidad de cualquier situación emerge toda una historia... y tu si que lo hacesa bien.

    Me gusto la foto del olivo...

    Un abrazo, gracias por estar, que tu gripa ande en mejor y que el retorno a la cotidianidad no te dé tan duro...

    Un abrazo, hasta pronto

    ResponderEliminar
  8. Uy que bueno...y como sigue la historia???

    Sera que el borracho picoteado es el danés???

    Me quedo con el clavo...:(

    Un beso

    ResponderEliminar
  9. La verdad es que quería hacer una especie de detective a lo Wallander, o al menos jugar con la idea en el relatillo.

    Saludos.

    ResponderEliminar
  10. Ecooooo,ecoooo....!!!!y llegará un día en que me asome a esa sima para ver qué diantres pretendía encontrar nuestro aventurero....
    Ha creado un personaje,podría continuar la saga...
    un fuerte abrazo

    ResponderEliminar
  11. Y al asomarse sus ojos color canela se volvieron negros...
    Abrazos.

    ResponderEliminar
  12. Excelente relato. Doy por perdido al danés.

    ResponderEliminar
  13. Digo yo que no pueden terminar aquí las pesquisas del inspector. Esperemos que no.

    Salud

    ResponderEliminar
  14. Por cierto, tienes tarea...

    ResponderEliminar
  15. Anónimo16:15

    Pues yo pienso que el aventurero es el borrachin que en su cuaderno conquistaba la cima y en la realidad se quedó en la sima...

    Dos abrazos
    PD: Espero la resolución

    ResponderEliminar
  16. el anónimo soy yo

    ResponderEliminar
  17. ¡Goathe!
    'Hasta los animales distinguen el vicio' y luego unos zopilotes picoteando al borracho... Está muy bien, y entreveo una equivalencia soterrada tremenda entre las dos imágenes: una cnexión entre el icio y nuestra animalidad más primitiva (que no primigenia). Y para colmo se relaciona con ese descenso a lo oscuro (al vértice de lo que deja ciego ya la gran sima donde no se ve), que tanto tantose vincula con lo atávico.
    Venga, ¡dale caña al inspector, ponle nombre, sácalo del hotel y a por tu historia!

    ResponderEliminar
  18. qué hacers para caminar sobre el deseo?

    ResponderEliminar
  19. sabes, esos lugares son fascinantes. NO habia oido hablar de el, upps que verguenza. Pero en fin te cuento, ahora para fin de año, estuve por Peten, y visite
    Aguateca. Esta a uno hora de Flores, hacia Sayajche, y luego tomas un lancha por el rio Petexbatun durante dos horas, atravesando la laguna del mismo nombre. Ahi esta la ciuidad maya de Aguateca, escogida por los mayas ya que esta en medio de una falla geologica, que les sirvio de murallas, y defensa entre los pueblos en epocas de guerra. La experiencia de meterse entre la falla, que en lo que se logra caminar, se tiene unos 50 o 70 metros de profundidad, y unos escasos 5 metros entre muro y muro. Al entrar el clima cambia, y al estar en el fondo, y mirar hacia arriba, apenas un escaso halo de luz, se logra ver.
    En fin, Guatemala, es linda!!

    un abrazo, y si, estos zopilotes no dejan santo parado.

    ResponderEliminar
  20. Me encanta tu estilo...cuando leere algo mas extenso?? acaso un cuento??? Saludos!

    ResponderEliminar
  21. Saludos!!
    Blogue is very nice.
    Obrigado
    Gracias
    Thanks
    Paulo
    Portugal

    ResponderEliminar
  22. Si te centras en cualquier lugar de Guatemala, cierras los ojos, despejas tus pensamientos, y te aprestas a escuchar, no solo escucharas el chasquido de las armas de los guerreros, escucharas los cuentos de los abuelos, las risas de los niños, podras sentir el dolor de los desaparecidos, el llanto de las madres, no necesitas estar en un lugar arqueologico para sentirlo, para escucharlo, para verlo....

    Solo necesitas, aprestarte a dos mil quinientos años de historia inconclusa, que aun vive, siente y vibra bajo un hermoso cielo azul.

    Gracias por la visita,

    Alex

    ResponderEliminar
  23. Si te centras en cualquier lugar de Guatemala, cierras los ojos, despejas tus pensamientos, y te aprestas a escuchar, no solo escucharas el chasquido de las armas de los guerreros, escucharas los cuentos de los abuelos, las risas de los niños, podras sentir el dolor de los desaparecidos, el llanto de las madres, no necesitas estar en un lugar arqueologico para sentirlo, para escucharlo, para verlo....

    Solo necesitas, aprestarte a dos mil quinientos años de historia inconclusa, que aun vive, siente y vibra bajo un hermoso cielo azul.

    Gracias por la visita,

    Alex

    ResponderEliminar
  24. Amigo, un cordial saludo! magistral escrito, que deja con ganas de más. Aunque quizás la magia de la historia está en imaginarse lo que prosigue. Ese acto de vincular ciertos accidetes geográficos a leyendas ha estado ligado a diferentes culturas, y jamás pierde su vigencioa ni su atractivo. En mi tierra se cree que las lagunas de las altas montañas están encantadas, y que hacer ruido cerca de ellas ocasiona una crecida que muchas veces ahoga al irrespetuoso . Uno de los mejores relatos que he leído en mi vida ("Balada por la Luz Perdida" del español Juan G. Atienza) toca ese tema, con unas cuevas que se suponen embrujadas. ¿Cuando te atreves a escribir una antología?

    ResponderEliminar
  25. Una sima que vuelve los ojos oscuros... Quizá quienes se asoman se están mirando en su propio interior. Da miedo. ¿Estás recuperado de tu gripe? Besos.

    ResponderEliminar
  26. Para publicarlo, yo que tu lo registro... SAludos

    ResponderEliminar